La de­manda de mi­ne­rales como el litio se mul­ti­pli­cará por seis hasta 2030

La guerra por los minerales críticos frena la transición a la energía limpia

El FMI ad­vierte que las res­tric­ciones al co­mercio con la guerra de Ucrania han ra­len­ti­zado el mer­cado

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Las ba­rreras im­puestas al co­mercio de mi­ne­rales crí­ticos pueden pro­vocar un fuerte re­traso en la transición hacia la energía lim­pia. Así lo de­nuncia el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ad­vierte que la ca­rrera ini­ciada entre las grandes po­ten­cias por estas tie­rras raras in­cre­men­tará el coste de las mis­mas, y, como con­se­cuen­cia, de la transición hacia las ener­gías lim­pias.

Esta situación se produce en un momento en el que se prevé un fuerte incremento en la demanda de estos minerales.

En los seis años que restan para la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030, se va a producir una fuerte demanda de minerales críticos. Según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la demanda de cobre se va a multiplicar por 1,5 veces, mientras la de níquel y cobre crecerá el doble. La necesidad de litio se multiplicará por seis.

Las restricciones al comercio de tierras raras comenzaron a raíz de la guerra entre Ucrania y Rusia. Este tipo de minerales son fundamentales para construcción de vehículos eléctricos, paneles solares o turbinas eólicas. El camino hacia la energía limpia requiere la colaboración de todos los actores, por lo que el enfrentamiento entre bloques comerciales podría retrasar en gran medida la transición energética.

“Incluso sin la complicación añadida que suponen los controles a la exportación por razones geopolíticas, los países necesitarán provisiones récord de minerales críticos para contrarrestar los peores efectos del cambio climático y alcanzar la meta de cero emisiones netas”, señala el FMI.

El organismo internacional indica que parte de los minerales fundamentales para la transición verde se encuentran en unas pocas manos. Dos tercios del cobalto mundial se extraen solo de minas de la República Democrática del Congo. Los tres principales productores de níquel y litio controlan más del 60% de la oferta, según el FMI.

“Los minerales como el cobre, el níquel, el cobalto y el litio son insumos críticos para la transición energética. Se emplean en vehículos eléctricos, en baterías y cableados, y en tecnologías de energía renovable como los paneles solares y las turbinas eólicas. Por ejemplo, una batería para vehículo eléctrico normal suele necesitar unos 8 kilogramos de litio, 35 kilos de níquel y 15 kilos de cobalto. Las estaciones de carga suelen requerir grandes cantidades de cobre. Los minerales críticos son extremadamente vulnerables a las perturbaciones comerciales, ya que su producción mundial está muy concentrada”.

Situación extrema

El FMI responde sobre lo que sucedería ante una fragmentación más grave de los mercados de minerales críticos. “Los resultados muestran que la incapacidad del hipotético bloque China-Rusia+ para importar cobre, níquel, litio y cobalto de países como Chile, la República Democrática del Congo e Indonesia llevaría a un nuevo aumento de precios del 300% en promedio. La adquisición de minerales se encarecería, reduciendo tanto la inversión en paneles solares y turbinas eólicas como la cantidad de vehículos eléctricos”.

La situación no sería mucho mejor en el bloque EE.UU.-Europa, “la fragmentación se traduciría en una sobreoferta de la mayoría de estos minerales de extracción. No obstante, el uso de minerales por el bloque se vería obstaculizado por el período de tiempo que este tardase en ampliar la capacidad de refinamiento. Así pues, la fragmentación no produce más que pequeños avances en el bloque EE.UU.-Europa hasta 2030: el bloque produciría unos cuantos vehículos eléctricos más, pero no aumentaría la capacidad de energía renovable”.

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