Sonado en­fren­ta­miento con pi­lotos y tri­pu­lantes de ca­bina para re­ducir los costes la­bo­rales

Hidalgo aplica la estrategia de tierra quemada en Air Europa antes de su venta a Iberia

El pre­si­dente de Globalia re­clama a la plan­tilla la re­nuncia a de­re­chos con­se­guidos en con­ve­nios an­te­riores

Air Europe.
Air Europe.

El pre­si­dente de Air Europa y de su ac­cio­nista prin­cipal (Globalia), Juan José Hidalgo, aplica una po­lí­tica de mano dura ex­trema con sus plan­ti­llas de vuelo antes de la venta de la ae­ro­línea a Iberia. Pendiente de que el Tribunal de la Unión Europea dic­ta­mine la le­ga­lidad de los 450 mi­llones de euros que re­cibió de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), con los que evitó la quie­bra, Hidalgo y su equipo se han en­cas­ti­llado ante pi­lotos y tri­pu­lantes de ca­bina para aba­ratar al má­ximo sus prin­ci­pales costes la­bo­ra­les. Y para pro­vocar a Iberia.

Primero fue la reducción a una comida la que la empresa servía a sus pilotos de vuelos de largo recorrido. Luego vinieron las peticiones de que, a cambio de recuperar parte de la capacidad adquisitiva perdida, renunciaran a derechos que la propia empresa tiene reconocidos en convenios anteriores. Ahora, sencillamente, prolonga las negociaciones en la creencia de que la opinión pública se echará encima de los pilotos por las huelgas que han convocado.

El sindicato de pilotos, el mal afamado Sepla, lleva ya tres convocatorias de huelga (la última entre el 19 de junio y el 2 de julio próximos) que pueden alargarse incluso a la temporada alta ante la “intransigencia” de la dirección de la compañía balear. El comité de huelga de la sección sindical del Sepla en la compañía lleva más de un mes a la espera de que la dirección se siente a negociar. El recurso al Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (Sima) ha servido de poco.

Reunión sin éxito

Mientras, la empresa dice que se reunió con los pilotos -sin éxito- en la sede de esa institución y en las instalaciones de la propia compañía; aunque sus pilotos señalan lo contrario: la empresa no se presentó a la última reunión a la que estuvo convocada…

En el fondo del asunto está la recuperación del poder adquisitivo de los pilotos durante once años -pandemia incluida- que, según la Asociación Europea de Pilotos (ECA), alcanza el 73%.

Aunque las partes mantienen en secreto el contenido de la negociación se ha sabido que uno de los ‘puntos calientes’ de la misma estriba en las nuevas condiciones de la remuneración que la empresa pretende implantar. Entre ellas, implementar cambios en el programa de ascensos de copiloto a comandante (para atender la nueva flota), elevar el listón de la productividad -pese a la influencia que ello pueda tener en los descansos reglamentarios de los pilotos- y el establecimiento de una doble escala que diferenciará la plantilla actual de las nuevas incorporaciones. Algo que, por cierto, no es nada nuevo en el sector.

Porque, se piense lo que se piense y, pese a que haya aún algún privilegiado comandante de gran compañía con elevados ingresos (antigüedad importante, comandante de avión de grandes dimensiones en vuelos trasatlánticos o a Extremo Oriente, por ejemplo), la remuneración del sector no es lo que era. Las nuevas incorporaciones a cualquier compañía aérea entran con salarios de apenas 1.500 euros mensuales que se ven compensados por productividad: tanto vuelan, tanto cobran.

En el interim, Air Europa, que ha desplazado a las negociaciones hasta cuatro interlocutores diferentes, pretende que su plantilla de pilotos renuncie a la subida que, por convenio, le correspondía sobre el ejercicio de 2022. “Si la situación se mantiene -asegura un miembro de ese colectivo- probablemente perdamos también la de 2023”.

La rápida recuperación de las aerolíneas hace plantear a los pilotos que “si en momentos de dificultades todos asumimos sacrificios, en momentos de bonanza debemos ser todos los que recuperemos lo perdido”.

Pulso abierto

La cerrazón de la empresa a negociar ha hecho que el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla) haya anunciado esta semanas la convocatoria de nuevas jornadas de huelga en Air Europa en todas las bases y centros de trabajo en España.

Los pilotos están dispuestos a prolongar los paros hasta conseguir que la mesa de negociación se reúna para debatir el que sería su quinto convenio colectivo. En un comunicado difundido por esa organización, el Comité de Huelga asegurar llevar a la espera más de un mes para reunirse con la dirección en la compañía; algo que califican de “irresponsabilidad de la directiva de Air Europa”.

La aerolínea, por su parte, asegura haber mantenido varias reuniones con los representantes sindicales durante el mes de mayo. Incluso afirma que alguna de las reuniones fue en la sede del Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje (Sima) después de la petición de arbitraje realizada por el Sepla. La aerolínea de Globalia subraya que «fue la compañía la que, el mes pasado, registró una solicitud de arbitraje en el Sima que, sin embargo, fue rechazada por la representación sindical».

Asimismo, Air Europa asegura que ha planteado diez propuestas de reunión y añade que, “en todo momento ha habido voluntad de negociación y se ha mantenido la disposición al diálogo. El Sepla ya convocó ocho jornadas de huelga entre el 22 de mayo y el 2 de junio, en la que se cancelaron 114 vuelos, y una primera tanda de cuatro a principios de mayo, que se saldó con 68 operaciones suprimidas”.

Sea como fuere, las movilizaciones pueden poner en riesgo la temporada de verano en la que todo el sector aéreo tiene las esperanzas puestas para superar, definitivamente, los niveles de 2019 previos a la pandemia.

Air Europa tiene programado un significativo incremento en su oferta de plazas en comparación con el año pasado hasta superar los 8,5 millones de plazas;L lo que implica un incremento de la frecuencia de vuelos y del número de destinos. Esto supone un millón de asientos más que en la temporada alta del año pasado.

La ‘carta en la manga’ de Air Europa es que los paros anunciados se enfrentan a los servicios mínimos que pueda fijar esta vez el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma). El colectivo de pilotos critica duramente los servicios mínimos establecidos en los paros anteriores a los que considera “abusivos”.

El ministerio de Raquel Sánchez estableció en su momento -huelgas en Air Europa y Air Nostrum- unos servicios mínimos que cubrían el 90% de los vuelos. Algo que, en opinión de los pilotos de Air Europa, impide el ejercicio efectivo del derecho a la huelga. Es más, según el Sepla, la aerolínea se negó a que el sindicato pudiera enviar al Ministerio de Transportes un informe pormenorizado sobre los vuelos nacionales e internacionales de la aerolínea, así como las alternativas que tienen los pasajeros a los mismos, para que la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) pueda definir la aplicación de los servicios mínimos.

También los tripulantes

El conflicto con los pilotos no es el único al que se enfrenta el equipo que dirige Jesús Nuño de la Rosa. Tras una prolongada negociación con los tripulantes de cabina de pasajeros (TCP), los trabajadores rechazaron con rotundidad el acuerdo (69% del colectivo) alcanzado con los sindicatos mayoritarios entre el colectivo (CCOO, Sitcpla y Aacefsi).

El acuerdo incluía una subida salarial consolidada de hasta el 11,93%. Sin embargo, la plantilla de TCP de la aerolínea balear llevaba acumulada una pérdida salarial de casi el 19%; en los últimos diez años, dado que los salarios no se actualizan desde 2013; lo que pesó en las votaciones.

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