Inversores, pro­pie­ta­rios y grandes fondos mues­tran 'sotto voce' su preo­cu­pa­ción

Un futuro Gobierno de Sánchez añadirá más incertidumbre a un lánguido mercado de la vivienda

Muy pa­ra­li­zado tras el 23-J, el sector ve pocas sa­lidas en cual­quier es­ce­nario po­lí­tico

Viviendas baratas.
Viviendas baratas.

El sector in­mo­bi­liario cruza los dedos des­pués de las elec­ciones ge­ne­ra­les. Y tiene sus mo­ti­vos. Antes de los co­mi­cios, mu­chos de sus pro­ta­go­nistas se ha­bían mos­trado muy vehe­mentes (frente al si­lencio casi se­pul­cral en otros sec­tores clave como el fi­nan­ciero o el ener­gé­tico) a la hora de de­fender un cambio de Gobierno que, em­pe­zando por la de­ro­ga­ción de la Ley de Vivienda, diera un vuelco total a las re­glas del juego en el sec­tor. Nada de eso pa­rece que va a pa­sar.

El resultado de las elecciones ha dado al traste con casi todas sus aspiraciones. Tan abierta como la posibilidad de una repetición de los comicios está la de la formación de un Gobierno de coalición liderado por Pedro Sánchez. Y la ministra de Hacienda y Función Pública en funciones, María Jesús Montero, ya ha advertido en una entrevista en TVE que la vivienda "va a ser uno de los caballos de batalla en esta legislatura".

Un aviso a navegantes a tres bandas para propietarios, inversores y entidades financieras. Mientras el Euríbor se consolida en los niveles más altos desde 2008 (en el 4,15% al cierre de julio) , desde el PSOE se insiste en que las entidades financieras deben implicarse en la batalla por sacar del atolladero a las familias más afectadas por la subida de la letra mensual: más de 255 euros al mes para una hipoteca media.

La cruzada social del PSOE puede ser de enorme intensidad si consigue el apoyo de Junts y puede formar un gran Gobierno de coalición. Desde el sector financiero se da por hecho que un Gobierno del PSOE pondría toda la carne en el asador para extender el plazo de las hipotecas hasta siete años para los hogares con rentas de como mucho 37.800 euros. Puede ser sólo el principio de una ofensiva mucho mayor.

"Parece evidente que podemos asistir a una extensión del Código de Buenas Prácticas que se aprobó en 2022 con tanta urgencia. Luego, la acogida por parte de los hipotecados ha sido discreta y en todo momento nosotros estamos abiertos a negociar para evitar la asfixia de nuestros clientes. Por ese lado no hay problemas de ningún tipo, pero asumimos que habrá mucha presión", señalan desde el sector financiero.

En paralelo, el mercado hipotecario puro está también en vilo. Más allá del futuro de la Ley de Vivienda que una victoria del Partido Popular habría desmontado casi punto por punto, queda por delante un parón ya se verá de qué dimensiones que podría durar hasta bien entrado el último trimestre del año. Para empezar, el grueso de las millonarias inversiones de los fondos que habrían acompañado a una victoria 'popular' quedan pospuestas por ahora.

Los fondos, los primeros

Definitivamente, muchos fondos (otros con mucho foco en España no han paralizado sus planes) van a retrasar cualquier decisión hasta conocer las reglas del juego. "Si la incertidumbre se dispara o hay Gobierno con liderazgo socialista, no sería extraño que el dinero buscará otras áreas geográficas más seguras jurídicamente en el sur de Europa. Hay un riesgo evidente de pérdida de operaciones para un mercado, el español, que ahora está bajo vigilancia", señalan fuentes del sector inmobiliario.

Uno de los segmentos más afectados es el del alquiler. El principal temor es que una línea continuista en esta materia pueda constreñir la oferta, cada vez menor por las limitaciones a las actualizaciones de los precios. Con la vivienda en el foco de un potencial nuevo Gobierno de izquierdas, inversores y propietarios nadan y guardan la ropa mientras esperan el escenario menos malo posible. De momento, hay muy poca visibilidad.

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