ANÁLISIS

Moody's ad­vertía el pa­sado no­viembre que las alianzas po­lí­ticas de Sánchez preo­cupan fuera de España

Cae la inversión extranjera ante la incertidumbre política

La con­trac­ción se suma a las ad­ver­ten­cias in­ter­na­cio­nales sobre el riesgo po­lí­tico de las alianzas

Fondos y depósitos.
Inversión.

La in­ver­sión ex­tran­jera en España se ha hun­dido un 23,3% en los nueve pri­meros meses de este año res­pecto a 2022. Solo ha me­jo­rado en dos co­mu­ni­dades au­tó­no­mas. Extremadura, con ci­fras poco sig­ni­fi­ca­tivas en el ám­bito na­cio­nal, y la Comunidad Valenciana. En este caso le sirve para ade­lantar a Cataluña, según datos ex­traídos de las es­ta­distas del Ministerio de Industria. Madrid capta más del 50% de la in­ver­sión fo­ránea en España.

Estos datos de la contracción de las inversiones empresariales del exterior durante los nueve primeros meses del año, se trata de la inversión extranjera en España, sin Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros, vienen a sumarse a las advertencias que ya han realizado en los últimos meses grandes bancos de inversión internacionales y agencias de calificación de riesgos. Unos y otros vienen a llamar la atención sobre el riesgo de inestabilidad política que existe en España consecuencia de los pactos que ha asumido Pedro Sánchez con los partidos independentistas y separatistas de Cataluña y País Vasco, para poder seguir en Moncloa una legislatura más.

Ya en noviembre Moody's advertía tras analizar los pactos firmados por Pedro Sánchez para la investidura y los acuerdos con ERC, Junts, PNV y EH Bildu que la aplicación de estos compromisos “supone un incremento del riesgo político”, que hace que valoren esta situación como “negativa para el crédito” en lo que respecta a la deuda soberana. Bien es cierto que pese a esta advertencia la agencia no fue a más.

Moody's no tomó ninguna decisión ni sobre el rating de la deuda soberana española, que permanece con una nota de Baa1, ni sobre su perspectiva, que la mantiene estable, ni ha iniciado una vigilancia crediticia. Pero curándose en salud de lo que pueda hacer en su día, señalaba que estará pendiente de “cómo se implementen dichos acuerdos”.

Importante labor para el próximo ministro de Economía la de apaciguar a agencias y bancos internacionales. Una rebaja de la calificación conllevaría un aumento de los costes de la deuda que ya supone, tras los costes de las pensiones y la educación, una de las principales partidas de gasto de los Presupuestos Generales del Estado de cada año.

Pese a que el proceso de toma de decisión de invertir en un país suele madurar durante años, otros analistas dan por hecho en este momento que la inversión extranjera se ha contraído este año, además de por la incertidumbre que ha supuesto la falta de Gobierno durante una buena parte del año, por la incertidumbre sobre el futuro de los Presupuestos Generales del Estado, la subida de los tipos de interés y la debilidad de la demanda internacional.

Este conjunto de circunstancias ha provocado un importante exceso de capacidad en numerosos sectores de producción españoles. Pero lo cierto es que ha habido comunidades que han aguantado mucho mejor que otras, como es el caso de Madrid, que logra más de la mitad del capital exterior, o el de la Comunidad Valenciana, que ha desbancado a Cataluña de la segunda posición.

Madrid capta el 56 % de la inversión empresarial extranjera

El total de las inversiones de las empresas extranjeras en España en los nueve primeros meses suman 18.303,8 millones de euros según los datos publicados por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo el pasado día 20. Las empresas radicadas en Madrid captaron 10.262,6 millones, el 56,1 % de toda la inversión extranjera en este periodo.

Bien es cierto que buena parte de esta cifra se distribuye con posterioridad a otras regiones donde las compañías extranjeras tienen más instalaciones. Inicialmente Madrid cuadruplica las inversiones en la Comunidad Valenciana que suman 2.469,8 millones, y suponen casi el doble que en 2022. Madrid además quintuplica las de Cataluña que se queda en 2.087,1 millones. El País Vasco alcanza la cuarta posición con 1.494,9 millones.

