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Lima re­corta del 2,5% al 1,1% la pro­yec­ción de cre­ci­miento del PIB para 2023

Acciona, BBVA, Elecnor, Sacyr... mantienen su apuesta por un Perú en horas bajas

Las em­presas es­pañolas pre­sentes en el país an­dino re­afirman sus com­pro­misos

Presidenta Boluarte.
Presidenta Boluarte.

Las em­presas es­pañolas pre­sentes en Perú man­tienen su con­fianza en el país, pese al brusco de­bi­li­ta­miento del cre­ci­miento que se otea en el ho­ri­zonte en 2023. Acciona (que ganó en mayo un con­trato de 120 mi­llones de euros para cons­truir y operar dos lí­neas de trans­mi­sión) y Elecnor par­ti­cipan en con­cursos para mo­der­nizar la red eléc­trica de alta ten­sión, para lo que Lima cuenta con el sector pri­vado y con­ce­sión a 20 y 30 años.

BBVA dijo en mayo prever una inversión de 500 millones en cuatro años y Celeo Redes se ha adjudicado el proyecto Línea de Transmisión 500 kV Subestación Piura Nueva Frontera. Por su parte, Sacyr, que lidera el consorcio Inti Punku, amplió a fines de 2022 en 350 millones de dólares el importe del contrato para construir la nueva terminal de pasajeros del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez (Lima).

El Gobierno peruano acaba de rebajar del 2,5% al 1,1% la proyección de expansión del PIB prevista para 2023, un crecimiento que sería el menor en muchos años con la excepción de la recesión en 2020 por el Covid. En su Marco Macro Multianual, el Ministerio de Economía justifica la rebaja por el deterioro de la actividad económica en el primer semestre, afectada por la conflictividad, choques climatológicos adversos como el ciclón Yaku y el fenómeno de El Niño, y las condiciones de financiación y contexto externo.

De hecho, el PIB se contrajo el 0,5% en el primer semestre, debido al impacto de la conflictividad social desde fines de 2022 y que se intensificó en el primer trimestre por el bloqueo de carreteras. BBVA Research, por su parte, mantiene que Perú crecerá el 1,6% en 2023 y el 2,6% en 2024. Perú creció el 2,7% en 2022, tras avanzar en 2021 el 13,31% después de caer el 11% en 2020 por el Covid. De 1993 a 2019, la economía creció una media del 4,8%.

La inversión no carbura

En este contexto, además, Perú ha experimentado una disminución de la inversión nacional y extranjera. Según el ministro de Economía, Alex Contreras, “Perú necesita apuntar a más inversión privada y mejoras de la productividad. Los conflictos sociales y fenómenos climatológicos han restado dos puntos de crecimiento”.

Economía prevé una caída de la inversión privada del 4,5% en 2023, afectada tanto por el deterioro de la inversión minera y la postergación de proyectos en ese sector, como por la moderación de la inversión no minera. La inversión privada, que es el 80% de la total, cayó un 8,3% en el abril-junio, y acumula cuatro trimestres en rojo, mientras la confianza empresarial sigue en caída libre y el consumo privado crece a su menor nivel en los últimos 23 años.

Por otro lado, la inversión extranjera, que según la Cepal creció el 46% en 2022, a 10.000 millones, inició 2023 con una fuerte caída, ahondando el declive del último trimestre de 2022. Según el banco central, la IED fue de apenas 2.487 millones en los primeros tres meses del año, un 50% menos que en 2022, 4.947 millones.

En el cuarto trimestre del año pasado, la caída fue de 26% respecto a 2021, aunque en los primeros tres de 2022 hubo aumentos del indicador. Lima espera que la IED se recobre gradualmente en el segundo semestre, al activarse grandes proyectos en minería y otros sectores.

Según Economía, Perú cuenta con fortalezas macro-fiscales para enfrentar este contexto sin afectar la sostenibilidad de sus finanzas. El país tiene la menor deuda pública de los países de la región. Y también cuenta con activos financieros del sector público que ascienden aproximadamente a 13% del PIB a junio de 2023. En 2023, el déficit fiscal se ubicará en el 2,4% del PIB, tras un 1,7% en 2022 y el endeudamiento público se sitúa en el 33,6% (33,8% del PIB el año pasado), en concordancia con las reglas fiscales vigentes.

Lima ha puesto en marcha un conjunto de medidas que se enmarcan en el plan ‘Con Punche Perú’, que tiene como meta la reactivación económica a través del impulso a inversiones y protección social. Para relanzar la inversión, Perú ha implementado mejoras para en la ejecución de planes y para reducir las trabas administrativas en obra pública. En mayo, Lima lanzó un nuevo paquete de 1.480 millones de euros ‘ConPunche2’, enfocado en las pymes.

España, principal inversor

En este entorno de menor llegada de IED, Perú decidió en julio emprender una campaña de giras internacionales para fomentar la inversión privada y las alianzas público-privadas (APP) y recuperar la confianza de los inversores globales. ProInversión y PromPerú han presentado gran número de proyectos a potenciales inversores de Latam, Europa y Asia. Y la primera tiene previsto adjudicar contratos por más de 2.000 millones este semestre.

Y hay previstas iniciativas en energía, transporte y saneamiento que se adjudicarán en 2023-24. El ministro Contreras, realizará este mes una gira para atraer nuevas inversiones que le llevará a EEUU, Reino Unido y Europa.

España es el mayor inversor en Perú (18% de la IED, 13.000 millones), por delante de Reino Unido, Chile y EEUU. Allí están 500 firmas, notablemente en infraestructura, finanzas, energía y saneamiento, desde FCC, ACS, Sacyr, Telefónica, Repsol, BBVA, Santander, Inditex, Redeia, Globalia, Endesa, Enagas, Naturgy, Ferrovial, Acciona, Mapfre, Meliá, NH y OHLA a un creciente número de pymes. La inversión española contribuyó con 40.000 millones de dólares a la economía peruana entre 1993 y 2019, el equivalente al 1% anual del PIB del país y la creación de 1,27 millones de empleos directos e indirectos.

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