La com­pañía es­pañola in­siste en crecer mien­tras los mer­cados miran su ele­vado en­deu­da­miento

Iberdrola mantiene su 'aventura' en EEUU pese a los rechazos de candidatos a socios potenciales

Galán in­siste en fu­siones pese a que los com­pe­ti­dores se re­ti­raban ante los “desafíos re­gu­la­to­rios”

Avangrid (Iberdrola), plataforma off shore.
Avangrid (Iberdrola), plataforma off shore.

Iberdrola man­tiene sus radar en busca de opor­tu­ni­dades de cre­ci­miento. Primera ener­gé­tica de re­no­va­bles del mundo, pri­mera 'utility' del Reino Unido y uno de los prin­ci­pales ope­ra­dores ale­manes de eó­lica offs­hore con su tercer parque eó­lico en el Mar Báltico, la com­pañía es­pañola que pre­side el po­lé­mico Ignacio Sánchez Galán no pierde de vista el com­plejo mer­cado de EEUU, donde ha sido re­cha­zada por va­rios can­di­da­tos, según prueban do­cu­mentos re­mi­tidos a la SEC.

La eléctrica con sede en Bilbao (¿durante cuanto tiempo?, se preguntan fondos accionistas) decidió desistir del proyecto de fusión entre su filial estadounidense Avangrid y PNM Resources (PNM), uno de los principales operadores de Nuevo México y Texas. Una operación en la que compitió con seis empresas que se ‘cayeron’ en diferentes etapas de las negociaciones por varios motivos: desde la escasa dimensión de PNM, su alto valor en Bolsa o, como en el último caso, los “desafíos regulatorios” que suponía la integración en ese Estado norteamericano.

De hecho, ya en 2019, la propia PNM Resources expresaba “nuevamente su preocupación por los riesgos potenciales para el alto valor comercial actual de las acciones del PNMR en relación con Asuntos regulatorios en México”, además de por los “requisitos de gasto de capital”.

Tal como consta en la documentación presentada a sus accionistas y registrada en la Comisión de Valores de EEUU (SEC) estos extremos del acuerdo con Avangrid/Iberdrola, fueron revisados por el bufete Troutman Pepper, contratado por la eléctrica con sede en Albuquerque (New México), especialmente en lo concerniente a “los términos del acuerdo de fusión propuesto [con Avangrid/Iberdrola], incluidos los términos relacionados con asuntos regulatorios, fiduciarios de la junta del PNMR y asuntos de gobernanza posteriores al cierre”.de la operación.

Desarrollo en EEUU

Después de cuatro años de negociación y gestiones para acometer una fusión que permitiría a Avangrid dar un salto cuantitativo clave para sus planes de futuro, Iberdrola admitió sucumbir ante un marco normativo poco proclive a la entrada de operadores internacionales en general y españoles en particular.

Esta dificultad jurídica, reconocida por la propia PNM a sus accionistas, pone de manifiesto que, a la hora de la verdad, para entrar en el gran mercado norteamericano hay que ‘leer’ mucha letra pequeña. Y, de paso, relativiza ese ‘mantra’ que parece haberse instalado en España respecto a la presunta inseguridad jurídica a la que se enfrentan las empresas en territorio español.y que Ignacio Galán ha denunciado, hasta los resultados electorales del 15J y la tercera formación de Gobierno e investidura de Pedro Sánchez.

Pese a los problemas surgidos en los diferentes mercados en los que opera, como el pulso planteado por el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (saldado con la venta/nacionalización del 55% de su negocio en ese país por 6.000 millones de dólares), la actividad internacional de Iberdrola es la clave de su desarrollo, fundamentado en un apalancamiento excesivo en época del dinero a interés cero.

La tendencia ascendente del coste del dinero, resultado de la política antiinflacionista de los bancos centrales en los principales países donde actúa, ya ha forzado a la eléctrica a reiteradas operaciones de refinanciación, cuyo sorprendente número figura en las hemerotecas de los últimos cinco años.

Fuera del mercado español, la compañía suministra energía a cerca de 100 millones de personas de decenas de países, cuenta con una plantilla de más de 40.000 empleados y dispone de unos activos superiores a 150.000 millones de euros.

Alianzas que esconden desinversiones

En Estados Unidos, una vez cerrado el capítulo PNM, Iberdrola fomenta sus alianzas con Norges Bank y el fondo estatal de Abu Dhabi -con la que prevé invertir 15.000 millones en proyectos de hidrógeno y eólica marina- mientras identifica y selecciona nuevos proyectos de crecimiento pese a las dudas que su elevada deuda suscita entre los inversores.

Por su parte, Avangrid mantiene también sus planes de futuro y de crecimiento. La compañía que dirige como consejero delegado José Antonio Miranda insiste en que se centrará en desarrollar sus “sólidas oportunidades de crecimiento” para las que cuenta con más de 9.000 millones de dólares (unos 8.300 millones de euros) “garantizados” orgánicamente.

La filial estadounidense de Iberdrola señala como objetivo prioritario los proyectos en planes tarifarios de Nueva York y Maine que suman 5.000 millones de dólares (4.600 millones de euros); varios proyectos de redes por 2.000 millones de dólares (más de 1.840 millones de euros) y la repotencianción de más de 5.000 millones de dólares de activos renovables.

En el área más verde de su actividad, Avangrid y la energética danesa Copenhagen Infrastructure Partners (CIP) acaban de comprometer 725 millones de dólares (unos 668 millones de euros) para desarrollar el parque Vineyard Wind I en la costa de Massachusetts y que será el primer parque eólico offshore comercial de EEUU con una potencia de 800 megavatios. Además de este proyecto, Avangrid tiene otros tres proyectos similares offshore en ese Estado.

Avangrid (participada al 81,5% por Iberdrola), cuyas acciones cotizan en la Bolsa de Nueva York, es un holding de servicios energéticos que se dedica al negocio regulado de transmisión y distribución de energía (a través de su filial Avangrid Networks) y a la generación de energía renovable a través de Avangrid Renewables Holdings (Avangrid RH).

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