ANÁLISIS

Feijóo apela a la dignidad de cada español en contra la amnistía, sin tirar la toalla

Sánchez, ajeno al clamor en Madrid, se vuelve a pre­sentar ya como pre­si­dente del Gobierno

Alberto Núñez Feijoo
Alberto Núñez Feijoo

Alberto Nuñez Feijóo ha ex­hi­bido fuerza y unión del par­tido en contra de la am­nis­tía, a 48 horas de su in­ves­ti­dura, con un acto ma­sivo que ha reunido en Madrid a más de 40.000 per­so­nas, muy por en­cima de lo es­ti­mado ini­cial­mente. Ha lo­grado la ma­ni­fes­ta­ción más nu­me­rosa que el PP ha con­se­guido en su his­to­ria.

La unión la evidenciaba la presencia activa de los expresidentes del Gobierno, José María Aznar y Mariano Rajoy, así como de todos los presidentes de las comunidades autónomas donde gobierna el PP en la actualidad. Justamente la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a quien se ve como una posible candidata a sustituirle, sobre todo desde que no consiguiera ganar las elecciones para poder formar gobierno, ha destacado de él que representa la dignidad de cada español contra la amnistía.

Tras decir literalmente, con la sencillez que caracterizan los mensajes de la presidenta de la Comunidad de Madrid para que todo el mundo la entienda que “ya no tragamos más y añadía que “Alberto Núñez Feijóo va a ser este martes la voz de la dignidad de cada español". Así despejaba las dudas Díaz Ayuso sobre lo que vaya a hacer en el futuro inmediato de cara a acelerar la sustitución de Núñez Feijóo. En los últimos días resultaba sencillo oír quejas entre altos exejecutivos del PP por su falta de liderazgo y de proyecto y por los equívocos sobre la eventual búsqueda de apoyos del prófugo Carles Puigdemont.

El anuncio de la decisión de Feijóo de hablar con todos, con la excepción de EH Bildu, provocó desconcierto. También incluso la crítica abierta del todavía líder del PP catalán, Alejandro Fernández, contrario a dialogar con Junts, no muy afín a Núñez Feijóo y a quien podría costarle el liderazgo en Cataluña su actitud.

Tras varios días y escudándose en la exigencia de amnistía que Carles Puigdemont hizo en su comparecencia de Bruselas para investir presidente a Pedro Sánchez, Feijóo dio marcha atrás a la idea de reunirse con los independentistas catalanes.

Sin embargo, en el PP ya había habido contactos, aunque no formales, con Junts, quienes estarían dispuestos a desvelar la concreción de los mismos según avance el debate de investidura. En el entorno de la dirección del PP se señala a Esteban González Pons, Vicesecretario de Asuntos Institucionales e Internacionales del PP, uno de los hombres más próximos a Núñez Feijóo, como uno de los principales partidarios de esa búsqueda de apoyo de los diputados de Junts.

Además, Feijóo generó desconcierto cuando habló de un “encaje del problema territorial de Cataluña”, empleando así la terminología independentista, hasta el punto de que desde Génova tuvieron que salir a aclarar que lo que su líder proponía era sencillamente una mejora del estado de las autonomías de igualdad entre territorios. Ha sido el eje central de su intervención este domingo.

El líder popular, que ha ido de menos a más en su intervención, ha querido dejar claro en este acto masivo que no será presidente a cualquier precio. “Me cueste lo que me cueste, incluida la presidencia del Gobierno, defenderé que España es un conjunto de ciudadanos libres e iguales”.

No tira la toalla

Núñez Feijóo pese a ello no tira la toalla. Claramente se ha visto animado por el aliento del partido, de los barones y de los miles de simpatizantes del PP. Sánchez no debiera echar en saco roto el clamor contra su objetivo de conseguir la presidencia, cueste lo que cueste, le cueste a quien le cueste.

Los populares habían hablado de que los asistentes a la manifestación contra la futura amnistía de Pedro Sánchez a los golpistas del 11-0 serían unos 10.000, si bien esperaban muchos más. Los más optimistas, teniendo en cuenta los decididos apoyos de los barones del PP fletando autobuses, habían calculado que podrían ser unos 20.000.

Pero lo que no esperaban era que la propia delegación del Gobierno, en manos del PSOE, elevara el cálculo hasta los 40.000, cifra que la organización eleva hasta los 60.000.

En todo caso, son muchas voces contra los cambios de opinión de Pedro Sánchez, quien, instalado en su arrogancia, ya se da por presidente para los próximos cuatro años. Aunque sigue sin explicar cómo va a convertir en constitucional lo que declaraba inconstitucional hasta hace solo unas semanas.

Sánchez garantiza que gobernará

Sánchez no ha esperado. Respondía este mismo domingo a la manifestación en Madrid convocada por el PP. Lo hacía en su intervención en la Fiesta de la Rosa que el PSC ha celebrado en Gavà (Barcelona), ante unos15.000 militantes.

El presidente del Gobierno en funciones se volvía a poner de modelo de progresismo y gritaba: “se están manifestando en contra de un Gobierno socialista. Pues lo siento, va a haber un Gobierno socialista. Lo tenemos claro: hay números para un Gobierno progresista del PSOE con el partido de Yolanda Díaz, que ponga todos los diques a un Gobierno de Feijóo con Abascal”.

Frente a la insistente defensa del líder popular de que va a actuar por la igualdad de los españoles, Sánchez le ha acusado de “no preocuparse por España” al haber votado en contra de subir el salario mínimo, la revalorización de las pensiones y de la reforma laboral.

Pese a la seguridad de mantenerse por cuatro años más en Moncloa, en cambio, Sánchez, en ningún momento ha aludido a las negociaciones que mantiene con los partidos independentistas, ni a una eventual amnistía y convocatoria de referéndum, condiciones sin las que los independentistas no le darían su apoyo.

Sánchez está tan seguro de que va a conseguir el sí, que se ha atrevido a dar a Feijóo por muerto, al calificarlo de “candidato fallido”. Grave error. Pese a la inquina que ha puesto en la crítica al líder popular, los militantes de su partido se han reconciliado con su presidente y ya lo han investido, aunque solo sea como líder de la calle, la que Sánchez no se atreve a pisar por el miedo a los abucheos que recibe cuando no interviene en un acto de su partido.

Haría bien el presidente del Gobierno en poner en el frontispicio de sus actuaciones una de las reflexiones neurálgicas de este domingo de Núñez Feijóo quien ha enfatizado que en las últimas elecciones no se ha votado un cambio constitucional en España donde nadie es más que nadie. “Aunque me cueste la presidencia defenderé que España es país de libertad, igualdad y dignidad”. La que casi todos los españoles esperan del previsible presidente Sánchez, aunque solo lo vuelva a ser por unos meses.

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