La nueva es­tra­tegia de la tec­no­ló­gica, anun­ciada antes de tiempo y de los re­sul­tados

De los Mozos se anticipa al baile político para situar a Indra como líder tecnológico en Defensa

El Partido Popular siempre ha de­nun­ciado el uso po­lí­tico de la em­presa por go­biernos so­cia­listas

Murtra y De los Mozos.
Murtra y De los Mozos.

El con­se­jero de­le­gado de Indra, José Vicente de los Mozos, ha ace­le­rado la pre­sen­ta­ción de la nueva es­truc­tura que dará a la com­pañía y la com­po­si­ción del equipo di­rec­tivo que se en­car­gará de llevar a cabo la nueva es­tra­tegia de la tec­no­ló­gica. La hoja de ruta de la em­presa para los pró­ximos años ha sido des­ve­lada este lu­nes, mucho antes de la pre­sen­ta­ción de re­sul­tados del primer se­mes­tre, tal como su­girió que lo iba a hacer en la re­ciente junta ge­ne­ral. La fecha tope hu­biera sido el 27 de julio pró­ximo, aunque fi­nal­mente se ha ade­lan­tado (ver in­for­ma­ción a pie de pá­gi­na).

Un factor decisivo para adelantar el anuncio ha sido la convocatoria de las generales del 23-J. Hacer coincidir el anuncio con las elecciones generales hubiera sido polémico, sobre todo en una empresa donde el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez ha pretendido "meter cuchara". Por ello queda aún pendiente discernir el ‘juego’ político que el primer ejecutivo de la empresa deberá llevar a cabo para conseguir -como insinuó ante sus accionistas- que Indra se convierta en el eje de ese polo industrial de la industria de Defensa española.

El proyecto, largamente acariciado por los gobiernos socialistas -y según éstos paralizado por los ‘populares’- pone en juego a otras fuerzas políticas, nacionalistas especialmente, dada la implantación nacional de la empresa y de sus posibles socios en el proyecto.

Indra, por ejemplo, está instalada en Madrid, Asturias, Navarra, Castilla-La Mancha, Andalucía, Castilla y León, Cataluña, Canarias, Comunitat Valenciana, Extremadura, Galicia, La Rioja, Murcia, Aragón, Baleares y Euskadi.

Pendientes del 23-J

Para el Partido Popular, hacer más grande una empresa que considera controlada por el Gobierno (la Sepi controla más del 25%) es, antes de las elecciones, algo que no acaba de cuadrar. Habrá que ver qué ocurre tras el 23-J cómo e configura el mapa político y si la labor de gobierno cambia o no de manos…

De hecho, a principios de año, el presidente del partido, Alberto Núñez-Feijóo Feijóo, criticó “la obscena colocación de afines en órganos como el CIS, el CNI, la CNMV, la CNMC, el INE, Indra, RTVE, Correos o el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno” que, en su opinión, realiza el gobierno de Pedro Sánchez.

“Capacidad tractora”

Hablar de ‘polo industrial’ supone tener en cuenta el peso de otras grandes industrias como Navantia. Los astilleros públicos, convertidos desde hace años en un ‘problema de Estado’ podrían dejar de serlo si se produce su incorporación a la empresa que preside Marc Murtra. A su favor, su experiencia, capacidad, clientes y tecnología de Defensa con importantes pedidos como la fabricación de tres buques logísticos para la Flota Auxiliar de la Royal Navy. En consorcio“con las británicas Harland & Wolff y BMT, por1.600 millones de libras esterlinas (unos 1.800 millones de euros).

En 2022, los astilleros que preside Ricardo Domínguez consiguieron una cifra de negocio de 1.365 millones; lo que supone un aumento del 26% con respecto al año anterior. A falta de que la Sepi, su accionista principal, publique el balance y cuenta de resultados completos, Navantia cerró el ejercicio pasado con 4.395 trabajadores empleados.

Motores de avión

Pero también la vasca ITP Aero, la fabricante de motores a reacción creada por Rolls Royce, cuya salida del accionariado hizo que el gobierno vasco (en manos del PNV) interviniera para asegurarse el mantenimiento de la empresa dado su peso en la economía y el empleo de la Comunidad. Rolls Royce instrumento la salida de su accionariado mediante la venta de la empresa vizcaína (sede en Zamudio) a Bain Capital; una compañía controlada por JB Capital y Sapa, accionista destacado de Indra, con presencia en el consejo y una participación del 5%.

