Pese a los re­sul­tados tri­mes­tra­les, el en­torno macro no ga­ran­tizan más subidas

La cascada de desplomes bursátiles inesperados alerta sobre la creciente euforia

Bayer sólo es la punta del ice­berg de un mo­vi­miento mucho más am­plio

Bayer
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Los ana­listas más cons­pi­cuos em­piezan a ad­vertir sobre el sig­ni­fi­cado de la cas­cada de des­plomes en bolsa de em­presas de primer ni­vel. Movimientos muy fuertes en las co­ti­za­ciones que son to­tal­mente ines­pe­rados mien­tras que, de mo­mento, el mer­cado mira hacia otra parte. La gran caída de Bayer el lunes -llegó a perder más del 20% du­rante la se­sión- es sólo la punta del ice­berg de una ten­dencia que em­pieza a ge­ne­ra­li­zarse pe­li­gro­sa­mente.

El sector farmacéutico se ha convertido en un gran generador de sustos en forma de grandes caídas en el parquet. Antes que Bayer dio el susto otra compañía del sector alemana como Sartorius -a los malos resultados trimestrales unió una rebaja de las previsiones financieras, y pierde más de un 30% este año- mientras que al otro lado del Atlántico un gigante como Pfizer ha perdido la mitad de su valor en menos de dos años en una gran demostración de debilidad.

En Europa la lista de damnificados es larga en estas últimas semanas. En el sector energético, la danesa Orsted cayó un 25% el 1 de noviembre después de anunciar por sorpresa el parón del desarrollo de dos proyectos eólicos en Estados Unidos. Aunque han recuperado buena parte del terreno perdido, es un aviso a navegantes. Como el de Almston, que en octubre se hundió a los mínimos de 2005 tras caer un 37% en un sólo día.

El fabricante ferroviario francés anunció una drástica rebaja de previsiones y retrasos en algunos de sus principales contratos. En este caso no ha habido rebote posterior, con la compañía inmersa en una profunda crisis de credibilidad. Antes, en septiembre, ALD Automotive vivió su peor jornada en bolsa desde la pandemia. Se dejó atrás un 14% de su valor en su solo día, otra vez de la mano de unas previsiones a la baja.

Más ejemplos

Son sólo algunos ejemplos muy significativos y en distintos sectores de una tendencia que está cogiendo intensidad en los últimos tiempos. "Las últimas subidas de las bolsas pueden provocar más sustos inesperados, sobre todo cuando llegue la presentación de los resultados del cierre de 2023. En algunos casos hay valoraciones muy elevadas que no se acaban de justificar del todo en el actual escenario macroeconómico", señalan fuentes bursátiles.

Ni siquiera en un sector como el bancario europeo, blindado por la subida de tipos de interés. A mediados de septiembre, Société Générale bajaba un 12% tras anunciar el nuevo plan estratégico. A la banca, que en marzo sufrió un durísimo castigo tras la quiebra de Silicon Valley Bank del que sólo ahora se está recuperando, le persigue todavía la sombra de los potenciales problemas que pueden surgir en las entidades financieras estadounidenses.

Por su parte, las cuentas de las empresas europeas en los nueve primeros meses del año no son para tirar cohetes. El porcentaje de sorpresas positivas está en línea con las medias históricas, frente al de las empresas de la primera economía del mundo, donde se supera ampliamente. Por lo tanto, no hay razones precisamente para la euforia en un escenario marcado todavía por una inflación muy elevada y signos muy evidentes de desaceleración económica.

Pero hay otro indicador que llama a la prudencia. Son las ventas de grandes paquetes de títulos por parte de accionistas de referencia, que indicarían que las cotizaciones están en unos niveles exigentes. Lo que en España se ha visto en las últimas semanas en el capital de Unicaja, con la venta del paquete de Ernesto Tinajero, se está repitiendo en mayor o menor escala en otras compañías europeas.

Por ejemplo en Monte dei Paschi, donde el Estado ha vendido un 25% del capital por 920 millones de euros. En paralelo, el grupo de capital riesgo Permira ha colocado 13 millones de acciones del grupo tecnológico alemán TeamViewer, entre otras operaciones que han provocado recortes en las cotizaciones en pleno proceso de ajuste a los niveles de colocación. ¿Están las valoraciones muy maduras ya?

"Hay signos evidentes de que el mercado europeo podría estar necesitando un período de consolidación más o menos importante. Lo mismo pasa en Estados Unidos, donde el Nasdaq está en vuelo libre. Lo normal es que veamos más volatilidad a medida que avanzan las semanas y que se reproduzcan los sustos puntuales a los que tendremos que acostumbrarnos cada vez más", señalan en una gran gestora internacional.

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