OPINIÓN

El País Vasco-Francés y la Navarra Vasco-Aragonesa

Un viaje para com­probar que los Pirineos ya no existen más que en el mapa

Playa de la Concha, Donostia.
Playa de la Concha, Donostia.

Un Alvia de Renfe cul­mina en San Sebastián. Atraviesa a enorme ve­lo­cidad la me­seta cas­te­llana y a ritmo lento las tie­rras de Álava y Guipúzcoa. En San Sebastián llueve a ma­res. Almuerzo en el ba­rrio viejo. Restaurante so­brio, co­mida ex­ce­lente, di­fícil de me­jo­rar. Sigue la llu­via. Imposible aso­marse a la blanca y bella ba­ran­dilla para con­tem­plar la playa de la Concha. Adiós a Donosti y rumbo a Biarritz.

La siguiente mañana en Bidart y San Juan de Luz. El prepirineo francés es llano, suave, acogedor. Bidart impecable. Vista al Golfo de Bizkaia resplandeciente de luz, con un deslumbrante oleaje. Mediodía en San Juan de Luz, las calles abarrotadas de franceses parisinos y vascos. Las tiendas de ropas y comidas, atractivas y exquisitas.

Personajes más delgados que gruesos. Cuidan el físico los vecinos más de que lo hacen los españoles. Comer en Chez Pablo. Una mezcla de hechuras vasco-españolas. Baiona, aparcamiento al comienzo de la calle “España”. Baiona es más vasca que las ciudades vascas de este lado de la frontera. Con sus contraventanas rojas, brillantes y sus chocolaterías, herencia de aquellos judíos expulsados de España y del cacao llegado de las Indias.

¿Cómo se instalaron los judíos en ese territorio cuando un siglo antes habían sido expulsados de Francia?

Biarritz, olas formidables, competición de surf. En el aperitivo en su gran hotel de la “belle époque”. Cena en casa de la anfitriona con vinos de la Ribera del Duero, bien celebrados por los comensales franceses. Vuelta a España en automóvil vía Saint Jean Pied de Port. No hay señales que marquen España pero de un modo u otro se llega hasta lo que se supone que debería haber una frontera.

Ya no hay Pirineos

El paisaje es hosco, bravo. Roncesvalles con su leyenda de Roldán y el triunfo de los vascones frente al ejército de Carlo Magno y con su iglesia gótica y su cantina regentada por una marroquí procedente de Larache que habla un excelente castellano.

Los musulmanes han llegado al Pirineo

Navarra y la Selva de Irati de hayas y abetos hermanados. Esqueleto de una antigua fábrica de armas en Orbaiceta que contrasta con un pintoresco hotel de cabañas colgadas en los árboles abastecidas mediante una tirolina. Un paisaje espléndido y una ciudadanía encantadora y absolutamente vascongada.

Del Pirineo a las Bárdenas Reales, administrada por una mancomunidad de municipios. La ciudadanía es aragonesa, el paisaje, un desierto producto de la tala inmisericorde de lo que fuera un bosque. El acento ya no es vascongado sino aragonés y el desierto está salpicado de cultivos de trigo y, en algunos casos donde se aprovecha el agua de las lluvias, de arrozales.

Ahora visitado por europeos, fundamentalmente franceses. Sorpresa: un eurofighter atraviesa el cielo, descarga un misil y ametralla una zona reservada a la OTAN y al ejército español. Al otro lado del parque nuestro guía-empresario saca un telescopio y nos hace mirar, y ahí vemos en lo alto de unas rocas un buitre. Hacemos algún ruido porque el buitre levanta el vuelo y en su compañía acuden otras cuatro o cinco que revolotean por encima de nuestras cabezas.

El guía-empresario, irrepetible, comenta que las familias navarro-aragonesas del contorno tienen un hijo como máximo, tres los marroquíes. La conquista pacífica está en marcha. Eso sí, también hay apreciadísimos inmigrantes ecuatorianos que completarán el escaparate demográfico del futuro.

Estella patria carlista: el museo Gustavo de Maeztu. Pintor hermano Ramiro de Maeztu y Whitney. Gustavo es un pintor expresionista, modernista de la escuela vasca de pintura, gran animador del pensamiento regeneracionista que busca típicos físicos de las tierras ibéricas. Un mosaico de los moradores de la patria ibérica. Ninguna fisura de rotura. Aldeanos vascos, señores y curas prepotentes, mujeres vascas y andaluzas de pueblo o de la burguesía modernista. En suma, España sin roturas.

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