La eco­nomía nor­te­ame­ri­cana muestra una for­ta­leza su­pe­rior a la eu­ropea

Fitch coloca en alerta a España para un recorte de calificación si no rebaja deuda

El re­corte del ra­ting a EE. UU. no ha su­puesto un gran im­pacto en sus mer­cados

Fitch
Fitch ratings.

Al con­trario que lo su­ce­dido en los mer­cados nor­te­ame­ri­ca­nos, el re­corte de la ca­li­fi­ca­ción a Estados Unidos por su ex­ce­siva deuda se ha de­jado sentir con más in­ten­sidad tanto en España como en Europa. La ten­dencia al­cista de los prin­ci­pales in­di­ca­dores de Wall Street apenas se ha re­sen­tido. Pero la agencia nor­te­ame­ri­cana ha lan­zado un serio aviso a todos los países que, como España, han in­cre­men­tado no­ta­ble­mente su deuda. Les ocu­rrirá lo mismo si no la re­du­cen.

En este sentido, el CIO de la casa de valores Diaphanum, Björn Jesch, apunta a que, tanto desde el punto de vista del mercado como desde el político, la "noticia" de que Fitch haya recortado el rating a largo plazo de Estados Unidos a AA+ no parece un “gran acontecimiento” y no debería tener un impacto directo demasiado elevado en los indicadores estadounidenses.

De hecho, en el propio informe de Fitch se apuntaban mensajes tranquilizadores respecto a las "excepcionales fortalezas" del país para hacer frente a las incertidumbres generadas por su aumento del techo de gasto y, por tanto, de su endeudamiento. Se trata de una economía grande, avanzada, bien diversificada y de altos ingresos, respaldada por un entorno empresarial dinámico. Y lo que es más importante, el dólar estadounidense sigue siendo la principal moneda de reserva del mundo, lo cual confiere al Gobierno norteamericano una extraordinaria flexibilidad de financiación".

Al respecto, este analista se muestra especialmente crítico con Fitch al no entender por qué la agencia de medición de riesgos ha actuado en este inicio del mes de agosto, en lugar de en cualquier otro momento anterior, durante o inmediatamente después de la última disputa sobre el techo de la deuda, Cuando hubiera tenido mucho más sentido, según el argumento utilizado para recortar el rating. Algo que podría haber hecho también en muchos otros momentos, de forma mucho más apropiada, durante los últimos 12 años desde la rebaja de S&P en 2011.

El “momentum” actual no tiene demasiado sentido cuando lo peor de todo en términos de “erosión de gobierno” y "repetidas confrontaciones políticas por el límite de la deuda y resoluciones de último minuto que han erosionado la confianza en la gestión fiscal" ya habría quedado atrás como recoge la propia entidad de calificación.

La economía norteamericana debe cambiar el rumbo

Más allá de las intenciones de la firma, lo cierto es que eso no cambia el hecho, reconocen en Diaphanum, de que las políticas actualmente vigentes conduciendo a Estados Unidos por un camino insostenible. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, la deuda en manos del público se espera que aumente del 97 % del producto interno bruto (PIB) de 2022 al 181 % en 2053 bajo la ley actual.

Aún más aterrador, el saldo presupuestario actual fue de menos 8.5 % del PIB en junio. Un reflejo en buena medida de los retrasos en los ingresos fiscales. Sin embargo, incluso el ritmo reciente habitual (5 %), esta cifra habría generado alarmas en cualquier otro país o época, especialmente teniendo en cuenta una población envejecida que cada vez requiere mayores gastos en salud, entre otras cosas.

De este modo, ni los obstáculos del Congreso en Estados Unidos para los cambios legislativos en el gasto en programas sociales o en impuestos, ni las desventajas de posibles "alternativas", como permitir que la inflación aumente durante más tiempo, deberían sorprender a ningún participante del mercado, según Björn Jesch,.

En cualquier caso, teniendo en cuenta todos estos factores, cabe esperar que impacto directo limitado en los mercados. Las regulaciones sobre tenencias de deuda de alta calidad implementadas desde la rebaja de S&P en 2011 hacen que cualquier venta significativa forzada sea muy improbable.

En lo que respecta específicamente a los Fondos del Mercado Monetario, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) ha designado los valores gubernamentales como "valores elegibles" sin hacer referencia a los ratings. A ello se suma que la rebaja no afecta a otros valores calificados AAA emitidos por entidades estadounidenses. Es decir, no afectará directamente a los bonos emitidos por agencias federales del país, empresas patrocinadas por el Gobierno o municipios.

Por lo tanto, cabe esperar que cualquier impacto secundario en términos de sentimiento de riesgo en los mercados de divisas y acciones también sea de corta duración. A largo plazo, sin embargo, si es posible que puedan producirse cambios menores con la inversión apuntando hacia bonos calificados AAA emitidos por otros países.

Fitch advierte del recorte de calificación a España

No será el caso de España. Tras recortar en un grado el rating de Estados Unidos, Fitch ha advertido sobre la posibilidad de una próxima rebaja de la calificación de España si no cambian las actuales condiciones económicas.

De momento, la entidad mantiene el rating A-, pero la deuda pública española duplica la media de endeudamiento de los países que la agencia mantiene en el rango más bajo de riesgo crediticio. De este modo, la firma podría volver a recortar la calificación si el próximo Gobierno no se compromete a una reducción creíble y significativa del déficit y de la deuda.

A cierre de mayo, la deuda pública española alcanzaba los 1.542 millones de euros, la cifra más alta de la historia, en torno al 112 % del PIB. Unas cifras que no se están logrando contener a pesar del crecimiento de la economía ni de la recaudación récord de impuestos.

Una situación muy compleja en medio de la presión por enfriar la economía por parte del Banco Central Europeo para contener la inflación, todavía muy lejos del objetivo del 2 por ciento, lo cual supondrá mayores costes financieros difíciles de digerir y de explicar a la agencia de calificación.

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