Monitor de Innovación

Un grupo de ética mé­dica de cien­tí­ficos ha pe­dido a las au­to­ri­dades que in­ves­ti­guen

Elon Musk, acusado de provocar la muerte de 15 primates en ensayos clínicos de un chip cerebral

Una com­pañía suya, Neuralink, so­li­cita su­jetos hu­manos para probar los im­plantes de la dis­cordia

Elton Musk.
Elton Musk.

Es fre­cuente que el pro­greso cien­tí­fico y tec­no­ló­gico se tope con cues­tiones éticas que se con­tra­ponen a los avances des­ca­be­llados que pueden causar más mal que bien. Este con­flicto es par­ti­cu­lar­mente re­cu­rrente cuando se trata de ex­pandir las ca­pa­ci­dades hu­manas más allá de sus lí­mites na­tu­ra­les; el con­cepto fi­lo­só­fico de­no­mi­nado trans­hu­ma­nismo.

Los inventos destinados a mejorar la raza humana tienen a los animales como sujetos de pruebas, con lo que es habitual que el proceso que lleva al 'Eureka' les cueste mucho sufrimiento o incluso la vida. Esto es así con fármacos, procedimientos quirúrgicos o, como en el caso del proyecto Neurolink, chips amplificadores.

Neurolink, la empresa de biotecnología fundada por Elon Musk, el CEO de Tesla, X (la antigua Twitter) y SpaceX, ha sido acusada de mancharse las manos con la sangre de las víctimas más inocentes posibles: un grupo de primates que no podía negarse, ni renunciar, ni hablar para defenderse.

Los simios fueron usados como cobayas de los implantes cerebrales Prime, una suerte de chips con los que Neuralink aspira a convertirnos en tecnópatas capaces de controlar dispositivos externos con la mente. Hace pocos días, un grupo de científicos, agrupados en una organización de ética médica, denunció ante la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (SEC) la muerte de 15 de los 23 monos sometidos a los ensayos clínicos del producto.

Los dolientes simios tecnópatas

El escándalo estalló después de que el sitio web de 'Wired', una publicación especializada en cuestiones sociotecnológicas, publicara un artículo en el que se afirmaba que la causa del fallecimiento de los animales fueron los microchips implantados en sus cerebros.

Los avances hechos públicos por Neurolink mostraban que los injertos les daban 'poderes', como manejar los mandos del videojuego 'Pong' usando sólo sus impulsos neurales. Estas sorprendentes capacidades, supuestamente, tenían un alto precio: una serie de documentos a los que 'Wired' tuvo acceso, y que provenían del registro veterinario de la Universidad de California, acreditan los graves trastornos que los chips causaban en los sujetos de prueba: fuertes hemorragias, diarreas, parálisis y lesiones cerebrales, entre otras afecciones.

La documentación detalla el progresivo agravamiento de varios de estos síntomas en uno de los primates, que finalmente fue eutanasiado.

Musk, siempre ágil en las redes sociales, salió al paso de la información publicada asegurando que los animales tomados como sujetos de prueba se hallaban en fase terminal antes del comienzo de los experimentos, y que la ejecución de los mismos no causó la muerte, directa o indirectamente, a ser vivo alguno. Las aseveraciones del magnate se verían contradichas por un antiguo empleado de Neuralink, que declaró a Wired que los monos gozaban de una excelente salud antes de ser sometidos a la cirugía.

Los presuntos quebrantos que los chips Prime han causado en los animales de prueba se tornan aún más inquietantes habida cuenta que Neuralink ya está en busca de cobayas humanas. El pasado mayo, la Administracion de Alimentos y Medicamentos estadounidense dio luz verde a Neurolink para el reclutamiento de voluntarios mayores de edad que padezcan tetraplejia, esclerosis o ELA, con el fin de someterles a un ensayo que evalúe la seguridad de los dispositivos.

El objetivo, una vez el producto haya pasado todos los filtros, es darle a las personas gravemente impedidas la posibilidad de controlar máquinas con el pensamiento.

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