ENERGÍA

Endesa vuela las torres de refrigeración y la antigua chimenea de Compostillas

Voladura de Compostillas.
Voladura de Compostillas.

El des­man­te­la­miento de la cen­tral de Compostilla, pro­piedad de Endesa, ha al­can­zado un 50% de su ob­je­tivo. y en ella está tra­ba­jado per­sonal es­pe­cia­li­zado, el 80% del cual son tra­ba­ja­dores del en­torno del Bierzo. Lla vo­la­dura si­mul­tánea de las dos to­rres de re­fri­ge­ra­ción y de la an­tigua chi­menea del grupo 3 de la cen­tral tér­mica de Compostilla su­po­ne"un paso más en el pro­ceso de cierre de las cen­trales de carbón que la com­pañía está lle­vando a cabo y que com­ple­tará en di­ciembre de 2025", in­forma la eléc­trica que di­rige José Bogas.

La demolición por voladura de las dos torres de refrigeración y la antigua chimenea supone todo un reto técnico. En este sentido, para la realización de esta actuación se ha diseñado un exhaustivo procedimiento con el objetivo de garantizar unas condiciones absolutas de seguridad y efectivas de demolición. Esta misma prevención se está aplicando en todos los procesos que conforman los trabajos en curso en la planta, que además tienen como objetivo revalorizar, al menos, el 90% de los residuos que se generen.

En la voladura de las torres el proceso ha sido aún más complejo, ya que ha estado soportado por un proyecto específico en el que se ha analizado estructuralmente la afección de los trabajos preparatorios, así como la dinámica de la voladura, su secuencia, direcciones de caída, medidas mitigadoras de las afecciones, medidas de vibraciones y puesta en seguridad de todos los elementos y estructuras afectadas.

Esos trabajos previos a la demolición se iniciaron en junio de 2022 con la retirada y gestión de los equipos en los que se producía el intercambio de calor, compuestos básicamente por materiales de relleno plástico situados en su interior. También se acondicionó y separó la parte externa de la interna, se desvincularon los elementos unidos a la torre y se desmanteló el equipamiento situado en la zona de afección.

Para la voladura de las dos torres se han empleado 1.176 barrenos y otros 100 para la chimenea, completando un total de 224 kilos de explosivo, que se han colocado en los pilares de las torres y en la base de la chimenea mediante taladros distribuidos para dirigir la caída en la dirección planificada. En el proyecto se ha fijado un radio de seguridad de 400 metros desde cada una de las estructuras.

La detonación se ha realizado de forma secuenciada en las dos torres y en la chimenea (en 4 segundos se han detonado todos los explosivos) para minimizar la vibración del terreno y las proyecciones de material.

La voladura ha producido 16.900 toneladas de residuos aproximadamente (básicamente hormigón), que serán gestionados de acuerdo con la normativa medioambiental. Estos residuos se valorizarán en obra al ser usados como material de relleno, por su carácter inerte, segregando previamente el hierro que se retirará para su valorización y nuevo uso.

Para minimizar la afección del polvo derivado de la explosión se han instalado en el perímetro de las torres y en la chimenea, sistemas de irrigación y nebulización de agua, en servicio incluso durante el momento de la detonación.

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