Tecnológicamente, ITP Aero sustituyó la aportación británica por la estadounidense Pratt & Whitney. Según las últimas cifras publicadas, correspondientes a 2021, ITP obtuvo 915 millones de ingresos y cuenta con una plantilla de 4.200 personas.

En la junta general de Indra celebrada el viernes pasado, De los Mozos anticipaba por dónde quiere llevar la empresa: establecer una estrategia de crecimiento basada en la “prudencia inversora” si, por ello, dejar claro que “Indra tiene capacidad para traccionar” el polo industrial de Defensa “en toda la cadena de valor”. Para añadir que: “España dispone de un tejido industrial notable cuyas capacidades están fragmentadas”.

La visión del mercado está clara y las capacidades de la tecnológica, también. Indra cerró el pasado ejercicio co una facturación de 3.851 millones de euros (+14%), un beneficio neto de 172 millones (+20%) y, lo que es mejor cuando se piensa en crecimiento, una deuda de apenas 43 millones.

Crecimiento del mercado

Mientras tanto, el mercado de Defensa crece de forma clara y rotunda. El conflicto bélico en Ucrania y las enseñanzas del Covid han hecho que la Unión Europea (UE) haya acelerado sus planes para conseguir ser autosuficiente en el desarrollo y abastecimiento de las armas más modernas y sofisticadas.

Por si fuera poco, la pertenencia a la OTAn de buena parte de los países líderes de la UE les obliga a aumentar sus respectivos presupuestos de Defensa nacionales. En el caso de España, el compromiso atlántico supone aumentar la partida del ministerio que hoy ocupa Margarita Robles tiene asignados 12.827,18 millones en los Presupuestos Generales del Estado para 2023; lo que supone un aumento del 26,31% respecto alano anterior.

Y no es solo eso, según las estimaciones de la OTAN, España es el tercer país de la organización que menos dinero destina a defensa en relación al tamaño de su economía. En 2022, el gasto en Defensa alcanzó los 14.810 millones de dólares (13.566 millones de euros), equivalentes al1,01% del Producto Interior Bruto (PIB).

Pero la cifra aumentará más, mucho más, porque según acordaron los miembros de la Alianza Atlántica en la cumbre celebrada en Madrid hace ahora un año. Según ese compromiso, España deberá duplicar su volumen de gasto para cumplir con el compromiso adquirido por los socios de la Alianza Atlántica de destinar al menos el 2% del PIB.

El primer ejecutivo de la tecnológica, José Vicente de los Mozos, considera que “Indra debe liderar su integración no solo con adquisiciones, sino también con acuerdos con diferentes empresas para dar el paso en el entorno internacional, con Europa como punta de lanza” aunque las adquisiciones en Estados Unidos la han colocado ya como la segunda empresa del mundo en sistema de control del tráfico aéreo.

Tanto el presidente como el consejero delegado de Indra tienen claros los ejemplos a seguir (y el tamaño a conseguir): la italiana Leonardo o la francesa Thales.

Con ese ejemplo es solo cuestión de tiempo para que el nuevo primer ejecutivo marque el guía a seguir y los poderes políticos dejen a la compañía cumplirlos. El tándem principal del gobierno de Indra cubre -por experiencia y trayectoria profesional- los dos flancos políticos principales.

El presidente, Marc Murtra, -ingeniero industrial y empresario- , cuenta con buenas relaciones con el PSC-PSOE tras su paso por el Ayuntamiento de Barcelona, director general de la agencia pública de digitalización Red.es, con José Montilla como ministro de Industria y posteriormente, jefe de gabinete de su sucesor en el cargo, Joan Clos.

El consejero delegado, José Vicente de los Mozos (ingeniero aeronáutico nacido en Brasil) es conocido experto en organización industrial tras 45 años en el Grupo Renault donde fue presidente de Renault España, vicepresidencia del Grupo y director mundial del área Industrial entre otros cargos, recaló tras su salida voluntaria de la marca del rombo, presidente de la Institución Ferial de Madrid (Ifema).

Dejar con resultados récord la empresa controlada por la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid (ambos gobernados por el PP) le ayudó a mantener excelentes relaciones con, entre otras, la presidente madrileña Isabel Díaz Ayuso.

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