ANÁLISIS

La Constitución celebra su día con amenazas y desprecios mutuos entre PSOE y PP

El PP lle­vará al Parlamento Europeo el re­chazo a la am­nis­tía, igual que Zapatero buscó el apoyo de la Eurocámara para su ne­go­cia­ción con ETA

Constitución Española.
Constitución Española.

Aumenta el tono del en­fren­ta­miento entre los dos pri­meros par­tidos po­lí­ti­cos, PP y PSOE, a pocos días de la ce­le­bra­ción del 45 aniver­sario de la Constitución. Pero no son los únicos que lanzan ad­ver­ten­cias. De nuevo desde el PNV, el pre­si­dente del Gobierno Vasco, Iñigo Urkullu, re­cor­dado a Sánchez este do­mingo que debe cum­plir sus com­pro­misos si quiere per­ma­necer en Moncloa.

El último motivo de la agudización del enfrentamiento PP-PSOE se debe a la reciente reunión mantenida en Ginebra para verificar el cumplimiento de los pactos para la investidura de Pedro Sánchez. Por parte del PSOE, ha liderado la negociación su número tres y secretario de organización, Santos Cerdán. Los dirigentes de Junts han estado encabezados por su líder, el prófugo de la Justicia española, Carles Puigdemont.

Estas reuniones se van a mantener todos los meses. Esta primera se ha producido tres días antes de que la Junta de Portavoces del Congreso ordene los plenos de las semanas siguientes, con el fin de incluir el debate de la proposición de ley de la amnistía. Un punto que podría entrar en el pleno del 12 de diciembre, un día antes de la comparecencia del presidente del Gobierno Pedro Sánchez ante el Parlamento Europeo.

Diputados del Partido Popular Europeo (PPE) reprochan que todavía no haya acudido a la eurocámara, cuando lo habitual es que, quien ejerce la presidencia rotatoria del Consejo, acuda al inicio del semestre a presentar sus objetivos y no cuando quedan semanas para que finalice su mandato.

La gran novedad de la reunión de Ginebra ha sido conocer que el verificador de los acuerdos, será el diplomático salvadoreño Francisco Galindo, figura contra la que arremetía este domingo el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en la manifestación convocada en la explanada del Templo de Debod en Madrid, en las proximidades de la sede central del PSOE en la calle Ferraz.

Para Núñez Feijóo, esta decisión de Pedro Sánchez supone el bochorno y la humillación de permitir que, un “experto supuestamente en negociaciones entre terroristas y guerrillas latinoamericanas,” actúe como verificador de la reunión que PSOE y Junts celebraron en Suiza. Tras reiterar Feijóo que habrá más protestas en la calle, ha insistido en que España está “dando pasos atrás en la democracia” con el Ejecutivo de PSOE y Sumar.

En un acto con unas 15.000 personas, según fuentes del PP, que la delegación del Gobierno ha rebajado a unas 8.000, el líder popular ha prometido que no van a aceptar “la opacidad con la que Sánchez se reúne y negocia en la clandestinidad en nombre de los españoles. En nuestro nombre, no. Y en el de la mayoría de los españoles, no. No se negocia en la clandestinidad la dignidad y la democracia de España, no”.

Era la tercera protesta contra la amnistía y las negociaciones de Sánchez con los independentistas que organiza el PP, partido que además de anunciar que seguirá con éstas en la calle, también va a llevar su rechazo a la amnistía y el lawfare (la politización de la justicia), a todos los organismos comunitarios posibles.

Antes, el Partido Popular va a aprovechar la celebración del Día de la Constitución, a la que no tienen previsto acudir PNV, ERC, Junts, EH Bildu y previsiblemente VOX, para denunciar la primera reunión en Ginebra entre socialistas e independentistas. Núñez Feijóo tiene previsto urgir al Congreso y al Senado a activar todos los mecanismos parlamentarios en su mano para obligar al Gobierno a informar del contenido de estos encuentros.

Comparecencia de Pedro Sánchez en Estrasburgo

Además, frente a la crítica del PSOE por sacar del ámbito nacional la labor de oposición, desde el PP recuerdan que llevar los problemas nacionales a las instituciones comunitarias no es una iniciativa que los populares hayan sido los primeros en llevar a Bruselas o Estrasburgo.

Ya lo hizo, por ejemplo Zapatero, cuando buscó en el 2006 el apoyo para sus negociaciones con ETA en el Parlamento Europeo, que provocó una de las sesiones más convulsa que se recuerda de la euro cámara en la que su entonces presidente, Josep Borrell, tuvo que suspender la sesión ante el descontrol que se produjo tras las intervenciones de algunos eurodiputados como Mayor Oreja o Ignacio Salafranca contrarios a que se consumara la pretensión de ETA de ser reconocida como una minoría nacional oprimida.

En esta ocasión, los representantes de PP, Ciudadanos y VOX esperan criticar la proposición de Ley de amnistía firmada por el PSOE cuando acuda al pleno del Parlamento Europeo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Desde fuentes parlamentarias europeas se da por hecho que la sesión será movida. Muy movida. Los populares cuentan con el apoyo de varios de los portavoces de grupos parlamentarios conservadores, como es el caso del eurodiputado francés François-Xavier Bellamy, líder de Les Républicains, partido inscrito dentro del Partido Popular Europeo (PPE).

Para Bellamy, como defendió en el debate del pasado 22 de noviembre en el Parlamento Europeo sobre el debate sobre el Estado de Derecho en España, el problema no es una amnistía per se, sino que a diferencia de cuando se aprobó la última amnistía en su país, la española se ha anunciado después y no antes de las elecciones, y no se “debatió en público con ciudadanos, sino en secreto con personas condenadas”. En Francia se hizo por el futuro del país, no para la supervivencia de un Gobierno débil, según expresaba recientemente en una entrevista concedida al diario El Mundo el pasado 26 de noviembre.

Los populares añaden que las instituciones comunitarias ya han intervenido en casos similares al que atraviesa España en la actualidad, como lo recuerdan representantes del Grupo Renew Europe donde están inscritos los representantes de ciudadanos y el Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos, grupo de VOX en la eurocámara.

Iratxe García, presidenta del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo, va a tener difícil defender la posición de Pedro Sánchez, pues hasta hace unas semanas calificaba a Carles Puigdemont ante las instituciones comunitarias como una amenaza, un fugitivo, un cobarde, con repugnantes vínculos con Putin.

No será sencilla la comparecencia de Sánchez que es consciente de que las instituciones comunitarias no pueden tolerar violaciones de la ley en algunos países y sí en otros.

Europa no puede ser exigente con Hungría, Polonia, Rumanía, Francia, Austria a la hora de exigirles el respeto al Estado de Derecho, y al mismo tiempo, permitir a Sánchez la anulación de la independencia del poder judicial español, aunque para ello le hayan hecho falta siete votos con los que comprar su permanencia en Moncloa.

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