Maneja un es­ce­nario mun­dial más equi­li­brado y con­tro­lado por los bancos cen­trales

Mapfre Economics prevé una desaceleración del crecimiento en España hasta el 1,4% este año

El cre­ci­miento del sector ase­gu­rador será mo­de­rado en medio de grandes desafíos

Antonio Huertas, presidente de Mapfre.
Antonio Huertas, presidente de Mapfre.

Los efectos del en­du­re­ci­miento mo­ne­tario ya se em­piezan a notar sobre la eco­nomía es­pañola des­pués de haber mos­trado una no­table for­ta­leza en el úl­timo año. El cre­ci­miento del PIB pa­sara de esta forma del 2,5% en 2023 a un 1,4% en el ac­tual ejer­cicio para volver a re­montar y re­gis­trar un in­cre­mento del 1,8% al año si­guiente, según el Panorama Económico y Sectorial 2024-2025, pu­bli­cado por el Servicio de Estudios y edi­tado por Fundación Mapfre.

En cuanto a los riesgos para la economía española, el Servicio de Estudios de MAPFRE identifica el endurecimiento monetario, la desaceleración en la construcción y en la contratación de hipotecas y la espera en la inversión industrial y el crecimiento en turismo y exportaciones, entre otros.

A los desafíos geopolíticos, inflacionarios y monetarios vividos en los últimos meses, la economía global afronta un riesgo añadido en forma de elecciones internacionales que implicarán a cerca del 50% de la población mundial. Eso implicará un posible cambio de la arquitectura de las decisiones que puede ser determinante. El panorama mundial se enfrenta así a una situación muy similar a la vivida en la década de los 70, caracterizada por la estanflación. Aunque los efectos no están siendo los mimos por el momento, lo cierto es que el riesgo está ahí.

En este sentido, se prevé cierto declive en el crecimiento global durante 2024 que será del 2,3%, seguido de una moderada recuperación en 2025 hasta el 2,6%. Pese a esa mejora, MAPFRE Economics explica que seguirá por debajo tanto del potencial como del promedio de las últimas décadas. La inflación seguirá su senda bajista y acabará 2024 previsiblemente en el 4,4%, para el año siguiente desinflarse aún más hasta el 3,3%.

Este freno en la subida de los precios, unido al debilitamiento del crecimiento, ofrece una imagen menos estanflacionaria que la de ediciones anteriores de este informe, así como un balance de riesgos más balanceado y controlado por los bancos centrales.

En medio de estos riesgos, cabe esperar una desaceleración del consumo y la inversión hasta que las condiciones financieras vuelvan a ser más benignas. “La inflación se frenará este año y se situará en el 2,4%, aún sin llegar al nivel objetivo fijado por el Banco Central Europeo (BCE) del 2%, que se alcanzará ya en 2025” ha apuntado Gonzalo de Cárdenas director ejecutivo de Mapfre Economics.

EEUU frenará su contribución

Por áreas geográfica el estudio estima que contribución al crecimiento global de Estados Unidos disminuirá este año, aunque las economías desarrolladas seguirán teniendo un mayor protagonismo que las emergentes en este sentido. Así, se espera que la potencia crezca un 1,1% este año y un 1,5% en 2025, sin descartar mayores avances en materia de inflación debido a la desaceleración de la demanda y un menor impacto de los problemas de la oferta.

La Eurozona seguirá en situación de estancamiento, con previsión de que la actividad económica siga siendo deficiente y carente de motores claros de crecimiento, aunque podría comenzar una recuperación gradual en la recta final del año o comienzos de 2025. MAPFRE Economics anticipa un aumento del PIB del 0,6% en 2024 y del 1,6% al año siguiente.

Asia, por su parte, presenta una dinámica de inflación menos cómoda, aunque esta seguirá siendo compatible con tasas de crecimiento “aceptables” y se mantendrá como principal amortiguador del crecimiento global, con una previsión del 4,5% para este año y del 4,1% para el que viene. En cuanto a Latinoamérica, se verá afectada por la menor demanda exterior, lo que se reflejará en el crecimiento de este año, que será previsiblemente del 1,4% y del 2,2% para el que viene.

Impacto en el sector seguros

El crecimiento asignado para el sector asegurador este año será moderado debido en buena medida al encarecimiento del crédito. Las subidas de tipos han tocado techo, pero los siguientes pasos a seguir en su bajada generan cierta incertidumbre y en general se observará una cierta dificultad en la gestión de los productos que se llevan al mercado.

Así las cosas, el sector asegurador seguirá notando el impacto del endurecimiento financiero, por lo que MAPFRE Economics anticipa una disminución en la suscripción de seguros de No Vida debido a la desaceleración cíclica, con un aumento del 5% promedio entre 2024 y 2025 a nivel mundial frente al 7,1% esperado para 2023.

El rendimiento del negocio de Vida ahorro, por su parte, dependerá de la actividad económica y del entorno de tipos de interés, y se espera que este ramo se beneficie de unos tipos lo suficientemente altos para generar nuevo negocio, a pesar de las bajadas previstas. Así, el negocio de Vida en su conjunto registrará un crecimiento cercano al 7%.

“Este año será bueno, en especial, para el negocio de Vida”, ha señalado, Ricardo González, director de análisis, “pero en general es espera una mejora de la rentabilidad debido a tres grandes factores, la inflación a la baja, la revisión de primas y los mayores ingresos de la cartera de inversiones. Por productos también se espera una buena evolución de los Unit Link gracias a la recuperación de la renta variable. Eso da más oportunidades a aquellos que tienen un perfil más inversor que ahorrador.

Al igual que el año pasado, “el segmento de salud seguirá siendo una de las principales líneas de negocios del sector” ha señalado González, “con tres factores clave el envejecimiento de la población, que requerirá mayores servicios médicos, la creciente tecnología, que encarecerá su coste, y las posibles listas de espera de la sanidad pública, que incentivarán la demanda de seguros”.

En general, el Servicio de Estudios de MAPFRE prevé una mejora en la rentabilidad del sector, que se había visto deteriorada en los últimos años por el repunte de la inflación, por las revisiones al alza de las primas de seguros y la moderación en el crecimiento de los costes de las aseguradoras. Los ingresos financieros de las carteras de inversiones de las aseguradoras contribuirán a esa mejora de la rentabilidad.

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