Fondo y Unctad elevan al 2,3% la ex­pan­sión eco­nó­mica re­gional du­rante 2023

Latinoamérica: eliminar los ‘cuellos de botella’, clave para crecer más en la región

El FMI llama a apro­ve­char el po­ten­cial del co­mercio y a me­jorar in­fra­es­truc­turas

FMI.
FMI.

Latinoamérica, unos de los grandes mer­cados de in­ver­sión y co­mercio de las com­pañías es­paño­las, cre­cerá más de lo pro­nos­ti­cado hasta ahora en 2023, pero se ex­pan­dirá la mitad que en 2022, y sin ex­pec­ta­tivas de una me­jora sus­tan­cial de la eco­nomía el pró­ximo año. El Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de ser muy claro en este diag­nós­tico, así como en señalar al­gunas de las trabas que im­piden a la re­gión crecer más y captar una in­ver­sión ex­tran­jera que es de­ci­siva para su desa­rro­llo.

El Fondo ha llamado así a eliminar los ‘cuellos de botella’ que dificultan el comercio y a acelerar el cierre de las aún importantes brechas en infraestructura convencional y digital.

“Latinoamérica tiene importantes oportunidades para crecer más, sobre todo vía comercio exterior y entre los países de la propia región (donde es muy bajo), pero para lograrlo tiene que acabar con los ‘cuellos de botella’ que se lo impiden. La región está en un proceso de desaceleración tras haber crecido mucho tras el Covid y, salvo algunos países con problemas particulares como Argentina o Ecuador, “la mayor parte ha sabido ordenar su posición macro y el reto que se afronta es mejorar la capacidad para crecer más y de forma más acelerada” y aumentar su atractivo para la inversión extranjera, según dijo el responsable para el Hemisferio Occidental del FMI, Rodrigo Valdés, a ‘Efe’.

El FMI insta a toda la región, incluso a los países que más se han esforzado, notablemente a través de alianzas público-privadas, a reducir las carencias en infraestructuras de transporte y a eliminar la ineficiencia y lentitud en su comercio regional, afectado por trabas en permisos y aduanas. Como otras entidades globales, el Fondo juzga que Latam también debe aprovechar las condiciones que posee (amplias reservas de cobre, litio o cobalto, entre otras), para no dejar pasar las oportunidades que brinda la transición energética. Eso sí, recalca que se necesitan marcos que hagan atractivas las inversiones y una fiscalidad adecuada, además de instaurar una predictibilidad para invertir.

Aprovechar oportunidades

La mayoría de expertos internacionales, además, está de acuerdo en que Latinoamérica es una de las regiones emergentes que podría verse más beneficiada por la reorientación actual del comercio global (fenómenos como el ‘nearshoring’) y por el interés de bloques como la Unión Europa en reducir su dependencia de materiales estratégicos para la transición energética, lo que llevaría a la región a tener mayor presencia en las cadenas globales de valor.

Eso sí, el Fondo Monetario coincide con el Banco Mundial en que las bajas perspectivas de crecimiento económico no sólo hunden su raíz en unas condiciones externas desfavorables, sino también en problemas de fondo que llevan décadas. Para retomar la vía del crecimiento, señala el informe, la región debe abordar la baja productividad, el bajo nivel de inversión y las rigideces del mercado laboral, entre otras trabas estructurales que vienen de lejos.

De momento, las últimas previsiones del FMI coinciden básicamente con las que han venido publicando otros entres globales sobre la región como las también recientes de la Unctad. Debilitamiento del entorno exterior, impacto de políticas monetarias más restrictivas para combatir la inflación, desaceleración china, volatilidad y menores precios de las materias primas y las crecientes tensiones geopolíticas globales, se suman a carencias internas a la hora de dificultar el crecimiento y hacer que la región abandone la desaceleración.

No obstante, Latinoamérica, bajo el influjo de un mayor avance en sus dos grandes economías, que también son los mercados con más comercio e inversión de las empresas españolas, México y Brasil, progresará más de lo que se esperaba hasta el momento, el 2,3% este 2023, cuatro décimas por encima de lo calculado en julio, para repetir un avance del 2,3% en 2024 (una décima más). En 2022, Latinoamérica había crecido el 4,1%.

Tirón de Brasil y México

Las perspectivas del FMI son más positivas que las últimas ofrecidas por el Banco Mundial (2% este año) y Cepal (1,7% en 2023 y un 1,5% en 2024). Y más similares a las anunciadas por la Unctad, que ha elevado un punto su previsión, al 2,3% este año gracias a la mejor evolución de grandes economías, México y Brasil. Para 2024, Unctad calcula que la economía crecerá un 1,8% en Latam. Con todo, el panorama para Latinoamérica es menos alentador que para otras regiones emergentes y en vías de desarrollo del mundo, que según el FMI crecerán una media del 4,5%. Tanto Fondo como Unctad señalan que la región crecerá por debajo de la media mundial tanto este año como el próximo.

Según el FMI, Brasil progresará el 3,1% este año, un punto más de lo calculado en julio, impulsado por agricultura y sector servicios y también por la fortaleza del consumo, debida a los estímulos fiscales. No obstante, bajará el paso al 1,5% en 2024. México crecerá en 2023 también más de lo esperado (3,2%, seis décimas más de lo calculado en julio), anclado en la construcción y los servicios y una fuerte demanda interna. En 2024, no obstante, bajará el pistón al 2,1%. Argentina, inmersa en unas complicadas presidenciales, anotará este año una caída del PIB del 2,5% para crecer el que viene el 2,8%.

Colombia crecerá el 1,4% este año y el 2% en 2024 y la economía de Chile caerá el 0,5% en 2023 y crecerá el 1,6% el año próximo. Las previsiones para los dos años son de avances del 1,1% y el 2,7% en Perú; del 1,4% y el 1,8% en Ecuador; del 1% y el 3,2 % en Uruguay; del 4% y el 4,5% en Venezuela y del 1,8% en Bolivia ambos años. Centroamérica crecerá el 3,8% este año y el 3,9 % el que viene y el Caribe, el 9,8% y el 8,3%.

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