Corrupción, fraude fis­cal, fal­si­fi­ca­ción do­cu­men­tal, blan­queo de ca­pi­tales

La cúpula de Altice Portugal (antigua PT) bajo investigación por corrupción y blanqueo

Telefónica, no afec­tada por la gran causa, po­dría volver como ac­cio­nista a Portugal Telecom

Altice Portugal.
Altice Portugal.

El em­pre­sario por­tu­gués Armando Pereira, co­fun­dador de la ope­ra­dora fran­cesa Altice, con­tro­lada por Patrik Drahi, se en­cuentra en su país en una si­tua­ción ju­di­cial ex­trema, al ser acu­sado de 11 de­litos en una ope­ra­ción an­ti­co­rrup­ción sin pre­ce­den­tes: siete cargos de co­rrup­ción en el sector pri­vado y cuatro de blan­queo de ca­pi­ta­les, que según el “super juez” de ins­truc­ción penal Carlos Alexandro, ha­bría pri­vado a las arcas pú­blicas y a Altice de más de 350 mi­llones de eu­ros. El caso sal­pica fuera del país con­po­sible ten­táculos en España.

La semana pasada, tras más de once días de detención preventiva, Armando Pereira pudo regresar a casa, en régimen de arresto domiciliario. Lo mismo que le ocurrió a su principal cómplice, el empresario Hernani Vaz Antunes, acusado de al menos 21 delitos fiscales y financieros.

Lo más llamativo es que el magistrado Carlos Alexandro desoyó la recomendación del Ministerio Fiscal, que había pedido prisión incondicional para Hernani Vaz Antunes, y libertad condicional para Armando Pereira, a cambio de una fianza, récord en Portugal, de 10 millones de euros. Por lo tanto, ambos “arrestados domiciliarios” tendrán libertad de acción, con las restricciones habituales de vigilancia electrónica.

Otra decisión del juez fue dejar en libertad a dos otros inculpados, la contable Jessica Antunes (hija de Hernani Antunes) y el economista Álvaro Gil, con unas cauciones poco más que simbólicas de 500.000 y 250.000 euros respectivamente.

Hasta podría decirse que la montaña de la corrupción denunciada entorno a Altice Portugal "parió un ratón", como se dice en Portugal. Sin embargo, queda todavía mucho por dilucidar. Poco se sabe de las responsabilidades de Alexandro Fonseca que quedó suspendido de sus funciones al frente de Altice Portugal. Pese a no haber sido aun inculpado, son muchas las sospechas que pesan sobre el.

Según la investigación, en los años 2018 y 2019 ingresó casi 500 millones de euros, a cambio de cerrar los ojos a las prácticas ilícitas que se han denunciado, como falsas facturas, a través también la creación de una extensa red de sociedades “offshore” instaladas en paraísos fiscales como los Emiratos Árabes Unidos.

Quedan también abiertas sendas investigaciones en torno a otros personajes vinculados a los dos principales acusados. Yosef Benchetrit es el primero: casado con una hija del cofundador luso de Altice, ocupaba una posición clave en la operadora, como director de compras de Altice USA. Hasta final del 2021, el presidente de la fíliale americana de Altice fue Hakim Boubazine, que había ejercido antes las mismas funciones en República Dominicana. Según informaciones filtradas a la presa lusa, habría ingresado más de un millón de dólares por su actuación en el circuito de intermediarios y proveedores de la operadora francesa.

Cabos sueltos

Lo cierto es que hay todavía mucho cabo suelto por atar para que a este caso de corrupción no pase lo que pasó a otros del mismo tipo y hasta de mayor calado denunciados en los últimos anos en Portugal, sin grandes consecuencias penales. Además, Carlos Alexandro dejará la investigación, para asumir nuevas funciones en la alta magistratura, pero como si quisiera imitar al juez español Baltazar Garzón, dejará la imagen de luchador implacable contra la corrupción.

El magistrado monopolizó los grandes procesos, y no le tembló lel pulso cuando creyó necesario encarcelar al el ex primer ministro socialista José Sócrates, y hasta al mismísimo Ricardo Salgado, conocido como DDT (el dueño de todo el país) que llevo al Grupo Espirito Santo a la quiebra, ya después de la venta de PT.

