En menos de tres años han de­jado de ser los prin­ci­pales fi­nan­cia­dores

Los extranjeros no se fían y reducen en diez puntos su cartera de deuda española

Los no re­si­dentes tienen menos del 40% de los tí­tulos emi­tidos por el Tesoro es­pañol

Deuda pública.
Deuda

Los ex­tran­jeros han de­ci­dido plan­tarse en su apuesta por la deuda es­pañola. Los no re­si­den­tes, que lle­garon a ma­nejar la mitad de los tí­tulos emi­tidos por el Estado es­pañol han re­du­cido sus po­si­ciones de una ma­nera alar­mante. Tres años des­pués del inicio de la pan­de­mia, su po­si­ción ha ba­jado del 40%, diez puntos menos que en 2019. El com­por­ta­miento de los in­ver­sores ex­tran­jeros res­pecto a la deuda cons­ti­tuye un ba­ró­metro sobre la con­fianza de la eco­nomía y el atrac­tivo de los tí­tulos es­pañoles en cuanto a ren­ta­bi­lidad de los mis­mos.

En este momento, los extranjeros cuentan con letras, bonos y obligaciones por importe de 509.309 millones de euros, según las datos de mayo, los últimos que ha difundido la secretaría general del Tesoro, lo que equivale al 39,86%.

Al comienzo del año 2020, los inversores no residentes contaban con títulos por un montante de 480.094 millones de euros, que equivalían casi a la mitad de la deuda española, en concreto al 48,79%.

La emergencia sanitaria de 2020 se saldó con un crecimiento de la deuda de 100.000 millones de euros. Los extranjeros no sólo no apoyaron el crecimiento de la deuda sino que redujeron sus tenencias en casi 3.000 millones de euros, lo que llevó el peso de sus inversiones a una reducción da casi cinco puntos, hasta el 43,95%.

Hay que recordar que los gobiernos de todo el mundo aplicaron la receta del crecimiento de la deuda pública para hacer frente a la pandemia, con el objetivo de financiar el plan sanitario contra el virus, pero también sujetar la economía para evitar un desplome mayor del que se produjo. La estrategia fue diametralmente opuesta a la aplicada en la crisis de 2008.

El verdadero financiador de la deuda española ha sido hasta ahora el Banco de España, que ha intermediado las operaciones del Banco Central Europeo, que incrementó la base monetaria de la zona euro para apoyar a las economías durante la pandemia. Desde el año 2019, la autoridad monetaria española ha incrementado su cartera de deuda en la nada despreciable cantidad de más de 300.000 millones de euros.

Las diferentes crisis que se han producido en la economía, la del coronavirus, la guerra en Ucrania o las quiebras de bancos a ambos lados del Atlántico han conducido a un incremento de la deuda emitida en casi 300.000 millones de euros.

Incremento testimonial

En los últimos tres años, los inversores extranjeros han incrementado sus posiciones en términos absolutos. En el año 2021 incrementaron sus carteras en 15.000 millones de euros, en 2022 lo hicieron en 5.000 millones de euros y en lo que va de año han aumentado sus tenencias en más de 16.000 millones.

Los títulos de deuda pública emitidos por un país constituyen instrumentos de financiación del déficit público. Salvo en contadas ocasiones en que se ha podido reducir la deuda en momentos de superávit presupuestario, la deuda ha reflejado siempre la refinanciación de títulos que habían vencido, así como la cobertura del déficit del año en curso.

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