OPINIÓN

Llueve sobre mojado: ERC y Junts quieren también un concierto vasco a la carta

Detrás de la am­nistía y hasta del re­fe­réndum hay una reivin­di­ca­ción cons­tante de pri­vi­le­gios eco­nó­micos y fis­cales

Puigdemont y Junqueras
Puigdemont y Junqueras

Ya hay nuevo Gobierno del PSOE con Sumar -Podemos se ha que­dado fuera- apo­yado por todos los par­tidos in­de­pen­den­tistas de la Cámara Baja, vascos y ca­ta­la­nes. Un Ejecutivo cien por cien po­lí­tico y duro, sin duda “resiliente”, tér­mino que le gusta al pre­si­dente Pedro Sánchez, que se pre­para para abordar una le­gis­la­tura que se an­toja com­pli­cada y de cho­que, pero con in­ten­ciones de ex­ten­derse y cum­plir el ob­je­tivo de cuatro años en el po­der.

La Ley de Amnistía, que ha acaparado y lo seguirá haciendo la mayor parte del debate, está presentada y en tramitación parlamentaria, aunque seguirá dando muchos titulares. Y ahora los nacionalistas catalanes ya están señalando su próximo objetivo, que no es otro que la convocatoria de un referéndum de autodeterminación.

Sin embargo, muchos nos quedamos con la sensación de que no nos han contado todas las claves de la película, que nos faltan elementos de juicio para comprender los pasos dados por la mayor parte de los actores de este culebrón político que ya ha conseguido sacar de sus casillas a la mitad de los españoles y amenaza con seguir ampliando la cifra.

La pela es la pela

De manera que hay que empezar a buscar otras de las causas que nos traído a donde nos encontramos. Y si seguimos la pista del dinero y nos fijamos en los más recientes movimientos de los grupos independentistas en el Parlamento catalán, podemos encontrar algo. En concreto, que para ERC y Junts sigue funcionando lo de la pela es la pela. Una expresión popular que se atribuye al catalanismo más depredador y que sencillamente viene a significar que lo primero siempre es la pasta, es decir el dinero.

Ambos partidos independentistas registraron hace poco en el Parlamento autonómico las conclusiones de una llamada Comisión de Estudio sobre la Deuda Histórica del Estado español con Cataluña, un documento que dice que España debe a los catalanes 465.000 millones de euros por diversos asuntos entre 1982 y 2022, y en el que se exige la condonación total de la deuda de la Generalitat cifrada en 73.000 millones contabilizados en el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Habría que recordar en este punto que el PSOE ya se ha comprometido a condonar 15.000 millones en sus recientes acuerdos con ERC para la investidura de Sánchez.

Todo esto sale porque según sus cálculos el Estado debe a Cataluña 50.900 millones de déficit en materia de infraestructuras, 375.000 millones en partidas sociales y 30.000 millones en pensiones.

En este documento, suponemos que de máximos ahora que ERC y Junts están tan bien posicionados para negociar con el Gobierno español, también se pide la gestión de los impuestos y una ley de financiación singular que plantea una especie de concierto económico para esa región, con el que recaudaría todos los impuestos y un cupo con el que se fijaría una cuota que pagaría Cataluña al Estado, una música que suena mucho al llamado concierto vasco en vigor.

PNV: nos iremos cuando compense

Es decir, un acuerdo similar al existente entre los inquilinos de Ajuria Enea y el Gobierno español, que ha beneficiado económicamente a esta comunidad autónoma por encima del resto y hace declarar en privado a muchos dirigentes del PNV que todavía no ha llegado el momento de ponerse a trabajar por la independencia, ya que disponen de más fondos que nadie y de una situación económica realmente envidiable. Y que solo cuando cambie la situación y dejen de tener un régimen económico privilegiado, entonces será el momento de recuperar sus viejas reivindicaciones de independencia. Dicho de otra forma, todavía no nos compensa irnos de España, pero lo haremos cuando nos compense. Viva el patriotismo entendido de esta forma.

¿No les suena de algo esta reivindicación planteada en el Parlamento catalán? Hagamos memoria. Ya en 2012 esta Cámara autonómica aprobó su aspiración política de establecer un concierto económico con España que funcionase a partir de la gestión catalana de los impuestos. Y sí, hagan memoria y piensen además que ahora los diputados de ERC y Junts valen su peso en oro para el Gobierno Frankenstein.

Se trata más o menos de la misma reclamación que hizo Artur Mas siendo presidente de la Generalitat a Mariano Rajoy ese mismo año, después del follón del Estatut. Una demanda que el entonces presidente de España no quiso ni pudo aceptar pese a las amenazas del primer mencionado de que esa negativa encendería la mecha del independentismo, como efectivamente sucedió.

Aunque siempre dominó el escepticismo respecto a la respuesta de Rajoy, en aquel momento la prensa catalana recogía que colaboradores del presidente de la Generalitat aseguraban que había margen para negociar porque: “El no acuerdo comporta un escenario de ruptura que el Gobierno español no se puede permitir. Son conscientes de que Cataluña ha llegado a un punto de no retorno y España no saldrá adelante si Cataluña no tira del carro”.

Rajoy ya dijo no a Mas

Pero no acertaron y Rajoy se mantuvo en sus trece, alegando sobre todo que no había dinero para aceptar las peticiones catalanas y que con el País Vasco era suficiente. Y efectivamente como pronosticó en aquel entonces Mas, esa negativa encendió una mecha que luego hizo estallar un polvorín y nos llevó hasta los tristes sucesos del ‘proces’, la declaración de independencia, la aplicación del artículo 155 de la Constitución, los procesos y condenas a los líderes de ese amotinamiento, las reformas de los delitos de sedición y de malversación, y también los indultos.

Y más recientemente, tras el último cambio de opinión de Sánchez por la terrible aritmética parlamentaria salida de las urnas el pasado mes de julio, ahora estamos ante la más que posible amnistía de todo lo que paso y de todos los que intervinieron en aquellos sucesos, y puede que alguno más que andaba por allí. Por ejemplo, la familia Pujol y todos los que se beneficiaron durante años y años del famoso 3% de comisión en todos los contratos de la Generalitat para el independentismo y los amigos.

Para que la UE conozca las cifras

Una de las reclamaciones más constantes de los gobiernos nacionalistas catalanes ha sido siempre un sistema parecido al privilegiado concierto vasco, probablemente para tapar todos sus problemas económicos derivados de una administración nefasta y puede que hasta delictiva en muchos casos, en gran parte por gastar y gastar como si no hubiera un mañana por cuestiones identitarias, que fueron la mecha que prendió entonces el fuego de la sublevación del ‘procés’ y que no cesó hasta el amotinamiento y la huida de España de Carles Puigdemont, un lamentable capítulo de la reciente historia de España que todavía se está escribiendo.

Para dar una idea de las verdaderas intenciones de todos esos líderes del ‘proces’ que aspiran a una amnistía, basta con decir para terminar, que el documento de ERC y Junts de la Comisión de Estudio sobre la Deuda Histórica del Estado español con Cataluña, pide que sus conclusiones y propuestas se trasladen a los órganos adecuados de la Unión Europea para que puedan tenerlos en cuenta “en una negociación de activos y pasivos en una hipotética negociación para la independencia de Cataluña”. Pues eso.

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