BOLSA

Baviera, síndrome de papel antiguo

El con­trol al que so­meten los grandes ac­cio­nistas han con­ver­tido a Clínica Baviera en una es­pecie de “papel de vie­jas” como se lla­maba antes a los va­lores re­la­ti­va­mente se­guros y con alta ren­ta­bi­li­dad. Pese a las ajustes su­fridos a fi­nales del año pa­sado, el valor man­tiene in­tacta la ten­dencia al­cista.

Una tendencia que viene desarrollando desde que el grupo chino Aier Eye se hiciera con el control en 2017.

Desde entonces a más que duplicado su precio en Bolsa gracias a unos resultados sostenidos y sostenibles en el tiempo. Al cierre del tercer trimestre, la clínica oftalmológica logró unos ingresos de cerca de 145 millones de euros, con un crecimiento del 16 %, mientras que el resultado operativo se elevó a 44,3 millones.

Por su parte, el beneficio neto superó los 24 millones de euros con un crecimiento de doble dígito, pese a las inversiones realizadas por valor de más de 8 millones de euros durante los nueve primeros meses del año para mejoras, nuevas aperturas y traslados de algunos de sus centros.

Este crecimiento, además, se ha producido en sus tres grandes áreas de negocio (España, Alemania e Italia), donde quiere seguir ampliando su influencia en el negocio oftalmológico. Todo ello acompañado de una interesante retribución por dividendo con una rentabilidad del orden del 5 % anual y un PER que apenas supera las 10 veces.

En este escenario, el grupo ha arrancado el año con un alza acumulada del 6 %, aunque en las últimas sesiones se está observando un cierto estancamiento en su cotización, lastrado por su bajo volumen de negocio.

Este movimiento, señalan los expertos técnicos, le ha servido para consolidar terreno sobre los 18 euros por acción, una buena señal para seguir pensando en una nueva proyección al alza hacia los 20 euros por acción a corto y medio plazo. Algo que no parece mucho, pero que se debe sumar a la tranquilidad que confiere el valor y a su atractiva retribución al accionista.

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