Los tipos fijos re­cu­peran atrac­tivo en plena ba­talla entre en­ti­dades

La banca reabre la guerra en hipotecas con la vista puesta en el descenso del Euríbor

El ín­dice hi­po­te­cario em­pieza a acusar el cambio de ex­pec­ta­tivas de los tipos de in­terés

Hipotecas, Banco de España.
Hipotecas, Banco de España.

Uno de los grandes ob­je­tivos de la banca en este año es reac­tivar el ne­gocio hi­po­te­ca­rio, mal­trecho en 2023 por la com­bi­na­ción letal de un Euríbor en pleno rally, con techo en el 4,16%, que lanzó al alza del precio de las hi­po­te­cas. Y por otro lado, la subida del precio de la vi­vienda, que ig­noró la ca­pa­cidad fi­nan­ciera mer­mada de los com­pra­do­res. El re­sul­tado es que el vo­lumen de hi­po­tecas vivas su­frió el año pa­sado su mayor caída en un sólo ejer­cicio desde 2016. El sector no se puede per­mitir otro pin­chazo.

Y se ha puesto manos a la obra para recuperar el brillo perdido. La caída del Euribor hasta niveles muy cercanos al 3,50% en la primera mitad de este mes de enero ha permitido a la banca iniciar el proceso. Los precios de los préstamos han empezado a bajar con cierta fuerza, sobre todo en las hipotecas fijas, las que más subieron el año pasado. Aún están muy lejos de los mínimos de los últimos años, cuando en plena era de los tipos negativos se podían contratar a niveles incluso del 2%.

Pero el movimiento ha empezado, impulsado por algunos grandes grupos como Bankinter, o Sabadell. El primero lo hace a través de sus tres grandes marcas -la matriz, EVO Banco y Coinc-, y está siendo el gran impulsor de las primeras rebajas a tipo fijo, donde la banca quiere volver a concentrar el grueso de la contratación después de unos cuantos trimestres de reinado de los préstamos mixtos.

Imagin y MyInvestor

Otras entidades se han sumado a esta cadena de rebajas, como Imagin (CaixaBank) o MyInvestor, en lo que parece que va a ser sólo el comienzo de un movimiento de mucho más calado... con el permiso del Euribor. El índice hipotecario acaba de dar el primer gran susto del año después de que la presidenta del Banco Central Europeo (BCE) haya trasladado al próximo verano la esperada subida de los tipos de interés.

El Euríbor acusó el golpe dando el salto hasta niveles del 3,66% a tipo diario, muy por encima del 3,53% al que empezó el mes. Ahora, los bancos miran con el rabillo del ojo al índice, que vuelve a ofrecer unos niveles de volatilidad que no se veían desde hace bastante tiempo. De su evolución dependerá la intensidad a corto plazo de esta incipiente guerra hipotecaria a la que no puede ser ajeno ninguno de los grandes grupos financieros.

"Es una cuestión de margen. No es lo mismo que el Euríbor acabe el año en el 3,25% que en el 2,5%, y eso nos obliga a ser prudentes. El calendario de bajada de tipos y su importe es muy incierto ahora. Lo que parece claro es que el escenario más optimista ya no es creíble, con Lagarde enfriando al mercado cada vez más. Nos va a tocar competir sin demasiada visibilidad", señalan en un gran banco nacional.

Lo que resulta incontestable es que el movimiento a la baja del precio de las hipotecas no tiene marcha atrás. Se está produciendo también en el caso de los préstamos variables y mixtos, aunque en menor medida, y va a obligar a los más rezagados a contestar para no quedar totalmente en fuera de juego. Con permiso del Euríbor, hay partido en un negocio hipotecario que vuelve a las andadas.

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