Lagarde y Powell no frenan la eu­foria de quienes ven una agre­siva ba­jada de tipos

Los bancos centrales provocan más que un ataque de nervios en los activos de riesgo

Acciones, bo­nos, crip­to­ac­ti­vos, el oro o las di­visas su­frirán una gran vo­la­ti­lidad

Chistine Lagarde, ECB.
Chistine Lagarde, ECB.

¿Botella medio llena o medio va­cía? No es fácil sacar con­clu­siones des­pués de las reuniones de las Reserva Federal (Fed) y del Banco Central Europeo (BCE) que han aca­pa­rado toda la aten­ción de los in­ver­sores esta se­mana. Al otro lado del Atlántico, Jerome Powell ha dado más ale­grías que Christine Lagarde. Si uno ha con­cre­tado hasta donde po­día, la pre­si­denta del BCE no ha po­dido dejar más abierto el es­ce­na­rio.

Una de las conclusiones que deja la semana de los bancos centrales es que los mercados van a su propio ritmo en lo que a las proyecciones se refiere. En Estados Unidos, la Fed prevé reducir las tasas en 75 puntos básicos el año que viene. Todavía queda un trecho para igualar los 100 puntos básicos que estima el mercado. En cualquier caso, son diferencias razonables dentro de un escenario mucho más claro.

Lo de la zona euro es otra historia. Inversores y analistas están descontando hasta seis descensos de 25 puntos básicos para el año que viene que llevarían los tipos de interés hasta el 3%. Una expectativa muy agresiva que choca con la cautela del BCE, que sigue insistiendo en que no es el momento de bajar la guardia por más que se esté preparando el terreno para un escenario bajista de tipos al que no quieren poner fechas ni importes.

"Personalmente, esperaba más claridad en la exposición de Lagarde. Su discurso ha pecado de falta de concreción e introduce incertidumbre a corto plazo para todos los activos de riesgo. Ahí está la reacción tibia de la renta variable, que esperaba muy caliente al BCE tras el discurso del día anterior de Powell, y que se quedó bastante fría. No se puede hablar ni de decepción ni, desde luego, de sorpresa positiva", señala un veterano gestor.

Más dudas que otra cosa

La jornada dejó algunos signos claros de dudas. Por ejemplo, la debilidad de la banca, donde los inversores siguen realizando beneficios con volúmenes no demasiado importantes pero sí suficientes para cubrirse de posibles tensiones en los próximos días. Y a cambio subieron los valores que teóricamente se verían más favorecidos por una rebaja de tipos como las renovables o las socimis. ¿Se está pasando el mercado de optimista?

"Tengo la sensación de que vamos a vivir días de mucha volatilidad e irregularidad en los mercados, porque las previsiones de rebajas de tipos son demasiado optimistas", señala un veterano gestor. Ahí están también las dudas de grandes transatlánticos como BlackRock, que cree que el precio del dinero no bajará tanto como se espera, que la inflación ha llegado para quedarse mucho tiempo y que el recorrido al alza de las bolsas es ya muy limitado.

Con estas cartas sobre la mesa, hay que esperar emociones fuertes en los próximos días. Los gestores van a tomar decisiones con otros activos, además de la renta variable, que han cogido mucha altura. Es el caso de las criptomonedas, con el bitcoin a la cabeza, que se está recuperando de la fuerte caída del lunes y vuelve a zona de máximos del año por encima de los 43.000 dólares tras las reuniones de los bancos centrales.

O del oro, que después de algunos días de dudas, vuelve a zona de máximos históricos por encima de los 2.000 dólares la onza y es extraordinariamente sensible a los tipos de interés y la evolución de la divisa estadounidense, duramente castigada ayer tras la reunión del BCE. En un mercado muy nervioso y en plena relectura de las reuniones de los bancos centrales, todo indica a que los activos de riesgo se van a subir en su particular montaña rusa.

Artículos relacionados