Hace falta una co­lo­ca­ción grande en Europa que sirva de guía a las demás

La banca de inversión calienta las salidas a bolsa, pero necesita una gran OPV

Astara, Cosentino o Tendam ya han avan­zado mucho en sus pro­cesos

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Como cada año, suenan tam­bores de guerra en las plantas no­bles de los bancos de in­ver­sión es­paño­les, desde donde se ase­gura que, esta vez sí, 2024 va a ser el ejer­cicio de las sa­lidas a bolsa en España. Tras el ex­tra­or­di­nario fiasco de 2023 -uno más, y van de­ma­siados con­se­cu­ti­vos- los ar­qui­tectos de las ofertas pú­blicas de venta aprietan el ace­le­rador para con­cretar pro­yectos que en al­gunos casos están ma­du­ros.

Pero de las buenas intenciones a la realidad va un trecho que puede ser largo. Después de muchos trimestres de sequía, el mercado español necesita seguir el señuelo de una gran operación en Europa que teste el interés real del mercado en la renta variable. Desde el sector se esperaba que ese acicate llegará de la mano de una gran salida a bolsa como la de CVC, valorada en nada menos que 15.000 millones de euros.

Pero la que iba a ser la mayor OPV del año en Europa fue paralizada en noviembre. Una decisión que terminó por cerrar totalmente el mercado en lo que restaba de 2023. "Vamos a necesitar que se reactive esta oferta o que aparezca otra operación de más de 10.000 millones para ver la luz al final del camino", señalan fuentes españolas de la banca de inversión, que reconocen que hace falta un empujón.

En estos momentos, hay varios grupos cuyos proyectos para salir a bolsa están en una fase avanzada. Es el caso por ejemplo de Astara Mobility, la filial de automoción del Grupo Bergé, que aspira a saltar al parqué con una valoración de alrededor de 2.000 millones de euros. El grupo ha reunido a la flor y nata de los bancos de inversión para sacar adelante una operación diseñada para ver la luz este año.

En la recámara está también la OPV de Cosentino, que en marzo del año pasado se dio de bruces con la gran caída provocada en bolsa por la crisis de la banca mediana estadounidense que se saldó con la quiebra de Silicon Valley Bank. Y, sobre todo, por las noticias sobre los problemas de salud que sufrieron numerosos empleados del grupo por manipular materiales sin los mecanismos de protección adecuados.

La OPV de Cosentino

Otra operación valorada entre los 2.000 y 2.500 millones de euros que, por el perfil de compañía, puede ser interesante para gestores internacionales que quieren diversificar en negocios poco representados en bolsa. Pero, nuevamente, el tamaño no es lo suficientemente importante como para seguir de guía definitiva al numeroso grupo de empresas que hacen cola para saltar al parqué. Muchas de estas compañías no llegarán a la meta.

"Las compañías que tienen como accionistas a fondos de capital riesgo pueden acabar vendiendo a un inversor industrial. Es algo que ya hemos visto en numerosas ocasiones. Y otras se pueden asustar si ven que las que van primero en el calendario son obligadas a rebajar sus valoraciones. Creo que alguna empresa se arrepentirá de no haber dado el salto a la bolsa en 2023, en medio de una subida de más del 20%", señala un veterano bolsista.

A la espera de que otras firmas como ID Energy Group, Mecalux, Cirsa, Voletea, Puig o Tendam tomen decisiones, lo cierto es que parece haber una oportunidad única de romper una sequía histórica a la vista de los recortes de tipos de interés que vienen y que, siempre sobre el papel, deberían dotar de mayor atractivo a la renta variable. Pero de la intensidad de ese movimiento y del potencial de la bolsa tras un 2023 histórico dependerá la resurrección de un segmento de las salidas a bolsa que se ha convertido en la gran asignatura pendiente del mercado español.

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