Monitor de Latinoamérica

Pactos en in­ver­sión, fi­nan­cia­ción y ma­te­rias primas claves en la cita

Europa y Latinoamérica empiezan a edificar su asociación estratégica

Sólo las di­fi­cul­tades para ra­ti­ficar el pacto UE-Mercosur em­pañan el ca­mino

Mercosur-UE.
Mercosur-UE.

La pri­mera cumbre en ocho años UE-Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), ce­le­brada la se­mana pa­sada, dio el pis­to­le­tazo de sa­lida hacia la con­fi­gu­ra­ción de una fu­tura aso­cia­ción es­tra­té­gica de ambos blo­ques. Europa ha pro­me­tido im­por­tantes in­ver­siones a la re­gión y apoyo tec­no­ló­gico, y ha ob­te­nido coope­ra­ción en el su­mi­nistro de ma­te­rias primas crí­ti­cas.

En la cumbre ha quedado casi cerrada la actualización del pacto con Chile y asegurada la renovación del acuerdo con México: ambas deberían estar listas este 2023. Pero no logró dar señal clara sobre un punto capital: la ratificación final del pacto comercial UE-Mercosur, del máximo interés para las empresas españolas, que sigue en el aire, aunque se espera este año.

La UE se juega mucho en Latam, área en la que es el principal inversor (segundo tras EEUU para entes como Unctad), con casi 800.000 millones de euros, la mayor parte en Mercosur, y en la que ha ido perdiendo terreno hasta pasar prácticamente ya de primer a tercer socio comercial, por detrás de China y EEUU, pese a que mantiene una de las redes de acuerdos más tupidas del mundo. En los últimos años, numerosas voces han venido alertando de que Europa se ha descuidado y se ha dejado comer el terreno en Latam por China.

La cumbre puso el primer mojón de la asociación estratégica a largo plazo que Europa quiere construir con una Latam convertida en “socio preferente”. Un hito plasmado en el anuncio por la Unión de 45.000 millones en inversiones en la región hasta 2027, en aspectos clave como la transición verde; lucha contra el cambio climático y promoción de energía renovable; transformación digital; electromovilidad; digitalización y una visión más estratégica de los recursos naturales. Esta agenda de inversión y financiación de proyectos en el área se llevará a cabo con el programa ‘Global Gateway’, que pretende ser alternativa, a escala más modesta, a la Nueva Ruta de la Seda de Pekín. Con este plan la Unión, que quiere contrarrestar el avance chino en Latam, ofrece una amplia transferencia de tecnología y apoyo a la industrialización.

Contrarrestar a China

A cambio, Europa ha logrado garantías de un suministro fiable de materias primas y minerales que la UE precisa para la transición energética y digital, como cobre y litio, claves para desarrollos tecnológicos de energías verdes o baterías para vehículos eléctricos, y gas. La cumbre evitó, para alcanzar este compromiso, una relación ‘extractivista’ y fijó un vínculo con el que ganen todas las partes. En este sentido, la Unión y Chile firmaron un memorando para desarollar la explotación de cobre y litio, de los que el país es gran exportador, con un pacto para cooperar en investigación para mejorar la cadena de valor y la industria chilena, y una iniciativa sobre el hidrógeno verde.

Con Argentina, la UE rubricó un acuerdo para garantizar un suministro estable de gas natural y gas natural licuado que fija cooperación en producción y transporte y asegura refuerzo de la industria local y creación de empleo. Con Brasil se colaborará en la expansión de las telecos y con Uruguay, en eficiencia energética e hidrógeno verde. La idea es no limitarse a importar materias primas clave y fabricar en Europa baterías o componentes; sino ayudar a su fabricación en Latam con la concesión de patentes europeas y apoyo en I+D. Y asegurar una transición energética justa y una transformación digital inclusiva.

