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Amrest no acaba de levantar cabeza

En pleno pro­ceso de re­cu­pe­ra­ción tu­rís­tica, Amrest es uno de los que más re­za­gado está. Quizás no sea uno de los más be­ne­fi­cia­dos, pero si de­bería re­coger el mayor con­sumo que suele ge­nerar el cre­ci­miento tu­rís­tico. La com­pañía, sin em­bargo, sigue sin ca­pa­cidad para man­tener una mí­nima con­sis­ten­cia.

Su modelo de negocio cuenta con un excelente posicionamiento gracias a su estrategia basada en una atractiva oferta en términos de calidad-precio y una excelente diversificación tanto de marca como geográfica. A ello se suma el acierto del canal de distribución online al que se vio forzada a raíz de la pandemia.

Todo ello, además de reflejar la fuerte capacidad de adaptación del grupo, le ha reportado importantes réditos en 2022 con crecimiento en ventas y en beneficio operativo que le permitirá cerrar el ejercicio con buenas cifras de beneficios y la contención de la deuda neta que se había disparado por culpa de la crisis.

Así las cosas, Amrest puede presumir de contar con un sólido balance con la flexibilidad necesaria para poder acomodarse a las necesidades de los clientes y afrontar las incertidumbres económicas mientras sigue invirtiendo en la apertura de nuevos restaurantes, la renovación de los existentes y el aumento de las inversiones en digitalización.

La acción, sin embargo, continúa sin levantar cabeza en el mercado. Tras el amago alcista de las primeras semanas, que le permitió romper algunas resistencias importantes, ha vuelto a recaer a niveles de principios de año, buscando soporte de nuevo en la zona de los 4,2 euros. De no aguantar, la fase bajista podría acentuarse hacia los 4 euros antes de pensar en un nuevo rebote.

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