La banca es­pañola debe aprender de los pro­blemas del sector en EEUU

Los analistas reducen las expectativas del sector bancario estadounidense

Las me­nores va­lo­ra­ciones por des­cuento hacen di­fícil pensar en que rompa al alza

Wall Street.
Wall Street.

Aunque la si­tua­ción ge­neral di­fiere en mu­chos as­pec­tos, los ana­listas creen que los bancos eu­ro­peos de­be­rían po­nerse ante el es­pejo del sector en Estados Unidos que en los cinco úl­timos años pre­senta un claro de­clive tanto en ca­pi­ta­li­za­ción como en la ge­ne­ra­ción de be­ne­fi­cios frente al con­junto del S&P 500. Una de­bi­lidad que se está ha­ciendo más evi­dente este año tras la gran crisis de los bancos re­gio­nales de marzo.

Desde entonces, el índice bancario no ha sido capaz de recuperarse de forma sostenible y en la actualidad vuelve a cotizar cerca de sus mínimos histórico en comparación con el indicador más relevante de Wall Street.

Es cierto que se ha observado algunos picos alcistas como el protagonizado el pasado 14 de noviembre cuando el sector reaccionó con fuerza al alza ante el inesperado descenso, aunque muy leve, mostrado por las cifras de inflación en noviembre. La banca estuvo entre los principales beneficiarios con avances del orden del 5% durante la sesión.

Los analistas de DWS recuerdan, sin embargo, que días tan buenos han sido raros este año. De hecho, señalan, En un principio la reacción de ese martes 14 de noviembre puede resultar sorprendente a primera vista, pues los bancos se suelen beneficiar de unos tipos de interés más altos y la reducción de las presiones inflacionistas puede jugar en contra. Pero este año no está siendo nada “normal” para el sector.

Requisitos contables más estrictos

No solo por la velocidad de las subidas de los tipos de interés, con las rápidas pérdidas de valor correspondientes para los bonos, especialmente los de larga duración. Sino también porque los reguladores estadounidenses han visto en las dificultades de los bancos regionales de Estados Unidos, durante la crisis de marzo, una gran oportunidad para volver a endurecer las reglas del juego.

Desde mayores requisitos de capital para los grandes bancos hasta requisitos contables más estrictos y pruebas de resistencia para las entidades más pequeñas. Pero el mayor obstáculo para los bancos sigue siendo el aumento de los costes de refinanciación. Algo en lo que sí se pueden mirar los bancos europeos.

Ahora que el dinero barato de la Reserva Federal se ha agotado, los bancos han tenido que volver a centrarse en los depósitos tradicionales de los clientes para obtener liquidez. Y los clientes parecen ser conscientes de que mientras los bonos del Estado han estado ofreciendo rentabilidades de hasta un 5 % este año, a ellos les pagan una fracción de esto por sus depósitos bancarios. Esto podría provocar la correspondiente salida de fondos de los bancos si no suben los tipos de depósito que ofrecen.

Banca española, excelentes resultados

Un abismo al que también se asoman las grandes entidades españolas, aunque de momento el índice Ibex de bancos mantiene una rentabilidad superior al 30% en el año muy por encima del resto de sectores y de la subida de cerca del 20% del conjunto del Ibex 35.

Un avance marcado por la excelente evolución de los resultados, pese a las nuevas tasas impositivas a los resultados extraordinarios. Solo en el tercer trimestre de 2023 los seis grandes bancos cotizados obtuvieron un beneficio cercano a los 6.900 millones. Esta cifra, unida a los 12.386 millones contabilizados en la primera mitad del año, elevan su beneficio hasta los 19.286 millones en el acumulado hasta septiembre.

Pero esta era la misma fortaleza que venían mostrando las entidades americanas hace unos años. Ahora, sin embargo, su peso en el mercado se ha ido reduciendo progresivamente hasta situarse por debajo del 3 %, menos de la mitad que hace dos décadas. Esta reducción cuota de la capitalización bursátil junto a la reducción de los beneficios muestra tensiones en la valoración por descuento que los inversores suelen aplicar al sector bancario.

Y con razón, señalan los analistas de DWS, pues el sector combina un modelo de negocio muy cíclico y de escasos márgenes con una elevada intensidad de capital además de una fuerte presión reguladora. Por este motivo, no encuentran ningún argumento razonable para que el sector bancario estadounidense rompa al alza, lo cual debe poner en alerta a la banca española para evitar una erosión similar.

La tendencia en contra es demasiado fuerte para que se produzca una reducción de la valoración por descuento. Esta tendencia en contra incluye el notable debilitamiento esperado de la economía estadounidense y el consiguiente aumento de las insolvencias. Problemas a los que se enfrenta también las grandes entidades nacionales a medio plazo, aunque por el momento en su caso no se observan grandes tensiones en la morosidad.

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