Global Gateway, Ruta de la seda europea

Toda una agenda inversora a la que, según Bruselas, habrá que dar forma en beneficio mutuo con un “nuevo enfoque” y con la que la Unión muestra su respaldo. Y que se concretará en septiembre en la primera reunión de los 27 ministros de Finanzas de la UE y los 33 de CELAC, que definirá el listado de proyectos de inversión en el área. Los mandatarios se comprometieron a movilizar capital privado y financiación pública para un plan que ya tiene identificados 135 proyectos en sectores clave, desde hidrógeno verde y energía limpia a materias primas, pasando por transporte, infraestructuras, sector digital, telecos, salud y educación. Proyectos para ser ejecutados por el sector privado y apoyados financieramente por entes multilaterales y nacionales.

“El despliegue de la Agenda de Inversión Global Gateway nos ayudará a alcanzar las metas en clima y energía”, enfatizó la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, al término de una cumbre cuya declaración final subraya la necesidad de fortalecer el sistema multilateral y la cooperación birregional y abordar conjuntamente retos como cambio climático y pérdida de biodiversidad, seguridad alimentaria y energética, migración y digitalización. “Hoy es un nuevo comienzo de una vieja amistad”, destacó Bruselas.

La Presidencia española de la UE está satisfecha con un resultado que diversificará el comercio en la doble transición verde y digital. Y ha enfatizado, además de los pactos en energía con Chile y Argentina, el lanzamiento de la Alianza Digital UE-Latam, los pactos con El Salvador, Ecuador y Honduras y la previsión de firmar en otoño un acuerdo de asociación con Colombia. España fue el primer país en comprometer 9.400 millones en el plan inversor europeo, “recursos públicos que movilizarán otros privados y de bancos multilaterales”.

¿Acuerdo con Mercosur en 2023?

Sin embargo, la piedra angular de la nueva asociación que se pretende edificar, la ratificación del largamente demorado acuerdo comercial UE-Mercosur, no logró cerrarse. Pese a que la UE y Mercosur reafirmaron su determinación a que el acuerdo alcanzado en 2019 pueda tener su conclusión antes de fin de 2023, y pese a que el presidente brasileño Lula da Silva y Von der Leyen dijeron que el pacto está “encaminado”, las tensiones persisten. Notablemente entre el bloque latinoamericano y Francia, Irlanda, Austria y Países Bajos sobre los requisitos a exigir en medioambiente e importaciones agropecuarias. Los europeos temen competencia desleal y Mercosur juzga que Europa se escuda en políticas medioambientales para proteger su sector primario.

Pese a la decepción, el presidente de turno de Mercosur, Lula da Silva, se dijo optimista. Señaló que en contadas ocasiones ha visto tanto interés económico y político de la UE hacia Latam y se mostró muy confiado en que será posible ratificar el pacto UE-Mercosur este año, bajo mandato español en la Unión y brasileño en el Mercado Común del Sur. De momento, ambas partes negocian un anexo al acuerdo que recalque los compromisos medioambientales del Acuerdo de París, después de que la Comisión presentara a Mercosur en marzo una propuesta precisa para el mecanismo que la UE quiere añadir al marco del acuerdo para reforzar salvaguardas en sostenibilidad.

Lula ha indicado que Mercosur hará llegar a la UE en dos o tres semanas su respuesta a esta carta adicional al acuerdo trasladada por los Veintisiete y confía en que Europa estará de acuerdo con la propuesta, al tiempo que ha advertido que ambas partes deben ceder. En un primer momento Lula afeó a la Unión la “agresividad” de la carta y destacó que, “igual que Francia quiere defender con uñas y dientes su patrimonio productivo, Mercosur hará lo propio con su agricultura”. También el argentino Alberto Fernández ve “voluntad de todos de alcanzar un acuerdo” este año. Bruselas quiere ser también optimista, pero sin minimizar ni subestimar las dificultades. Los equipos negociadores de Mercosur y la UE se reunirán desde agosto para discutir los puntos pendientes.

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