El sector suma su se­gundo año en ne­ga­tivo pese a re­cu­perar el li­de­razgo eu­ropeo en ex­por­ta­ciones

Las cementeras reclaman más PERTES para afrontar 12.000 millones de inversión

Oficemen apela al Gobierno a re­cu­perar el desa­rrollo de in­fra­es­truc­turas con pro­yectos en agua

Alan Svaiter y Aniceto Zaragoza, Oficemen
Alan Svaiter y Aniceto Zaragoza, Oficemen

Las ce­men­teras es­pañolas han re­cla­mado al Gobierno la pro­lon­ga­ción de los PERTES para afrontar las cuan­tiosas in­ver­siones que re­que­rirá la des­car­bo­ni­za­ción de la in­dus­tria. La pa­tronal del sec­tor, Oficemen, re­clama la ex­ten­sión de las me­didas de apoyo para asumir in­ver­siones de entre 12.000 y 18.000 mi­llones de euros que re­que­rirá al­canzar la neu­tra­lidad de car­bono de la in­dus­tria en 2050 tal como exige la Unión Europea.

Según sus estimaciones, cada planta cementera (tras la crisis quedan 30 en España) deberá invertir entre 400 y 600 millones de euros solo en la eliminación de las emisiones de carbono. El sector lleva años implicado en la reducción de emisiones y la eficiencia energética con medidas como el uso de materias primas descarbonizadas o combustibles alternativos (residuos) y energías renovables.

El desarrollo de las tecnologías y la creación de las infraestructuras necesarias para esa neutralidad climática del cemento podrían elevar la suma de inversión global a “cientos de miles de millones”, tal como subrayó el director general de la patronal, Aniceto Zaragoza.

Aunque el evento español utiliza ya el 40% de combustibles alterativos en la fabricación (2,4 millones de toneladas de residuos de 88 sectores económicos diferentes), este porcentaje queda lejos del 80,5% que usan las cementeras noruegas, el 75,2% de las austriacas o el 75% de la polaca.

Otra cuestión más complicada es acabar con las emisiones generadas en el proceso de producción donde la descarbonización de la caliza produce el 60% de las emisiones de carbono. Como señala el presidente de la patronal cementera, Alan Svaiter (CEO de Votorantim Cimentos España), “es preciso desarrollar tecnologías de captura, almacenamiento y usos del CO2” (las denominadas tecnologías CAU).

Para Svaiter, “necesitamos un proyecto país que defina marcos regulatorios claros para el transporte y almacenamiento del CO2”. Tras reconocer que el sector mantiene “una agenda intensa y un diálogo abierto y transparente con el Ministerio” de Industria y Turismo, encabezado por Jordi Hereu, el presidente de Oficemen define el “almacenamiento de CO2 como un objetivo crucial para alcanzar la neutralidad climática” ya prevista en el PNIEC (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030, actualmente en revisión) donde, dijo, “hay una mención clara a la necesidad de infraestructuras de almacenamiento de CO2”.

La asociación recuerda que “la Unión Europea ha pedido a España que divulgue los proyectos que se van a acometer en los próximos años”.

Más obra pública

Las cementeras han recortado su produccion el 3,1% en 2023 (17,9 millones de toneladas) en línea con el 2,9% que ha caído el consumo de cemento (14,45 millones de toneladas). Se trata del segundo año en negativo tras la bajada del 0,8% en 2022 (14,88 millones de toneladas consumidas).

Y las perspectivas no son optimistas ya que, según las previsiones, el sector cerrará 2024 con crecimiento cero.

Las cifras actuales de consumo sitúan a España en niveles de los años 60 del siglo pasado pese a que, por dimensión económica, España tiene “potencial de duplicar su consumo per cáspita de cemento” cifrado hoy en 317 kilogramos por habitante al año.

Es el sexto más bajo de la UE de 27 países y se sitúa el 34% por debajo de la media europea donde destacan los 600 kilogramos de consumo de cemento por habitante en Bélgica, los 753 de Austria o los 591 de Rumanía. Cifras inferiores a las ‘anomalías’ estadísticas de Malta, Luxemburgo o Chipre que, dada dada su baja población, presentan consumos superiores a una tonelada de cemento por habitante.

Para recuperar ese desajuste y situarse en el nivel de los 20 millones de toneladas anhelado, los cementeros reclaman al Gobierno la agilización de los trámites administrativos para reducir el tiempo entre la licitación de un proyecto y su ejecución. “Hace falta un proyecto de país de simplificación administrativa porque es un elemento de competitividad poderoso que debería ser objeto de atención en todas las Administraciones”, subraya Alan Svaiter.

Oficemen, además, aboga por la recuperación de las inversiones en infraestructuras mediante el modelo de colaboración público-privada. Especialmente en Agua, donde cifra el déficit de infraestructuras entre 25.000 y 30.000 millones de euros. La promoción de vivienda pública es la segunda actividad que piden potenciar dado que, en su opinión, “el parque de vivienda pública en España es de los más bajos”. Por ello, “si hay una política de vivienda pública [activa] tendremos un nicho de crecimiento importante amén de resolver uno de los problemas sociales que tiene este país”, añade su presidente.

Hay que tener en cuenta que el consumo de cemento en España se reparte entre el 66% destinado a Edificación y el 44% a Obra Pública.

Proteger las exportaciones

Las exportaciones han caído en 2023 el 7,5% (5,6 millones de toneladas) frente a un desplome del 35,5% en las importaciones de cemento y clinker experimentan (976.326 toneladas). Pese a todo, el sector español puede decir con cierto orgullo que es el mejor de Europa por volumen total de exportaciones, ligeramente por encima de Alemania (5,5 millones). Aunque las cementeras alemanas tienen el liderazgo en el mercado intraeuropeo, mientras las ventas fuera de la UE (y totales) de las cementeras españolas es superior.

Sin embargo, como señala, el director general de la asociación, Aniceto Zaragoza, “necesitamos avanzar con más agilidad [administrativa] para que España no pierda competitividad frente a países más avanzados como Francia o Noruega”, donde su industria ya ha iniciado el proceso de captura y almacenamiento de CO2. Y añade que “va a haber una guerra en el mercado internacional sobre productos desarmonizados; que nosotros no podamos ofrecerlos nos coloca en desventaja”.

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