La SEPI ne­ce­sita ‘paquetes he­chos’ de Telefónica para ace­lerar la compra del 10% del ca­pital

Sánchez busca un 'núcleo duro' con SEPI, BBVA y CaixaBank para defender Telefónica

La ope­ra­dora reac­ciona con una subida del 3,2% tras la buena aco­gida de los mer­cados

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La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) busca ‘paquetes he­chos’ de ac­ciones de Telefónica para ace­lerar la compra del 10% de la com­pañía que pre­side José María Álvarez-Pallete, ope­ra­ción au­to­ri­zada por el Consejo de Ministros de este mar­tes. La ope­ra­ción que re­que­rirá que el Gobierno con­ceda una línea de cré­dito ex­tra­or­di­na­ria, puede su­poner al grupo pú­blico que pre­side Belén Gualda, la in­ver­sión de más de 2.100. mi­llones de euros a pre­cios ac­tua­les. La SEPI ha echado los tejos a BBVA y CaixaBank para que le echen un mano.

Mientras la SEPI ya tiene decididos a los operadores encargados de hacerse con esa participación que situará al Estado como primer accionista de la ‘teleco’, los mercados esperan la operación con las miras puestas en obtener unas buenas plusvalías. Mover el 10% de Telefónica supone hacerse con más de 5.750 millones de acciones. Y si no se pretende alterar el precio del valor ha de hacerse con cuidado o con tiempo.

Algo que no parece sencillo, primero, para asegurar un buen uso de los fondos públicos (pagar una extraprima sería difícil de defender políticamente) y, sobre todo, porque a la próxima junta general de accionistas de Telefónica, asistirá, de un modo u otro, el grupo de la Saudí Telecom Company (STC) con el 4,9% de sus acciones que pueden subir hasta el 9,9% de los derechos de voto, si ejecuta los instrumentos financieros adquiridos de la empresa española.

BBVA quiere vender

De ahí que, ahora, la participación del 4,839% que ostenta el BBVA en la operadora (según datos de la CNMV), se vislumbre como un paquete clave en la operación después de que el pasado mes de octubre, el consejero delegado del banco, Onur Genç, declarara “no estratégica” su participación. Falta por ver si el intento del Gobierno de crear un ¡núcleo duro’ español en Telefónica, junto a BBVA y CaixaBank, llega a buen puerto o si el banco con sede en Bilbao mantiene su estrategia de salida de la compañía.

Una posición bien diferente a la de CaixaBank, que controla el 4,879% de la operadora, según los datos de la Comisión de Valores mientras CriteriaCaixa, que gestiona el patrimonio empresarial de la Fundación ”la Caixa” que controla el 2,53% de la ‘teleco’ acaba de adquirir 300.000 acciones.

Compañía estratégica

En realidad, nadie, salvo los gestores saudíes conocen sus intenciones reales. El mensaje transmitido por STC a la compañía que preside Álvarez-Pallete es de confianza en la empresa y en su capacidad de desarrollo y crecimiento. También les han asegurado que no tienen intención, al menos de momento, de ejecutar dichos instrumentos financieros que le llevarían a ostentar el máximo legal del 9,9%.

STC -controlada por el fondo soberano saudí PIF- también aseguró a la operadora que no tiene intención de solicitar el consejero que le corresponde por su participación para esperar a que ‘pase’ el clima que ha provocado su entrada en el capital: sin anuncio previo a la empresa ni al Gobierno (al tratarse de una inversión extranjera) y con formas claramente hostiles.

Poca seguridad saudí

Por el lado político, las conversaciones mantenidas por el Gobierno con la operadora saudí tampoco parecen haber tranquilizado demasiado habida cuenta de la decisión de que el Estado vuelva al accionariado de una Telefónica que cumple cien años en 2024.

La decisión del Consejo de Ministros del martes de autorizar a la Sepi para hacerse con “hasta un 10% del capital social de la compañía Telefónica”, según la comunicación realizada por el grupo público a la máxima autoridad bursátil española, debe servir de barrera de contención para posibles tentativas del grupo saudí (y de otros) de hacerse con el control de la empresa.

Por delante va la consideración de compañía estratégica no solo por su papel de principal operador de telecomunicaciones del país, sino, sobre todo porque Telefónica es proveedor destacado del Ministerio de Defensa. Un sector hacia el que España ha vuelto su mirada ante la nueva situación geopolítica en Europa y Oriente Medio, los crecientes compromisos con la OTAN y en el que, como política de Estado, se pretende desarrollar un gigante de tecnología militar en torno a Indra y Navantia.

Según resalta la propia SEPI, “Telefónica es una de las principales compañías del país, líder en el sector de las telecomunicaciones y clave en otros ámbitos estratégicos. La empresa es determinante por sus capacidades industriales y áreas de conocimiento, ya que desarrolla actividades relevantes para la economía y el tejido productivo, incluyendo las relacionadas con la seguridad y la defensa”.

Rebote bursátil

Pese a la mala reacción inicial del mercado español (Telefónica bajaba el martes el 0,75%), los inversores españoles volvieron a situar el míercoles el valor en zona positiva y con más de 34,2 millones de títulos negociados. La cotización subía el 3,2% hasta los 3,679 euros por acción; lo que supone una capitalización bursátil próxima a los 21.156 millones de euros.

Aunque los operadores reaccionaban a la baja tras conocerse la decisión del Consejo de Ministros, el mércoles se buscaban los títulos de Telefónica tras la buena acogida que los mercados internacionales han dado al anuncio del Ejecutivo de Pedro Sánchez de que el Estado español vuelva a situarse como accionista de referencia en la operadora.

Tal como señala el grupo público industrial, la participación pública en Telefónica estará en línea con la de otros grandes países de la Unión Europea como Alemania, que controla el 13,8% de Deutsche Telekom; Francia, que cuenta con el 13,4% en Orange; o Italia, que elevará al 20% su participación en Telecom Italia.

Sea como fuere, la compra de este 10% supone una vuelta del Estado al consejo de administración de la operadora del que salió en 1997 tras el cierre de la privatización de la empresa durante el Gobierno de José María Aznar, que vendió mediante una oferta pública de acciones (OPV) el 20,9% de Telefónica por cerca de 3.800 millones de euros.

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