La contabilización de las inversiones se realiza según la ubicación de la sede social en España de la empresa que las realiza, aunque la inversión real se pueda realizar físicamente en otro territorio. Madrid que tradicionalmente ha sido el núcleo principal de la recepción para la inversión extranjera porque una mayoría de empresas tienen su sede social en la capital de España ha visto cómo han aumentado las diferencias con Cataluña tras los movimientos políticos llevado a cabo por el procés independentista, así como por el incremento de la presión fiscal y regulatoria.

Esta salida de compañías tuvo un efecto doble: la contabilización de un menor volumen de inversiones, que se cifran según la ubicación de la sede social en España de la empresa que las realiza, aunque se lleven a cabo físicamente en otro territorio, y la caída también de las inversiones reales, como pone de manifiesto el frenazo en la formación bruta de capital fijo. A la incertidumbre provocada por el procés hay que añadir el efecto negativo del incremento de la presión fiscal y la regulatoria.

Forzar el regreso de las empresas a Cataluña

Las estadísticas reflejan que una mayoría de empresas tiende a concentrar sus inversiones, con la creación de empleo correspondiente, en los departamentos donde se encuentra la sede social. Por ello una de las prioridades de los partidos independentistas catalanes expuestas en las negociaciones del pacto de investidura de Pedro Sánchez fue la aplicación de medidas para que las empresas que desplazaron su sede social tras la momentánea declaración de independencia en el 2017, vuelvan de nuevo a Cataluña.

El Ejecutivo catalán plantea dar incentivos a las empresas fugadas al tiempo que buscan la fuerza de la ley para obligarlas en caso de que se resistan a hacerlo. Diputados de ERC y Junts han defendido durante las pasadas semanas en el Congreso que de acuerdo con el Derecho Mercantil el domicilio social de una sociedad debe radicar donde se desarrolla la mayoría de la actividad de la misma. Será el argumento principal que defenderán durante las negociaciones para apoyar los nuevos presupuestos generales del Estado.

Hasta ahora la voluntad de grandes empresas que han abandonado Cataluña es la de permanecer donde se han establecido, como ha señalado el presidente de Criteria, Isidro Fainé. Otros incluso han alertado de que tomarán decisiones de realizar las nuevas inversiones en otros países, como ha sido el caso de Repsol, si las condiciones fiscales les son más favorables fuera. La queja de la patronal catalana por el incremento de la presión fiscal y regulatoria de la Generalitat no ha surtido efecto.

Sin dejar de observar que junto a la incertidumbre política española hay que añadir la incertidumbre internacional derivada de entrar en un año de elecciones. Según las previsiones de The Economist para 2024, la mitad de la población mundial está citada a votar en 76 países en los próximos 12 meses. Destacan por supuestos las elecciones de EEUU, la UE, Rusia o Taiwán.

Las más destacadas para los españoles son las que se celebrarán en Europa entre el 6 y el 9 de junio para elegir el nuevo Parlamento Europeo, lo que debe dar origen a un nuevo Ejecutivo Comunitario. A tenor con lo sucedido en las últimas elecciones nacionales de los países miembros, así como de los sondeos actuales, se prevé una consolidación de las fuerzas conservadoras centristas y un mayor peso de los ultranacionalistas y la ultraderecha europea.

Cuesta entender ahora cómo será la futura configuración de esta nueva Europa que debe formarse tras las elecciones de junio. Pedro Sánchez ha descartado el entendimiento histórico que se viene produciendo desde la Segunda Guerra Mundial. Es más, con su intervención en el Parlamento Europeo, ha provocado la ira del líder de los populares alemanes, el partido de mayor peso en Europa.

Frente al entendimiento histórico entre cristiano-demócratas, liberales y socialdemócratas que han conseguido el mayor período de paz y de prosperidad de la historia europea, el presidente del Gobierno ha propuesto, como idea motriz, levantar un muro. Pero los muros construidos para la división nunca han generado prosperidad.

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