Es la mo­da­lidad que más ren­ta­bi­lidad da, pero tam­bién la que más riesgo con­lleva

La banca se echa en brazos del crédito al consumo para mantener vivo el negocio

La con­ce­sión de hi­po­tecas y de prés­tamos para vi­vienda se hunde a mar­chas for­zadas

Tarjetas de credito
Tarjetas de credito

La com­bi­na­ción de con­di­ciones de fi­nan­cia­ción más res­tric­tivas y de una re­duc­ción de la de­manda de los ho­gares y de las fa­mi­lias sigue ahon­dando en la he­rida de la re­baja del cré­dito en España. La banca está po­niendo toda la carne en el asador del prés­tamo al con­sumo ante el des­plome ge­neral en los otros dos fren­tes. En doce me­ses, el cré­dito a fa­mi­lias y a em­presas se ha des­plo­mado en más de 41.000 mi­llones de eu­ros.

De momento, la sangre no llega al río, porque la banca viene de firmar años magníficos, sobre todo en concesión de hipotecas. No tiene demasiada necesidad de apretar el acelerador en este momento, después de un magnífico 2021 y de una gran primera mitad de 2022. Con el zurrón bien cargado de préstamos para vivienda, la banca se puede permitir el lujo de esperar tiempos mejores. Pero sin despistarse.

Las cifras del Banco de España dicen que el volumen de préstamos hipotecarios de las familias se situó en mayo en los 504.601 millones de euros. La caída en los cinco primeros meses del año es de cerca de 8.700 millones de euros o casi un 1,7% después de un pleno de caídas en los cinco primeros meses del año. Una serie que puede continuar abierta durante mucho tiempo si se cumplen las previsiones de los expertos.

"Ahora el mercado descuenta al menos dos subidas de tipos de interés en la zona euro en la segunda parte del año. Las hipotecas van a seguir subiendo en los próximos meses o como mínimo se van a mantener en niveles altos que dejan fuera del mercado a muchas familias. Lo normal es que los tipos de interés de las nuevas operaciones, que ahora están en una media del 3,6%, se vayan en los próximos meses hasta el 4%", señalan fuentes bancarias.

Las empresas, peor

En cuanto a la financiación a empresas, desde el sector detectan un problema claro de demanda. "Las empresas están bien cargadas de liquidez gracias a los créditos concedidos tras el covid. Están haciendo un ejercicio de contención crediticia razonable en un escenario de subida de los tipos de interés, porque el precio medio se había disparado casi 100 puntos básicos en el primer cuatrimestre del año", señalan fuentes del sector.

Las cifras no engañan en absoluto. El crédito a empresas se situó en mayo en los 468.029 millones de euros, lejos de los 481.713 millones de mayo del año pasado. Desde entonces la caída alcanza ya el 3%, en un proceso al que los expertos tampoco ven el final por el momento. Con una posición también confortable en este segmento de empresas, los bancos están dando prioridad al préstamo al consumo.

Aquí sí hay una subida interanual del 3,4% hasta los 96.208 millones de euros. Los bancos ya están cobrando un tipo medio superior al 8% en este tipo de operaciones, que cuando acabó 2022 tenía un coste del 7,13%. Hay por lo tanto casi 100 puntos básicos de diferencia. Niveles muy tentadores para el sector financiero, que está entendiendo que este es el nicho en el que hoy tiene más potencial de crecimiento.

"Hay que tener en cuenta también que este es el segmento de más riesgo, en el que más puede crecer la morosidad. Por lo tanto, hay que entender que la banca está apostando porque no habrá recesión y porque la economía de la zona euro salvará los muebles en 2023. Es por lo tanto una elección valiente, en un momento en el que la banca está en pleno cambio de estrategia", señalan fuentes financieras.

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