El mer­cado des­cuenta la baja de tipos en junio y el re­corte de la ren­ta­bi­lidad en re­no­va­bles

Con el BCE ‘inmóvil’, los bajistas se ceban en banca y energéticas

Dancausa (Bankinter) deja los ma­yores be­ne­fi­cios en la his­toria aunque la ación se hunde más del 6%

María Dolores Dancausa, Bankinter.
María Dolores Dancausa, Bankinter.

Después de un co­mienzo de ejer­cicio pro­me­te­dor, la Bolsa es­pañola no se fía del año 2024. Marca en enero una pér­dida pró­xima al 3% (llegó a subir casi el 6%) y el se­lec­tivo se pasea entre ba­jistas y es­pe­cu­la­do­res. El Banco Central Europeo (BCE) no ayuda y su pre­si­denta, Christine Lagarde, mucho me­nos. El ejemplo de la ines­ta­bi­lidad la ofreció este jueves Bankinter, que pre­sentó los me­jores re­sul­tados de su his­toria y, sin em­bargo, su ac­ción perdió un 6,06% en la jor­nada. Algunos ana­listas an­ti­cipan un per­cance pa­re­cido en al­guno de los grandes ban­cos, que pre­sentan sus cuentas la pró­xima se­mana.

Aunque los mercados descuentan que el BCE suavice la política monetaria en el primer semestre del año para evitar dañar el crecimiento económico, Christine Lagarde, su presidenta, considera “prematuro” hablar de que precio del dinero baje. Y todo lo ha dejado pendinte para la próxima reunión del organismo, convoxada para el próximo marzo

A falta de incentivos, los inversores a corto ya se habían cebado en energéticas -especialmente en las renovables- y en casi toda la banca para empezar su particular negocio, es decir, ganancias basadas en sus ’apuestas’ bajistas.

En las primeras, pese al tirón que el sector debe dar aún para cumplir los planes de Bruselas, los inversores empiezan a descontar el efecto de los cero euros con que el kilovatio verde cotiza en el mercado mayorista en momentos puntuales. En la banca, una bajada de tipos debería traducirse en una merma de la rentabilidad de la entidades y parecen olvidar los años en que las entidades españolas y europeas presentaban aceptables beneficios pese a los tipos de interés negativos que dictaba el banco emisor desde Francfort.

Mientras el Ibex35 perdía ayer el 0,58% (situado en los 9.916,6 puntos) y el Índice General de la Bolsa de Madrid bajaba el 0,67%; las energéticas cerraban el día en rojo con un índice sectorial en retroceso del 0,43%. De los trece valores energéticos incluidos en el Ibex35 solo Repsol y Ecoener, impulsada por su estrategia de crecimiento en Grecia donde invertirá 300 millones en los próximos años.

Peor les fue a los bancos cuyo índice en la Bolsa de Madrid retrocedió el 2,28%. Aunque el mantenimiento de los tipos de interés les asegura estabilidad en su rentabilidad, al menos en el primer semestre, todas las grandes entidades registraban fuertes caídas en su cotización: BBVA bajó el 1,65% por detrás de Unicaja (-2,16%), CaixaBank (-2,46%), Santander (-2,64%), Sabadell (-3,11%). Aunque el mayor descalabro fue para Bankinter cuya acción perdió el 6,04% hasta quedar valorada en 5,752 euros.

Especulación sobre la banca

Resulta difícil conocer las posiciones que los inversores más especulativos mantienen a corto, dado que eso va contra la esencia de su negocio, pero sí es sintomática la actividad del registro de esta actividad en la Comisión de Valores española.

Según las estadísticas oficiales de la CNMV, el Canada Pension Plan Investment Board (CPP Investsments) declaraba tener posiciones cortas “vivas” sobre el 0,61% del capital de Bankinter en sus últimos daros comunicados en 2023..

Para Unicaja Banco consta una posición sobre el 0,5% de sus acciones en manos de la francesa Capital Fund Management (CFM), declarada hace poco más de un mes, en diciembre de 2023.