En todo o caso, las acusaciones relacionadas con la gestión de Altice Portugal, y además con ramificaciones claras en otros mercados donde la operadora gala está implantada, son lo sufientemente graves y claras par que hasta Patrick Drahi tomara la iniciativa de abrir una investigación interna, de cuyo desarrollo nada se sabe todavía.

De lo que no cabe duda es que quien condujo el desembarque de Altice en PT, fue el socio portugués Armando Pereira, que llegó a controlar un 30% del grupo galo: fue solo en 2017 cuando la gestión de la operación lusa pasó a otro portugués, Alejandro Fonseca, que figura en el grupo de “sospechosos” de prácticas ilícitas (aun sin acusación formal) y que decidió “suspender” su mandato “sine die”.

Después de la salida de Telefónica

Haciendo historia, cabe recordar que Telefónica tuvo indirectamente mucho que ver con la entrada de Altice en PT, realizada en 2014, por 7.000 millones de euros. Para entonces, la operadora española ya tenía cortadas todas las amarras con PT, tanto en Portugal como en Brasil. La decisión tomada en 2010, aún con Cesar Alierta al mando, pasó no solo por la dispersión en los mercados del 10% que tenía en PT, sino también por la ruptura de la alianza sellada en Brasil, en torno a Vivo, que solo unos años antes había sido tachada de “ejemplar” por la operadora española y de “apuesta de futuro” por el socio portugués.

Así, ante el “chantaje” ejercido a la vez por les accionistas históricos de PT (empezando por el entonces todavía poderoso Grupo Espirito Santo, cuyo máximo responsable Ricardo Salgado aún actuaba como si fuera dueño y señor del país y gran defensor de los intereses nacionales), y también por el gobierno socialista de José Sócrates (llegó a amenazar con acudir a Bruselas y utilizar el “derecho de veto” del Estado para impedir la destrucción de la “apuesta estratégica” de PT en Brasil), lo que hizo Telefónica , para tener el control total de Vivo y liderar el sector, fue pagar a la operadora lusa 7.500 millones, 1.600 millones más que su oferta inicial.

En todo o caso, fue tras la tormentosa salida/perdida de Vivo que PT inició su calvario como grupo independiente y de capital nacional. Con mitad de la suma ingresada con la venta de sus 50% de Vivo, decidió apostar a fundo en Oí, y que fue la peor de todas las salidas posibles. La nueva “apuesta estratégica” en Brasil, tomó rápidamente forma de pesadilla. Sobre todo cuando la dirección de PT decidió, sin dar cuentas a Oí, “prestar” 900 millones de euros al Grupo Espírito Santo, ya prácticamente en quiebra. Resultado: pese a tener una deuda monumental, y a camino de la quiebra, fue Oí que pasó a liderar la alianza con PT.

Bolloré al descubierto

Otro dato llamativo es que la situación actual de Telefónica y de PT tuvo mucho que ver, con apuestas cruzadas de Vicente Bolloré. Sin ir más lejos, Patrick Drahi solo pudo entrar a fondo en el sector de las las telecomunicaciones cuando Vivendi vendió su posición en la operadora gala SFR, que sigue siendo el núcleo duro de grupo Altice.

Y fue también Bolloré, a través un sencillo intercambio de participaciones, quien facilitó la vida a Telefónica en Brasil. Vivendi pudo recuperar la posición que Telefónica tenía en Telecom Italia, ofreciendo al grupo español el control de la operadora brasileña GVT, que funcionó literalmente como el embrión de Vivo, la actual filial de la operadora que preside Álvarez-Pallete.

Futuro bajo especulación

Lo que pasará ahora en relación con el futuro de Altice Portugal es materia de especulación. Antes de la acción dirigida por Carlos Alexandro, bautizada “operación Picoas” (lleva el nombre de la sede de la operadora en Lisboa, que fue rastreada minuciosamente por la policía judicial, del mismo modo que domicilios, escritorios e diversas instalaciones de los bufetes de abogados, etc.) desde hace tiempo se rumorea que Patrick Drahi, estaría dispuesto a vender la operación portuguesa.

Hasta el punto que los medios lusos empiezan a especular con el “fantasma ibérico” de un eventual regreso de Telefónica para tomar de vez las riendas de PT.

