ANÁLISIS

Feijóo pierde la investidura, pero refuerza su liderazgo frente a un Sánchez sometido a Puigdemont

El líder so­cia­lista con­sigue que los in­de­pen­den­tistas fa­ci­liten su in­ves­ti­dura al re­bajar el len­guaje de sus exi­gen­cias

Núñez Feijóo, pte. del PP.
Núñez Feijóo, pte. del PP.

No ha ha­bido sor­presa, como no podía ser de otra ma­nera. La se­gunda vo­ta­ción a la que se ha so­me­tido el can­di­dato del Partido Popular a la pre­si­dencia del Gobierno, Alberto Núñez Feijóo, ha cons­ta­tado que no tiene los apoyos ne­ce­sa­rios para go­ber­nar. Si nos ate­nemos a la in­ter­ven­ción de los por­ta­voces de los grupos par­la­men­ta­rios en su in­ter­ven­ción previa a la se­gunda vo­ta­ción, el re­chazo a Feijóo es to­davía más fuerte que an­tes, aunque ha con­se­guido un voto menos en contra por el error de un dipu­tado de Junts.

Eduard Pujol, votó inicialmente a favor de Feijóo, luego quiso rectificar. Los letrados de la Cámara arbitraron que había que registrarlo como voto nulo. Y así se ha hecho.

Ahora se abre el tiempo de Pedro Sánchez, quien en las últimas horas ha reiterado que muy pronto habrá un Gobierno progresista que gobernará los próximos años. Los nacionalistas han aprobado la fórmula para negociar con los socialistas que facilita con claridad la elección de Sánchez como nuevo presidente del Gobierno. Esa fórmula habla de “acuerdo para trabajar para fijar las condiciones para poder celebrar un referéndum”. Trabajar para fijar las condiciones no significa nada. O puede significar todo. Para los nacionalistas, si admite Sánchez la negociación, será la primera vez que el Gobierno se aviene a hablar sobre esta propuesta de los nacionalistas. Todo tiene una primera vez.

Feijóo ha sumado 177 votos en contra, un voto nulo y 172 a favor, cuatro por debajo de los 176 apoyos que se requerían para que el Congreso le otorgara su confianza para ser presidente del Gobierno.

El líder del PP y candidato propuesto por el rey ha vuelto a recibir este viernes en la segunda votación, los 137 apoyos afirmativos de su partido, los 33 apoyos de Vox y el voto afirmativo del diputado de UPN y de la diputada de Coalición Canaria, mientras que el PSOE, Sumar, ERC, JxCAT, Bildu, PNV y BNG han unido sus votos en contra de Feijóo, con la anécdota de la equivocación del diputado de JxCAT, Eduard Pujol que la final se ha registrado como voto nulo.

Ha nacido un líder

Pese al resultado que impide llevar a La Moncloa a Núñez Feijóo, en el partido están muy satisfechos con la competencia con la que su presidente se ha desempeñado durante los días de debate. En el patio del Congreso de los Diputados, entre sonrisas, resultaba habitual escuchar de labios de diputados populares la expresión de ‘ha nacido un líder’.

Han desaparecido las dudas que se cernían sobre su capacidad para poder desempeñar el liderazgo de la oposición. Barones, líderes del partido y muchos parlamentarios populares creen también que Feijóo ha convencido a muchos españoles de su capacidad, de su formación, de su solvencia, de su conocimiento de la realidad nacional y de su capacidad de iniciativa, reflejada en lo que el líder popular ha definido como “alternativa coherente con lo que los ciudadanos votaron en las pasadas elecciones”.

Esto supone un cambio en el interior del Partido Popular. Conviene recordar que Feijóo se estrenó en la tribuna del Congreso de los Diputados en días de dudas sobre el futuro de su liderazgo. Había habido discrepancias internas por los intentos de diálogo con Junts, por las alusiones a un “encaje” de Cataluña que rechazó el líder popular en esta comunidad, y por el inesperado revés que supuso el resultado en las urnas, cuando el consenso de los sondeos les había anticipado una victoria suficiente para poder gobernar con el apoyo de VOX.

