La in­ves­ti­ga­ción en curso por co­rrup­ción y blan­queo en Portugal ate­naza su fu­turo

La deuda de la operadora Altice supera los 60.000 millones y pone en solfa su supervivencia

Solo caben dos sa­li­das: la venta a ter­ceros de la ope­ra­dora fran­cesa SFR o de la lusa MEO

Patrick Drahi
Patrick Drahi, Altice.

Portugal y media Europa se re­vuelve estos días con los pro­blemas fi­nan­cieros y po­lí­ticos de su ope­ra­dora Altice, con sede en los Países Bajos. La es­tra­tegia de en­deu­da­miento de alto riesgo se­guida por su prin­cipal ac­cio­nista, Patrick Drahi, con nu­me­rosas ope­ra­ciones de LBO, tanto en el sector de las te­lecos como en los me­dios, tiene los días con­ta­dos. El em­pre­sario de origen fran­cés, re­si­dente en Suiza y con pa­sa­porte is­raelí, afronta com­pro­misos fi­nan­cieros per­so­na­les, a corto plazo, por más de 8.200 mi­llones de eu­ros. Todo a corto plazo. Y para ha­cerlos frente, busca com­prador para sus me­jores ac­ti­vos.

El magnate y filántropo ha puesto en la lista de ventas a su filial francesa SFR, líder nacional de audiencia tanto en móvil, teléfono fijo y televisión de pago. Pero no descarta deshacerse también de MEO, la antigua Portugal Telecom, que está bajo investigación por operaciones de corrupción y blanqueo por parte de su alta dirección, empezando por el cofundador luso de Altice, Armando Pereira.

Al margen del resultado final de la investigación judicial, con operaciones que superan los 300 millones de euros, la solución más sencilla de realizar por parte de Altice, sería la venta de la lusa MEO. De hecho, la operadora histórica lusa tendría ya un serio candidato: el grupo francés Iliad, de Xavier Niel, que tiene como objetivo situarse en el trio de cabeza de las telecomunicaciones en Europa: ocupa la sexta posición, con 46 millones de abonados, y un volumen de negocios de 8.300 millones de euros.

Además de la operación francesa de Free, Iliad ya opera en Italia y en Polonia, y según los analistas franceses, estaría dispuesto a pujar fuerte por Meo. El precio de la operación podría superar los 7.400 millones de euros que Altice pagó en el 2014 al entonces propietario brasileño, la atribulada Oi. De hecho, según algunos analistas, Altice pondrá a MEO un precio cercano a los 10.000 millones de euros, que sería el equivalente a diez veces el Ebitda previsto para el ejercicio 2023.

Meo representa 2.800 millones

De lo que no cabe duda, en todo o caso, es que no será seguramente por falta de medios que el grupo de Xavier Noel podrá renunciar a la operación. Hace muy poco ofreció 11.000 millones de euros por la operación italiana de Vodafone. Una oferta que la operadora británica rechazó de inmediato, por insuficiente, y sin aceptar, además, entrar en eventuales negociaciones con la operadora francesa.

También Orange estaría interesado, que lleva tiempo sin realizar operaciones de gran calado. Sin embargo, cabe recordar que la operadora gala aún está pendiente de la “luz verde” de Bruselas a la fusión en España con Mas Móvil. Una operación clave, eventualmente, para relanzar el movimiento de consolidaciones previsto en el sector de las telecomunicaciones, con la inevitable “luz verde” de la autoridad europea de la competencia.

Vuelta a Altice

En todo o caso, no seria ya la primera vez que Patrick Drahi pretende tranquilizar a sus impacientes y exigentes acreedores e inversores. Sólo MEO, líder destacado en todos los mercados, cuenta con cuotas de mercado situadas entre el 41%y el 48%, frente a los rivales dela talla de Nos y Vodafone. Otro argumento de peso a favor de Meo, es la tasa de cobertura de fibra óptica, que con un 91% sitúa Portugal como líder en UE.

El problema es que la venta de MEO solo supondría para Altice un pequeño respiro a corto plazo. Tras tres décadas de recurso masivo al crédito, a través de la utilización sistemática de operaciones de LBO, el grupo de Patrik Drahi acumula una deuda cercana los 60.000 millones de euros. Y con unos agobiantes e inmediatos plazos de vencimiento de 15.900 millones de euros: 1.600 millones en 2025, 5.400 millones en 2027 y 8.900 millones en 2028, con que el fundador de Altice pasa ahora la vida volando entre Paris, Londres, Nueva York y su residencia suiza, tratando de evitar la quiebra.

El dueño de Altice es muy consciente de que la única salida que tendría para darse un buen respiro, sería la venta total u parcial de la operación francesa SFR, con un valor de mercado que los expertos sitúan entre los 16.000 y los 20.000 millones de euros. Patrick Drahi ya habló de ello directa y abiertamente con la plantilla de SFR. Y según informaciones contrastadas, se responsabilizó antes ellos para buscar compradores/inversores con la máxima urgencia, bajo asesoramiento de los expertos del banco de negocios Lazard.

Nada en sencillo

No será, seguramente, una operación sencilla, comparada con la venta eventual de MEO, que tras el lamentable espectáculo de la entrada judicial en la sede de la operadora en Lisboa y la detención del cofundador de Altice, Armando Pereira y de sus cómplices, seria bien acogida tanto por el gobierno portugués como por la opinión pública. Una eventual operación de venta de SFR, fuera total u solo parcial, se antoja al mercado que es mucho más difícil de llevar a buen término.

De hecho, aunque ocupe una posición privilegiada en el mercado, con 6,5 millones de clientes en el fijo (4,4 millones con fibra óptica) y 20,7 millones en el móvil, y un volumen anual de ingresos de11.000 millones de euros, a la hora de la verdad, tratándose de buscar compradores/inversores, SFR tiene un serio “hándicap”: su deuda asciende a casi 24.000 millones de euros, casi al mismo nivel a la deuda de Altice USA (25.500 millones de dólares). Sin embargo, Drahi manda en Altice France, mientras que Altice USA cotiza en la bolsa de Wall Street.

Así, aunque llegue a desprenderse a buen precio de activos como MEO y sobre todo SFR, podría decirse que el futuro de la ambiciosa aventura empresarial de Patrick Drahi, que hasta ahora podría considerarse como exitosa ya que acumula una fortuna que los medios franceses sitúan en torno a los 12.000 millones de euros. es decir, diez veces superior a la atribuida a su ex compañero de viaje luso y co fundador de Altice ,Armando Pereira, acusado de corrupción y blanqueo de capitales:

Pero nadie espera que arriesgue su fortuna para salvar todo un emporio.

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