El BoE emula a la Fed y apunta a un en­du­re­ci­miento a corto de su po­lí­tica mo­ne­taria

Los analistas dan por hecho dos descensos de 0,25% en los tipos de interés en 2024

Destacan las dudas de Jeremy Powell (Fed) tras man­tener los tipos en sep­tiembre

Reserva Federal de EE.UU
Reserva Federal de EE.UU

Las pri­meras reac­ciones de los ana­listas tras la de­ci­sión de la Reserva Federal de man­tener sus tipos de in­terés en el 5,5 % apuntan a que, pese a todo, la en­tidad pre­si­dida por Jerome Powell sigue mos­trando una pos­tura agre­siva. Al igual que en la reunión de ju­nio, la Fed ha vuelto a to­marse un res­piro, re­afir­mando la pro­xi­midad del final del ciclo de en­du­re­ci­miento de la po­lí­tica mo­ne­ta­ria. Lo mismo ha su­ce­dido este jueves con el Banco de Inglaterra (BoE) que ha con­ge­lado los tipos al 5,25%

Una lógica cautela ante una posible sobrerreacción para controlar la inflación, pero todo apunta a que seguirá endureciendo su política monetaria este año para aflojar ligeramente en el que viene.

Para Carlos del Campo, del equipo de inversiones de Diaphanum, “el contenido de la reunión de este mes de septiembre ha sido más duro de lo esperado, al no descartar rotundamente una subida adicional en 2023 y esperar un entorno de tipos menos benigno para 2024”.

Ello se debe a que la solidez de la actividad económica y del mercado laboral vuelve a generar dudas sobre la posibilidad de rebajar rápidamente la inflación a niveles del 2 %, teniendo en cuenta además que el probable efecto atrasado de la política monetaria podría acabar generando desequilibrios en la economía, dando lugar a un problema mayor frente al objetivo de la estabilidad de precios.

Al ser una decisión ampliamente descontada por el mercado, la mayoría de los activos no se han visto afectados salvo en los tramos cortos de los bonos soberanos al atrasarse las expectativas de recortes hasta finales de 2024, presionando a la baja las cotizaciones de las compañías de crecimiento más sensibles a estos movimientos.

Christian Scherrmann, US Economist para DWS, también coincide en destacar “la prudente línea dura mostrada por la Reserva Federal”. El resumen actualizado de las Proyecciones Económicas (SEP, por sus siglas en inglés) sugiere que los banqueros centrales siguen creyendo en un aterrizaje suave, ya que esperan un crecimiento robusto y un menor repunte de las tasas de desempleo en el futuro. Aun así, “todo apunta a una nueva subida de tipos este año a la espera de que la inflación empiece a converger hacia el objetivo fijado en algún momento de 2026”

Para 2024, por su parte, se esperan dos recortes de tipos de 25 puntos básicos en Estados Unidos. En definitiva, señala Scherrmann, un panorama relativamente optimista de la economía que, si se toman sus proyecciones al pie de la letra, lleva a preguntarse por qué no se han vuelto a subir los tipos en esta última reunión. La cautela apuntada por Powell en la rueda de prensa posterior indica que los banqueros centrales están mostrando serias dudas sobre sus propias previsiones y quieren esperar a contar con "pruebas convincentes" y "más avances" para abordar si están siendo lo suficientemente restrictivos como para reducir la inflación a los niveles previstos.

Tipos altos durante más tiempo

En opinión de este economista, los banqueros centrales están manejando actualmente las expectativas del mercado para un escenario del precio del dinero “más alto durante más tiempo”. Esto respalda su misión de reducir la inflación sin añadir más presión a la economía mediante tipos más altos.

En caso de que los datos muestren un impulso económico mayor de lo esperado, se verán obligados a tomar medidas más incisivas, algo que quizá estén intentando evitar. Sin embargo, dadas sus previsiones actualizadas, el listón para actuar es ahora más alto según la mayoría de los datos, excepto en el caso de la inflación cuyas previsiones no han cambiado mucho.

Para Charles Diebel, responsable de Renta Fija de MIFL, la última reunión de la Reserva Federal no ha arrojado tampoco grandes sorpresas. Los más destacable ha sido “la rebaja de las expectativas en los recortes de tipos en 2024, que supondrá un recorte máximo de 50 puntos básicos en 2024”. Esto sirve realmente para subrayar el mensaje de "más altas durante más tiempo", que debería ser positivo en busca del objetivo de la Reserva Federal de lograr que la inflación vuelva a acercarse a niveles del 2 %, y reconoce asimismo que la economía ha demostrado hasta ahora una relativa resistencia en comparación con las expectativas.

l estar dentro de las expectativas del "consenso del mercado", el impacto en el dólar y sobre la rentabilidad del Tesoro estadounidense ha sido mínima, aunque seguimos creyendo, señala Diebel. que “las valoraciones actuales de renta fija siguen siendo muy atractivas a medio plazo”.

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