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Los fondos la con­si­deran pre­pa­rada para afrontar los nuevos desafíos eco­nó­micos y so­ciales

Telefónica mejora posiciones y valoración bursátil entre analistas e inversores

Las ten­den­cias de­mo­grá­ficas re­que­rirán fuertes in­ver­siones en te­le­co­mu­ni­ca­ciones

José María Álvarez Pallete, presidente de Telefónica.
José María Álvarez Pallete, presidente de Telefónica.

Las em­presas más grandes y mejor po­si­cio­nadas en un mundo en pleno cambio y ebuc­ción ten­drán una clara ven­taja com­pe­ti­tiva, según con­si­deran los ana­listas más cua­li­fi­ca­dos. De ahí el in­terés de los fondos so­be­ranos árabes por ex­tender sus redes en este tipo de com­pañías, como es el caso de Telefónica.

El intento de asalto del principal operador saudí, STC Group, en la cotizada española, ha generado una fuerte polémica sobre su independencia, permitiendo al Gobierno justificar la toma de una posición relevante en el grupo que preside José María Álvarez-Pallete.

En el actual contexto sociopolítico, más allá de las dos grandes zonas tensionadas, al este de Europa y en Oriente Próximo, hay algunas tendencias que marcarán a favor el futuro a medio y largo plazo de las grandes multinacionales.

Entre ellas, sin lugar a dudas, estará Telefónica gracias a la solidez de su modelo de negocio a la intensa diversificación abordada en los últimos años para posicionarse en mercados de alto potencial de crecimiento. Este es un de los factores que ha llevado a Bank of América a apostar abiertamente por la operadora española a la que confiere un precio objetivo de 4,3 euros por acción con un potencial alcista superior al 15% desde su actual precio de mercado.

Más optimistas se muestran en Renta 4 que ven la cotización de Telefónica en torno a los 4,6 euros en el medio plazo con un potencial alcista del 25%. Su estrategia de centrar sus recursos en cuatro grandes mercados -España, Alemania, Reino Unido y Brasil- y la optimización de la utilización del capital hacia negocios y proyectos de mayor valor añadido ha preparado a la compañía para adaptarse a esta nueva situación geopolítica que se avecina y mejorar su rentabilidad y capacidad de generación de caja.

Activos maduros

La continuidad en la reducción de la deuda será clave. Para ello no se descartan la venta de activos ya maduros o no estratégicos como Telefónica Tech, su negocio de cable submarino o la salida de algunos países de Latinoamérica, así como posibles acuerdos en otros negocios como la fibra óptica.

A falta de una semana para acabar el período de aceptación de la opa sobre su filial alemana, la operadora ya tiene asegurado cerca del 90% del capital ante la creciente aceptación de los inversores en los últimos días. Esta filial se ha convertido en una pieza clave en su plan estratégico en pleno proceso de aterrizaje de la SEPI que además ayudará a absorber capital del mercado, impulsando la cotización.

Entre los grandes factores del que se beneficiarán, los expertos destacan tres de ellos. El primero de ellos vendrá derivado de la configuración de un mundo en bloques. Eso implicará una moderación del proceso de la globalización y obligará a reconfigurar las cadenas de suministro hacia ámbitos más regionales, lo cual supondrá un impulso para las compañías capaces de sustituir los suministros que actualmente proceden de otros bloques económicos.

Telecomunicaciones y energía, ciclo inversor

Especialmente intensa será la reconfiguración de los suministros energéticos. Esta reconfiguración requerirá de grandes inversiones en infraestructuras, entre ellas las de comunicación, y un importante desarrollo de las energías alternativas, manteniendo a corto plazo elevados los precios de la energía.

Todo apunta a que en los próximos años se intensificará también el proceso de desplazamiento de la población rural hacia las grandes ciudades, lo que requerirá aumentar la inversión en infraestructuras físicas (redes de suministro, transporte, logística, telecomunicaciones, entre otras) y soft (asistenciales, sanitarias, educativas) para hacerlas más sostenibles.

Las tendencias demográficas, con el descenso de la población en edad de trabajar, puede favorecer tensiones al alza de los salarios que perpetúen un régimen de inflación más elevada en los próximos años.

Los conflictos en Ucrania e Israel no han hecho más que agudizar y acelerar esta dinámica impuesta por las nuevas condiciones geopolíticas que favorecerán a las empresas mejor posicionada internacionalmente en sus distintos ámbitos de actuación para hacer frente a estos desafíos.

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