ANÁLISIS

Junts x Cat congela la Ley de Amnistía y fuerza una nueva negociación con Sánchez

Los ex con­ver­gentes ac­túan en clave po­lí­tica ca­ta­lana y hu­mi­llan a Sánchez, que vol­verá a ne­go­ciar

Pedro Sánchez, Spanish PM.
Pedro Sánchez, Pte. del Gobierno.

El voto de Junts contra la Ley de Amnistía su­pone si­tuarla de nuevo en la ca­silla de sa­lida, con todos los riesgos que ello pueda com­por­tar, tanto para Pedro Sánchez como para sus so­cios de Gobierno. El NO de Junts X Cat, la for­ma­ción post con­ver­gente ca­ta­lana, co­loca a la com­pleja coa­li­ción que con­forma el Gobierno en un brete. Y de paso ahonda las di­fe­ren­cias de los ex con­ver­gentes con ERC (Esquerra Republicana de Catalunya), que voto a fa­vor, de cara a la lucha por el li­de­razgo en las pró­ximas elec­ciones ca­ta­lanas que, pro­ba­ble­mente, lle­garán antes de fin de año.

“Es una buena ley”, dijo Oriol Junqueras, líder de ERC, presente en el Congreso como invitado. Opinión totalmente contraria a la de Miriam Nogueras, portavoz de Junts en el Congreso, quien opinó que “la ley tiene agujeros por donde la justicia prevaricadora española puede dejar la amnistía en papel mojado”. Duras palabras que esonden. un conflicto interno en la formación.

Y, en medio de las trifulcas preelectorales entre Junts y ERC, la opinión del vicepresidente Félix Bolaños, que deberá digerir el varapalo, al decir “es incomprensible que Junts vote contra una ley que ha pactado” y vote “junto al PP y Vox, que quieren encarcelarle”.

Por su parte el PP calificó de “humillante” la actuación de un gobierno PSOE-Sumar, a toque de pito de Carles Puigdemont desde Waterloo, en Bélgica, según el Partido Popular.

Todo dejaba prever que la Ley de Amnistía iba a ser aprobada en su primer trámite. Sin embargo, los movimientos recientes del juez Manuel García Castellón, resucitando las investigaciones por supuesto terrorismo, dejarían fuera de la amnistía a Puigdemont, Marta Rovira (ERC) y una docena de miembros de los CDR (Comitès de Defensa de la República).

Y, además, ha vuelto a resurgir el caso del supuesto vinculo indirecto de Puigdemont con los servicios secretos del presidente ruso Vladimir Putin, que comportarían acusación por el delito de traición, a pesar de que había permanecido en un cajón durante cuatro años.

“La adaptación de la agenda judicial a la agenda política es tan descarada que no hacen falta ni argumentos” dijo Mirian Noguera, al justificar su “No” en el Congreso a la tramitación de la Ley de Amnistía.

Vuelta a la negociación

La congelación de la Ley de Amnistía, que regresa a la mesa de negociaciones, supone igualmente un cambio en la agenda política catalana. Primero para la aprobación de los presupuestos de la Generalitat, donde cada vez parece más cerca un acuerdo ERC-PSC, más la probable abstención de los Comunes, dejando fuera a Junts x Cat. Acuerdo que podría ser extensivo al Ajuntament de Barcelona, que preside el socialista Jaume Collboni.

Por otra parte, el principio de amarrar bien una Ley de Amnistía “que no deje a nadie atrás”, como dicen en Junts, aleja un retorno de Carles Puigdemont antes del calendario electoral. Si ERC tiene ya candidato, el actual president Pere Aragonés, y el PSC cuenta con Salvador Illa, su estrella ascendente en todas las encuestas, en Junts x Cat, se ha abierto una lucha entre varias fracciones por saber quién será el candidato.

Lo único seguro es que, en el caso de Junts x Cat, visto el complejo y tambaleante proceso de una futura Ley de Amnistía, el candidato no será Carles Puigdemont. Lo único evidente es que ERC y Junts X Cat lucharán por el liderazgo del voto pro independentista. Por cierto, a la baja, pero muy vivo.

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