Orange Bank España ce­derá di­rec­ta­mente su ac­ti­vidad a BNP Paribas

Orange France considera clave el mercado español en su nueva apuesta estratégica

La fu­sión con MásMóvil tiene músculo para avanzar con o sin re­me­dios

Cristel Heydemann, Orange.
Cristel Heydemann, Orange.

Orange tiene atado y bien atado el cambio es­tra­té­gico anun­ciado y pre­pa­rado por Cristel Heydemann, que lleva desde abril de 2022 al frente de la ma­triz gala. Pese a tener al Estado francés como ac­cio­nista de re­fe­ren­cia, con un 23% del ca­pital (resto de la pri­va­ti­za­ción de France Telecom), lo que la ter­cera ope­ra­dora es­pañola ha anun­ciado es una nueva men­ta­lidad em­pre­sa­rial, sin los com­plejos 'paternalistas' del pa­sado, de­ri­vados del 'contrato so­cial' fir­mado con los sin­di­catos a final de la dé­cada de 2000. Una etapa nueva que afecta di­rec­ta­mente a la fi­lial es­pañola.

La nueva estrategia se anuncia tras una larga y durísima reestructuración que supuso 22.000 despidos y que provocó 19 suicidios, 12 intentos, centenares de depresiones y, tras un largo proceso judicial, una condena penal y civil de la empresa por 'acoso moral a los empleados'.

Bajo la batuta de la nueva jefa, Orange ha apostado por una estrategia industrial más dinámica y con un modelo social “low cost”. Prueba de ello es lo que pondera hacer con la plantilla de “Orange Business”, que podrá quedar en la calle, tras el cierre del negocio empresarial. Los sindicatos hablan de “decisión escandalosa”, teniendo en cuenta que dicha actividad solo emplea unas 670 personas; o sea, de 0,5% de la plantilla total del grupo, unos 142.000 empleados, más de la mitad de los cuales operan en Francia.

Capital privado

En todo o caso, según el nuevo equipo directivo, no será con sus 23% de capital que el Estado francés podrá frenar la nueva política de Orange, que con un 77% de capital privado, opera en un sector altamente competitivo, y con objetivos de rentabilidad y de transformación. Orange insiste, pues, en la urgencia requerida para adaptarse a la nueva realidad del sector, con nuevos modelos de gestión, y, sobre todo, una estrategia más industrial, con claros objetivos financieros, como la reducción de los costes y una mayor generación de “cash flow”.

Pasando página

Sin pasar página sobre los excesos cometidos en la década de 2000, lo cierto es que durante el último año Orange ya ha vuelto a negociar, sin grandes traumas, la supresión de 7.000 empleos adicionales, a través un plan de jubilaciones anticipadas que afectará prácticamente al 10% de la plantilla en Francia. O sea a gran distancia del tijeretazo utilizado por su competidor, el operador británico BT Group, que hasta el 2030 tiene previsto suprimir entre 40.000 a 50.000 puestos de trabajo, de los cuales unos 10.000 se atribuyen a la ola de expansión de la Inteligencia Artificial.

El banco, fuera

La reconversión prevista afectará principalmente a la división financiera de la operadora, Orange Bank. Tanto en Francia como en España. Cristel Heydemann ya tenía previsto la práctica liquidación de dicha actividad, suprimiendo momentáneamente la entrada de Orange Bank en mas países, como era el caso de Polonia, Bélgica y Rumania. Incluso canceló la alternativa planteada antes por su predecesor Stephane Richard (el “padre” de la criatura en 2016), que consideró la “fusión” de Orange Bank France con Orange Bank España.

Venta a BNP Paribas

Lo que hará ahora la operadora gala, que en octubre 2021 adquirió la participación minoritaria del 21,7% en manos del socio inicial Groupama, será negociar, no la venta ni la fusión , sino la cesión de la clientela de Orange Bank a BNP Paribas. Las “negociaciones exclusivas” anunciadas tendrán dos frentes: Orange France solo negociará el futuro de Orange Bank France, con que la cesión de la clientela española a la misma entidad financiera será responsabilidad exclusiva de Orange Bank España. La operadora habla de más de 3 millones de clientes, pero los activos serian la mitad.

De lo que no cabe duda es que la operadora francesa quiere olvidarse rápidamente de Orange Bank, que funcionó como una pesadilla: las previsiones iniciales apuntaban hacia unas pérdidas máximas de 600 millones de euros, hasta 2023, pero según las últimas estimaciones ya habrían superado los 1.000 millones, y sin perspectivas de mejora a medio plazo. Pero la recuperación de Orange Bank será un bueno negocio para BNP Paribas: dará músculo a su Hello Bank, aún con solo 315.000 clientes, frente a los 4,5 millones del rival digital, Boursoroma, de Société Générale.

Antes la anunciada liquidación de Orange Bank, la operadora gala ya había renunciado a otros activos incluidos en la estrategia de diversificación industrial y financiera desarrollada las dos últimas décadas, primero bajo el mando de Didier Lombard, y después por Stephan Richard:. Se trata respectivamente de la comercialización de derechos deportivos lanzada en 2008, y después el negocio de contenidos audiovisuales, que fue adquirido por el Canal+ de Vicente Bolloré.

Megafusión con MásMóvil

Sin embargo, la operación de mayor calado que Orange tiene en manos, es a todas luces la que también tiene planteada en España : la megafusión negociada con MásMóvil representaría una operación de 19.600 millones de euros. Aunque las ultimas noticias que vienen de Bruselas son más bien negativas: la autoridad comunitaria de la competencia solo vislumbra prácticamente efectos negativos, tanto para la competencia (España pasaría a tener solo tres grandes operadoras), como para los consumidores finales (riesgo de incremento brutal de las tarifas).

Telefónica, al margen

Llama mucho la atención, al respecto, la posición de Telefónica. Pese a que de hacerse realidad la fusión perdería su liderazgo actual, José María Álvarez-Pallete ya dejó bien claro lo que piensa al respecto. Considera que una fusión sin condiciones , o sea de eventuales remedios a favor de las operadoras virtuales, sería la que mejor serviría los intereses del sector, que tiene como principal reto, la creación de las condiciones necesarias para poder alcanzar los altos niveles de desarrollo (5G, fibra óptica…) exigidos por Bruselas y por el Gobierno español.

Cabe recordar, que desde 2015, bajo la dirección de Margreth Vestager, los servicios de Competencia de la UE solo han visto prácticamente aspectos negativos en las propuestas de fusión formuladas en el sector de las telecomunicaciones. Fue lo que pasó en 2016 con la fusión de Three y O2 (filial de Telefónica), Quedó anulada por el Tribunal de la UE, la Comisión Europea presentó un recurso, pero la Alto Tribunal de la Unión aun no tomó ninguna decisión. De hecho, los últimos ocho años solo hubo una fusión autorizada en los Países Bajos.

Pero cabria pensar en la posibilidad de que la Sra. Vestager cambie de opinión, con o sin remedios a favor de operadoras virtuales como Avatel, Finetwork u DigiMobil. Aunque solo fuera para que España pueda alcanzar los ambiciosos objetivos fijados por Bruselas a las grandes operadoras comunitarias, en términos de construcción y expansión de redes 5G y de fibra óptica, con fecha del 2030, y que exigirá cuantiosas inversiones, cuya movilización pasará mucho por sendas operaciones de concentración, como la planteada en España. “Para competir e invertir se necesita tamaño”, advierten Orange y MásMóvil.

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