CONSOLIDACIÓN FINANCIERA

Los ex­pertos pro­pi­cian menos bancos en Europa, pero eso no im­plica me­nores riesgos

La crisis de bancos de EEUU y Suiza alienta el baile de las fusiones transfronterizas

El Santander, en el top 5 de la banca eu­ro­pea, se de­sen­tiende y no entra en el juego

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Desde la caída de Lehman Brothers en 2008 se es­cucha el tó­pico de que en Europa hay mu­chos bancos y que hay que fo­mentar la con­cen­tra­ción. A raíz de las caídas de los bancos me­dianos en Estados Unidos y de Credit Suisse en Europa se han re­pro­du­cido ciertos men­sajes sobre la ne­ce­sidad de nuevas ope­ra­ciones cor­po­ra­tivas y si es po­sible al­guna de ca­rácter trans­fron­te­rizo, más allá de las no­ta­bles di­fi­cul­tades cul­tu­rales y le­gis­la­tivas que eso su­pone, que sirvan para in­cen­tivar la unión ban­caria eu­ro­pea.

Aunque la calma parece haber regresado al sector después de fuertes especulaciones de falta de liquidez por parte de algunos grandes bancos de la zona euro, toda la rumorología generada en torno a grandes bancos refleja que la estructura financiera comunitaria aún muestra grandes debilidades que la hacen vulnerable a cualquier “shock” económico, por pequeño que sea.

De momento, los expertos parecen rechazar de plano un riesgo sistémico, ya sea a escala global o limitada en las grandes áreas de influencia del mundo. Pero tampoco las tienen todas consigo. La alta presión sufrida por el sector ante esta crisis obliga a tener todos los sentidos en alerta. Aunque en ningún caso parece probable que se viva una situación como la registrada en 2008, tampoco se descartan nuevas quiebras bancarias como las registradas en marzo.

Ningún banco, por sólido que sea, es capaz de aguantar una retirada masiva de liquidez. Y existe además una enorme preocupación por el hecho de que la gran mayoría de entidades financieras europeas, si hay alguna, cotizan por debajo de su valor contable.

Completamente diferente a la de 2008

Las reformas normativas posteriores a la Gran Crisis Financiera han servido para fortalecer tanto la posición de capital como su calidad. La liquidez, el gran caballo de batalla durante los últimos años con los tipos a casi cero, ha mejorado sustancialmente en los últimos trimestres. De este modo, los bancos cuentan ahora, destacan en Crédito y Caución, “con mayores cantidades de activos para asegurar los flujos de caja y sus necesidades de garantía para períodos de tensión”.

La firma apunta al respecto “los bancos europeos se encuentran en una posición mucho mejor que en 2007, con altos índices de liquidez y bajos niveles de morosidad. Incluso los márgenes han mejorado debido a las fuertes subidas de tipos del Banco Central Europeo”.

Tras las quiebras bancarias de marzo, los bancos centrales han incorporado en su proceso de toma de decisiones las preocupaciones por la estabilidad financiera con el estudio de nuevas medidas que sirvan para limitar el impacto de una hipotética crisis ante un escenario complicado.

En la actualidad, por ejemplo, la alta presión de los precios y la consecuente escalada de los tipos de interés ayudan a mejorar los márgenes, pero eso implica también menos consumo, contracción del entorno empresarial, menos inversión y mayor riesgo de morosidad. Factores que pueden poner a prueba la mayor prudencia de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo. De ahí el intento de incentivar nuevas fusiones que sirvan para fortalecer al sector.

Las fusiones son la solución más sencilla

A menor competencia, mayor rentabilidad. El beneficio de las tres entidades de mayor tamaño de España se elevó a los 19.170 millones de euros en año pasado con un incremento del 6,1 %, mientras las ganancias de las tres entidades siguientes apenas alcanzaron los 1.680 millones.

Sin embargo, esto tiene también una segunda derivada. El elevado tamaño de los bancos fruto del creciente grado de concentración del sector puede resultar muy perjudicial al suponer también un mayor nivel de riesgo sistémico, menor competencia y una reducción del dinamismo económico.

Un riesgo que se multiplica si se analiza el sector en Europa. Los cinco grandes bancos europeos -dos británicos (HSBC y Barclays), dos franceses (BNP Paribas y Crédit Agricole) y uno español (Banco Santander)- sumaron activos por un valor total superior a los 12.200.000 millones de dólares, superando con creces el valor de activos de las 10 entidades siguientes.

Esta fortaleza de la banca europea se refleja también a nivel mundial. El continente es la región con más bancos entre los 100 más grandes mundo, tal y como recoge un informe de la consultora S&P Global. Sus 37 representantes solo se ven superados por las 41 entidades de Asia. Cifras que demuestran por sí mismas el alto peso del sector en el esquema financiero global, lo que tiene sus ventajas y también sus riesgos, lo cual pone en entredicho en cierta manera la insistente presión por acentuar el proceso de concentración de la banca.

Un juego al que parece no querer jugar los bancos españoles. Tanto Ana Botín, presidenta del Banco Santander como, Carlos Torres presidente del BBVA y Gonzalo Gortázar, presidente de CaixaBank, ya han apuntado en repetidas ocasiones que se sienten cómodos con su actual tamaño y que su objetivo, al menos por el momento, es seguir creciendo por sus propios medios.

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