Tras su intervención, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, defendió lo que Feijóo es dentro del partido y que “no siempre lo ha tenido fácil para exponerlo, para expresarse" porque “para verlo hacía falta tiempo y ahora viene ese momento para él”. Ayuso acusó además a la “factoría de La Moncloa” de quererla enfrentar a Feijóo.

En el mismo sentido se manifestó el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, a quien habitualmente se le señalaba como un posible sucesor si Feijóo fracasara. Frente a ello, dejó claro en una intervención en Antena 3 que Feijóo había demostrado en el debate que tiene “cintura, solvencia, un aire institucional, respeto a la Cámara, madurez política y personal”.

Estos apoyos internos han llevado a la dirección del PP a dar más que cumplido el objetivo de la investidura de tratar de retratar las mentiras o los cambios de opinión de Pedro Sánchez. En su partido, ha gustado como Feijóo ha situado en el centro del debate la amnistía y lo revelador que ha sido el silencio del presidente del Gobierno en este sentido, que de nuevo este viernes ha dejado la intervención de su partido en un diputado raso, Óscar Puente Sánchez al respecto.

El líder del PSOE no ha querido responder a las dos preguntas que le ha formulado directamente Núñez Feijóo y por dos veces, “Amnistía, sí o no, yo digo no, ¿y Vd.? Referéndum si o no, yo digo que no, ¿Y Vd.? Sánchez no ha respondido.

Sánchez satisfecho con la fórmula independentista

El candidato se da por satisfecho con la fórmula aprobada por los independentistas catalanes respecto de un eventual referéndum como condición para apoyarle en la investidura. Los partes se comprometen, Junts, ERC y PSOE, se compromete “a trabajar para fijar las condiciones” para la celebración de un referéndum.

Trabajar para fijar las condiciones no significa nada reprochable para Sánchez, aunque para los independentistas catalanes supone un reconocimiento explícito de que el referéndum ha entrado en el núcleo de la negociación con el Gobierno.

La visión del presidente de la Generalitat parece distinta. Pere Aragonès, ha considerado que es “imperativa” una amnistía, y pone también las bases para un referéndum, tras la aprobación de las propuestas a favor de ambas cuestiones en el Parlamento catalán.

ERC y Junts redoblan su presión Pedro Sánchez, al aprobar en el Parlament una propuesta de resolución para condicionar su investidura al fijar las condiciones para celebrar un referéndum.

Aflojan las exigencias, facilitan la investidura, pero vinculan el futuro de Sánchez a unas condiciones muy exigentes. Porque pese a la flexibilización de la fórmula para negociar con el candidato socialistas, también se dice en la misma que aboga por no investir a ningún presidente del Gobierno “que no se comprometa a trabajar para hacer efectivas las condiciones para la celebración del referéndum”.

Aragonés ha repetido que lo dijo el martes y lo vuelve a decir este viernes: “la amnistía es imperativa, pero también poner las bases para el referéndum. Hoy el Parlament lo ha aprobado. La apuesta por la negociación sale reforzada”.

Quedan semanas de mucho tira y afloja entre los partidos que tienen en su mano facilitar que Sánchez pueda volver a ser presidente. Resultará muy difícil que no lo sea. De haber la menor duda, habría respondido a las preguntas que le ha reiterado el presidente del PP sobre si es partidario de la amnistía o no.

Sánchez no ha tenido la valentía de subir al estrado. Ni siquiera ha hecho un amago. ¿Qué tiene decidido para asegurar que pronto habrá de nuevo un gobierno progresista como ha confesado a los eurodiputados socialistas reunidos en Madrid y no ha querido anunciar a los ciudadanos españoles que le votaron?

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