Sobre el Banco de Sabadell hay comunicadas “posiciones cortas” o, sencillamente, especulativas, sobre el 0,48% del capital en manos del estadounidense Millenium International Management LP, con sede en Nueva York (noviembre de 2023); mientras que Citadel Advisors Europe, con sede en Chicago (EEUU), declaraba el pasado mes de octubre mantener posiciones a corto sobre el 0,47% (octubre de 2023). Otra empresa del grupo, Citadel Advisors LLC declaraba el año pasado, invertir sobre el 0,49% de la entidad que dirige como consejero delegado César González-Bueno.

En CaixaBank, en junio del año pasado, Marshall Wace LLP declaraba tener posiciones cortas sobre el 0,48% de su accionariado.

En Banco Santander y BBVA no constan declaraciones de este tipo desde noviembre de 2022.

Cortoplacistas vs. fundamentales

Que la Bolsa cotiza expectativas es sabido. Las entidades financieras ‘descuentan’ en sus previsiones del año la incertidumbre sobre la evoluciona e los tipos. De hecho, Bankinter espera que el BCE rebaje los tipos entre junio y julio.

Otra cuestión es cuando esas expectativas olvidan los ‘fundamentales’ de los valores o el que una entidad presente (de nuevo) beneficios récord como es el caso de Bankinter que, al cierre de 2023 ha ganado 845 millones de euros netos, con una subida del 51% respecto al año anterior.

La cifra excluye los 77 millones que pagará como impuesto especial a la banca, y desembolsará en este primer trimestre. Para el próximo año, la previsión es que esta cifra se sitúe entre los 90 y los 100 millones de euros en la declaración de 2024.

Su consejera delegada, María Dolores Dancausa se despedía como máxima directiva de la entidad (pasará a ocupar la presidencia no ejecutiva el 21 de marzo próximo) cierra así 13 años de gestión en los que el resultado neto del grupo se ha multiplicado por 5,6 veces.

La herencia que recibirá su sustituta al frente de la gestión del banco, Gloria Ortiz -actual directora general de Banca Comercial- será la de un banco saneado, con una ratio de capital CET1 del 12,3% (sube 44 puntos básicos en el ejercicio) y como la entidad española a la que el supervisor ha exigido los menores requerimientos de capital para 2024, el 1,39% en la ratio P2R. Una cifra que sitúa a la entidad como la cuarta con menores exigencias en este apartado por parte del BCE de entre los 100 primeros bancos europeos.

Tal como señaló Dancausa en la presentación de los resultados de 2023, Bankinter ha ampliado la inversión crediticia el 4,6% en el ejercicio recién terminado hasta los 32.800 millones de euros; con una cuota de mercado del 6,1%. En términos de cliente empresarial, la línea de créditos ICO (8.000 millones en total) ha gestionado 4.700 millones de euros con una ratio de mora del 3,4%.

En términos globales, la ratio de morosidad del banco se sitúa en el 2,1%, aunque la entidad “no espera ningún repunte a lo largo del presente ejercicio”.

Los recursos minoristas, 82.000 millones, crecen el 9% que suponen un alza en términos absolutos de 6.000 millones de euros. La entidad captó al año pasado 100.000 nuevos clientes.

En paralelo, los recursos fuera de banca lo hacen a un ritmo del 18% hasta superar los 44.000 millones de euros.

En términos operativos, el margen bruto de la entidad, 2.661 millones, crece el 28%, mientras el margen de explotación antes de provisiones sube el 43% hasta los 1.667 millones.

Una evolución que incluye una ratio de morosidad del 2,11% (sube en un punto básico) y una ratio de cobertura del 65%, dos puntos porcentuales menos que la del ejercicio anterior.

Dado el fuerte beneficio del año, la rentabilidad sobre recursos propios de Bankinter se sitúa actualmente en el 17,1% que suponen una mejora de 5,1 puntos porcentuales sobre los resultados de 2022.

Pese a esta evolución de los negocios y la solvencia de las cuentas del banco, Bankinter acusó un fuerte castigo que no parece corresponderse con la evolución de su actividad, aunque la venta de Línea Directa es un minus en su balance. Y que, durante la mañana, el director financiero de la entidad, Jacobo Díaz, atribuía al anuncio de que esperan “un margen de intereses sostenible en el tiempo” (2.213 millones en 2023 tras crecer el 44%).

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