Proyectos pio­neros en Alemania, Francia o Dinamarca se han can­ce­lado por pro­blemas eco­nó­micos

La gran apuesta por el hidrógeno siembra y recoge dudas en Europa... y más en España

El Gobierno ha pro­me­tido re­ducir el 'Impuestazo" para fa­vo­recer una in­ver­sión de 1.500 mi­llones de Repsol

Planes de Inversión en Hidrógeno.
Planes de Inversión en Hidrógeno.

Europa tiene dudas con el hi­dró­geno. Esa fuente de energía re­no­vable que surgió como una al­ter­na­tiva dentro de la transición ener­gé­tica y que, en re­giones como por ejemplo el País Vasco se sentía como toda una apuesta im­por­tante de cara al fu­turo. Sin em­bargo, la realidad es mucho menos amable ya que la tec­no­logía to­davía no está muy bien asen­tada, los pro­yectos re­sultan caros y todo queda con­di­cio­nado por sub­ven­ciones pú­bli­cas.

Dicho de otro modo, el hidrógeno verde es, hoy por hoy con el año recién inaugurado, un negocio poco rentable. Tanto es así que programas pioneros que se iban a poner en marcha en Francia, Dinamarca o Alemania se han cancelado. En España queda la duda de que hará Repsol, la petrolera que en su polémico esfuerzo de diversificación, ha apostado por un proyecto de 1.500 millones de inversión, que actualmente está condicionado a una reducción del "impuestazo" a las energéticas, vía subvenciones puntuales.

El Gobierno de Pedro Sánchez, sumido en una pelea interminable con sus socios de coalición sobre el impuesto especial a las energéticas y a la banca, aún no ha clarificado como instrumentará estas ayudas via rebajas fiscales o subvenciones directas.

Se puede hablar de fracaso

Es pronto para calificarlo como tal, pero los expertos apuntan a que esto del hidrógeno verde es una burbuja que tarde o temprano desaparecerá. Y es que los proyectos que llevan en marcha desde hace tiempo solo siguen con ayuda pública, mientras que otros no pueden ver la luz ya que no resultan rentables en términos económicos. Con lo cual, el futuro a corto y medio plazo no invita por ahora al optimismo en este sentido.

Pero los problemas no solo atañen al alto coste de esta tecnología, sino que todavía está muy en pañales todo lo relativo a cómo transportar esta energía, cómo almacenarla… para que llegue a las grandes industrias y, de esta forma, lograr uno de sus objetivos principales que es reducir las emisiones a la atmósfera.

Como se ve, todavía queda mucho camino por delante y entre medias se lleva algunos proyectos por Europa que se van cancelando. Es el caso del que se iba a poner en marcha en la localidad francesa de Pau para crear una pionera línea de autobuses impulsados con esta fuente de energía.

Después de arrancar este programa hace casi 5 años, los altos costes han hecho que se vuelva de nuevo a contar con unidades eléctricas; algo similar a lo ocurrido en Alemania, interesado en hacer operativos trenes con esta energía.

Por su parte, en Dinamarca se ha dicho adiós a un proyecto para disponer puntos de recarga porque no hay por ahora una demanda real de hidrógeno.

Las dudas asaltan a Petronor

Más cerca, en España, Petronor (del grupo Repsol) no oculta sus mismas dudas en este sentido. La energética que dirige Josu Jon Imaz pone en tela de juicio el futuro del Corredor Vasco del Hidrógeno (una agrupación de cerca de un centenar de empresas además de instituciones y parques tecnológicos encabezadas por la propia Petronor) justo ahora que salen a la luz los aspectos menos positivos alrededor de esta tecnología.

Ante esto, desde el Gobierno Vasco responden que el hidrógeno verde sigue siendo un pilar "imprescindible" en la descarbonización de la economía vasca; solo hay que ver la partida de más de 8 millones de euros en los presupuestos de 2024 para sufragar la siguiente fase del electrolizador de Petronor (10 MW) y nuevas hidrogeneras.

Una opinión compartida por el director del Ente Vasco de la Energía (EVE), Iñigo Ansola, que cerraba filas alrededor de esta cuestión al afirmar que “el hidrógeno verde adquirirá peso a medida que se desarrolle la tecnología".

Artículos relacionados