De hecho, hace poco más de un año Altice Europa hizo llegar a los candidatos eventuales (financieros e industriales) la información de que estaba dispuesto a negociar la venta de la operación lusa. Sin embargo, según se comenta en el sector, Telefónica no manifestó ningún interés. Aunque solo fuera por el precio de 7.000 millones puesto por Patrick Drahi para empezar a negociar. Lo mismo hicieran los fondos de inversión Morgan Stanley y CVC, cuyas valoraciones no superaban los 6.000 millones, con que la operación quedó aplazada “sine die”.

Prioridades

Las grandes prioridades de Altice son la teleco francesa SFR; la apuesta realizada en Reino Unido, donde se alzó como principal accionista de British Telecom con un 20% del capital; el mercado americano (cable y móvil), donde lleva invertidos unos 30.000 millones de Dólares. Y, igual que Bernard Arnault (el “rey del lujo” con LVMH y primera fortuna mundial con 193.000 millones de euros) y otros multimillonarios galos como Vicente Bolloré, Xavier Niel, etc., Drahi también invierte en medios de comunicación (Liberation, L’Express, BFM TV, RMC…) y aun encontró en sus reservas 3.700 millones para hacerse con la ilustre casa de subastas Sothebys.

Sin embargo, pese tener la 11ª mayor fortuna francesa (11.000 millones de euros), lo que Drahi seguirá haciendo, para reforzar y financiar su imperio empresarial, será buscar fuentes externas de financiación. Nacido en Casablanca, Marruecos. y de orígenes humildes, empezó a hacer camino en Francia, con una formación de ingeniero en la elitista Escola Politécnica. Y no tardó mucho en descubrir el secreto del éxito financiero: las operaciones LBO (leveraged byout)), de compras apalancadas, que según los analistas ya superarían 70.000 millones de euros, aunque entorno a un 75% del crédito utilizado corresponde a obligaciones a plazo y remuneradas.

Hace poco, el dueño de Altice habló del volumen de deuda con toda naturalidad ante una comisión senatorial francesa sur la concentración mediática: dijo sin tapujos, que se encuentra más cómodo hoy, con una deuda de 50.000 millones , que con la de 15.000 que tenía antes de abrazar el mundo de los negocios. Su lado desacomplejado de “self mad man” , salta también a relucir con la estrecha relación creada con Armando Pereira, de origen aun mas modesta: a los 14 años emigró a Francia con lo puesto y 600 euros en el bolsillo, y acabaría siendo una pieza clave en el despliegue de Altice, donde llego a tener una participación cercana al 30%.

Por lo tanto, lo que no cabría esperar del cofundador portugués de Altice seria algún tipo de colaboración con las autoridad judicial que pudiera perjudicar u complicar la situación del grupo francés y los proyectos del amigo de toda la vida Patrick Drahi . Lo mismo pasará con el otro “encarcelado domiciliario”, Hernani Vaz Antunes, muy cercano a Armando Pereira: nasció en la misma zona del Norte de Portugal, emigró a Francia con 18 años, y cuando volvió al país, ya había construido un pequeño negocio (flippers, juegos de video), que abandonó por otro más suculento: el negócio con proveedores e intermediarios relacionados con el grupo Altice.

ALTICE laboral

Ana Figueiredo, que pasó a acumular las funciones de CEO y de Presidente del Consejo de Administración de Altice Portugal, mantuvo una reunión con toda la plantilla (6.300 estuvieran presentes y otros 3.000 han seguido la reunión por Internet), no intentó desdramatizar la situación. Al revés, no tuvo más remedio que reconocer la gravedad de las prácticas delictivas investigadas por Carlos Alexandre. “Los factos son obviamente preocupantes, serios, y están siendo analizados por parte del equipo de gestión, so no solo Portugal sino en todo el grupo”.

También el inculpado Gil Loureiro, que gestionaba las empresas intermediarias de Hernani Vaz Antunes, y que había procurado inicialmente esconder información comprometedora, no tuvo más remedio que darse por vencido, remetiendo a la investigación hasta 130 carpetas con documentación sensible. Hernani Vaz Antunes también cambió de actitud, confesando al juez muchas de las prácticas investigadas, empezando por la entrega de comisiones ilícitas al cofundador del Grupo Altice, Armando Pereira, que sigue rechazando colaborar con la Justicia.

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