El área con­ti­nuará en la senda del bajo cre­ci­miento du­rante 2024, según Cepal

Argentina será el único país en recesión en Latinoamérica, pero mejorará su situación

Los mo­tores re­gio­na­les, Brasil y México, re­du­cirán su ex­pan­sión el pró­ximo año

Manifestaciones en favor de Milei. Foto Julián Goinzález.
Manifestaciones en favor de Milei. Foto Julián Goinzález.

Latinoamerica atra­ve­sará en 2024 un año com­plejo, ca­rac­te­ri­zado por el bajo cre­ci­miento y lleno de in­cer­ti­dum­bre, tanto por el en­torno local como por el con­texto glo­bal. De los 19 países ibe­ro­ame­ri­ca­nos, ocho re­gis­trarán más cre­ci­miento que en 2023, nueve acu­sarán una ra­len­ti­za­ción (entre ellos los ‘motores’, México y Brasil); uno man­tendrá su ex­pan­sión y otro, Argentina, será el único en re­ce­sión, aunque re­du­cirá la mag­nitud de su de­clive en com­pa­ra­ción con este ejer­ci­cio.

Así lo indica el último informe de la Cepal, que prevé un avance global del 1,9% el año que viene, por debajo del 2,2% de este 2023. Unas cifras más pesimistas que las últimas manejadas por el FMI, que espera una expansión del 2,3% en ambos años. Las previsiones muestran así desaceleración del crecimiento regional respecto al 4,1% alcanzado en 2022.

Según el informe ‘Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2023’ del organismo de la ONU, un grupo de ocho países países registrará más crecimiento que en 2023 o mejoría dentro de una economía en recesión, como Argentina: Chile crecerá el 1,9%, tras el 0,1% de este año; Colombia, el 1,7%, tras el 0,9%; Ecuador el 2% después de un 1,9%; Perú, el 2,4%, tras el 0,3%; Uruguay el 3,2%, frente al 1% de 2023; Venezuela el 4% después de un 3%; Honduras un 3,5%, tras un 3,3% y Dominicana un 4,1% frente al 3,1% de este ejercicio. Argentina decrecerá el 1% tras hacerlo un 2,5% en el año que se cierra.

Heterogeneidad

Sin embargo, las grandes economías, que habrán impulsado en 2023 un crecimiento superior al previsto en la región, perderán fuelle, así como otros nueve países. Brasil bajará el ritmo del 3% al 1,6%; México, del 3,6% al 2,5%; Bolivia, del 2,2% al 2%; Paraguay, del 4,5% al 3,8%; Costa Rica, del 4,9% al 3,8%; Cuba, del 1,5% al 1,4%; El Salvador, del 2,3% al 2%; Nicaragua, del 3,3% al 2,9% y Panamá, del 6,1% al 4,2%. Guatemala registrará el mismo crecimiento: 3,4%.

En el caso de México, la previsión de avance del PIB en 2023 supone una fuerte revisión al alza frente al 2,9% esperado en septiembre, debida a la ola de inversiones externas. Pero, pese a que la economía seguirá siendo beneficiada por la ‘ola inversora’, esta no bastará para compensar las presiones externas que llevarán a un crecimiento menor en 2024.

Pese a que todas las subregiones habrán mostrado un menor crecimiento en 2023 con respecto a 2022, el informe destaca la heterogeneidad entre los países de la región. Así, Sudamérica Sur crecería un 1,5% (3,8% en 2022); el grupo conformado por Centroamérica y México, un 3,5% (4,1% en 2022) y el Caribe crecería un 3,4% (6,4% en 2022). Para 2024, en tanto, se espera que la región mantenga la dinámica de bajo crecimiento y todas las subregiones crecerán menos que en 2023: Sudamérica lo haría el 1,4%; Centroamérica y México, el 2,7% y el Caribe, el 2,6%.

El factor chino

Las nuevas proyecciones reflejan el bajo dinamismo del crecimiento económico y comercio global lo que se traduce en un limitado impulso desde la economía mundial. Aunque la inflación ha disminuido, las tasas de interés de las principales economías desarrolladas no se han reducido, por lo que los costes de financiación se han mantenido en niveles altos todo 2023 y se espera que sigan así durante los próximos años. Además, la modesta expansión económica responde también “al limitado espacio interno de la política fiscal y monetaria, que enfrentan los países de la región”.

En este sentido, se resalta que los niveles de deuda pública, si bien se han reducido, son aún altos, lo que, sumado al aumento del coste de financiación, restringe el espacio fiscal. En el ámbito monetario, la inflación sigue a la baja en la región, pero la política monetaria mantiene aún sesgo restrictivo, debido a los efectos que la reducción de tasas podría tener sobre los flujos de capital y el tipo de cambio. En 2023 se espera que la inflación media del área acabe en el 3,8%, inferior al 8,2% anotado en 2022. En 2024 la caída continuará y se prevé que una media de inflación regional del 3,2%. Pero el coste de financiación seguirá constriñendo la capacidad de endeudarse y el consumo.

Según el informe, al panorama se une la debilidad de China y la crisis de su sector inmobiliario, que incide en sus compras de materias primas de las que dependen países mineros como Perú y Chile. Colombia, Venezuela, México y Ecuador, por su parte, afrontan el desafío de menores exportaciones de petróleo por estimaciones reducidas para la demanda global de combustibles. “En Latam, los países más expuestos a una desaceleración de la economía china son los que la tienen como principal socio comercial: Chile, Perú, Panamá, Brasil y Uruguay”, dice el informe.

Para salir de la “trampa” de bajo crecimiento, “se necesita escalar las políticas de desarrollo productivo y mirar a los sectores estratégicos dinamizadores, impulsar políticas para promover la inversión pública y privada, y adecuar el marco de financiación para potenciar la movilización de recursos”, según el documento, que señala que la moderación del crecimiento significará una desaceleración en la creación de empleo y la persistencia de la informalidad.

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