Recetas Milei: menor peso del Estado, am­plia re­baja im­po­si­tiva y do­la­ri­za­ción

Las empresas españolas que operan en Argentina apuestan por la nueva 'era Miley'

Más de 300 com­pañías allí pre­sentes es­peran in­for­ma­ción sobre el cambio ra­dical

Carteles contra Massa en la campaña electoral. Foto. J González.
Carteles contra Massa en la campaña electoral. Foto. J González.

El con­tun­dente triunfo en las pre­si­den­ciales del ul­tra­li­beral Javier Milei sobre el pe­ro­nista Massa, rompe el ‘status quo’ po­lí­tico y en­ca­mina a Argentina a un ex­pe­ri­mento im­pre­visto pero deseado, dadas al­gunas de las pro­puestas eco­nó­micas del ‘outsider’ li­be­ra­l-­ra­dical y líder de La Libertad Avanza.y el desastre que el in­eficaz go­bierno pe­ro­nista ha lle­vado al país sud­ame­ri­cano. Las más de 300 em­presas es­pañolas pre­sentes allí con­fían más en el fu­turo Gobierno de Miley que el an­te­rior, apli­cando la má­xima de Albert Einstein: "No pre­ten­damos que las cosas cam­bien si siempre ha­cemos lo mismo"

El brusco giro político, con carácter de terremoto, en una Argentina con la economía maltrecha y en grave crisis, suscita incógnitas e incertidumbre en las empresas españolas en el país. España es, tras EEUU, el segundo inversor y allí operan más de 300 firmas que generan 100.000 empleos.

En espera de la reacción de los mercados argentinos, cerrado el lunes por festivo, las empresas españolas, que venían reclamando más dosis de seguridad jurídica, estabilidad macro y clima pro-empresa y propiedad privada, se encuentran en posición de ‘wait and see’.

Las compañías españolas en Argentina se ubican todos los sectores, principalmente financiero, telecos e infraestructuras. Las que tienen mayor exposición allí son Santander, Naturgy, Telefónica, BBVA, Mapfre, ArcelorMittal y Acerinox, pero también operan con volumen importante de negocio e inversión DIA, Prosegur, Codere, ACS y Acciona. En Argentina también están Inditex, Indra, Abertis, FCC, Sacyr, Grupo Sanjosé, Copasa, Elecnor, CAF, Juliá, Air Europa, Iberia, Meliá y NH Hotel.

Argentina es, además el tercer destino de la inversión española en Latam (10% del total) y el sexto de su inversión foránea total (3,88%). Según el ICEX, el flujo bruto de inversión española en Argentina alcanzó 979,6 millones de euros en 2019 (-42%) y en 2020 fue de solo 106 millones. A cierre de 2019, el stock ascendía a 18.489 millones. El nivel inversor con Cristina Fernández y aumentó por debajo de lo esperado bajo Macri y Fernández. En el último ‘Panorama de la Inversión española en Iberoamérica’, Argentina se situaba en 2023 entre los países donde las firmas españolas no pensaban elevar inversión.

Una economía en la UVI

Frente a las fórmulas económicas ya muy conocidas de peronismo y derecha argentina, las firmas españolas se enfrentan ahora a un ‘mundo desconocido’ que liderará un presidente de ideas libertarias, liberales y radicales. Un cambio profundo que, si por un lado puede marcar avances en la seguridad jurídica que se viene reclamando, crea dudas por otro sobre la magnitud y dirección de la transformación que se pondrá en marcha. La dolarización; la eliminación de impuestos y derechos de exportación; la flexibilización laboral; la idea de lanzar un rescate de la deuda en pesos al 25% del valor nominal y acabar con el ahorro en pesos son algunos de los planes de Milei más criticados.

Milei, que será presidente desde el 10 de diciembre, batió por casi tres millones de votos a Massa (55,6% frente a 44,3%) y ha recibido la felicitación de la conservadora Bullrich, que ha celebrado el “comienzo de la reconstrucción de Argentina” que proclama el mandatario, quien también tiene el apoyo de Macri. Es la primera vez en la actual etapa democrática que peronismo y radicalismo quedan fuera del gobierno. En ello ha tenido mucho que ver el voto de hastío y deseo de cambio tras décadas de políticas fracasadas que han dejado al país con una de las economías más inestables del mundo. ‘Outsider’ de la política hasta 2021 y líder de un partido que no existía hace tres años el economista Milei ha basado su campaña en un discurso ‘anti-casta política’.

El presidente electo defiende, en tres etapas, la reducción al mínimo del peso del Estado en economía y el final de gastos improductivos (“optimización y achicamiento del Estado”) en un país de gran tradición de intervencionismo económico. Apoya, además, la privatización de empresas públicas deficitarias; el fomento de la inversión privada; incentivos para crear empleo de calidad; la inversión en infraestructura para ampliar la red vial nacional y la creación de puertos y aeropuertos en puntos neurálgicos, además de la eliminación y bajada de impuestos para potenciar el desarrollo de los procesos productivos.

¿Tirantez con España?

Milei cree que Argentina precisa 35 años para ser “de nuevo potencia mundial”, y en una primera fase, se fija como prioridad el recorte del gasto público y una amplia reforma para reducir impuestos, así como la flexibilización laboral, comercial y financiera. En una segunda, contempla reducciones en los fondos destinados a pensiones; la disminución de ministerios de 18 a 8 y reducción de los planes de ayuda social. Y, a más largo plazo, la eliminación del banco central; competencia de monedas que permita al ciudadano elegir el sistema monetario libremente o la dolarización de la economía; liberar todos los cepos, eliminar retenciones a exportaciones y unificar el tipo de cambio. Y cambios significativos en salud, educación, que sostiene que mantendrá públicas.

En empleo propone una nueva ley de contrato de trabajo sin efecto retroactivo, cuya principal reforma elimine indemnizaciones sin causa para sustituirlas por un sistema de seguro de paro; reducir las cargas patronales; rebajar impuestos al trabajador y crear de una bolsa de trabajo pública con financiación privada. Plantea, asimismo, incentivar la inversión en turismo; promover el desarrollo tecnológico de minería y agroindustria; impulsar la inversión para la creación de unicornios tecnológicos; mantener el sistema energético actual y promover nuevas fuentes de renovables (solar, eólica, hidrógeno verde). Su posición sobre Mercosur es ambigua; rechaza la entrada de Argentina en los BRIC y su llegada hace presagiar tirantez con el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez. Muchos analistas creen que carece del apoyo político y de las condiciones económicas necesarias para llevar a cabo un cambio tan radical como el que plantea: su partido solo tiene 7 de los 72 escaños del Senado y 38 de los 257 de la Cámara de Diputados. De entrada, hereda un escenario muy complejo. La economía argentina y la chilena serán las únicas en cerrar 2023 en recesión en Latam. El FMI calcula para Argentina una caída del PIB del 2,5% este año, aunque prevé que se recobre en 2024, con un avance del 2,8%, pero la Cepal sitúa al país en decrecimiento ambos años: -3% y -1,6%.

La deuda pública, que alcanzó el 84,7% del PIB en 2022, subirá al 89,5% este año y el déficit presupuestario lo hará al 4% del PIB en 2023 (3,8% en 2022) y al 6% en 2024. El país sumó en 2020 tres años de caída del PIB. En 2021 Argentina rebotó el 5,8% en 2021 y logró crecer el 4,9% en 2022, pero sin dejar atrás sus problemas de estabilización macro. La inflación se aproxima al 140% anual; la pobreza es del 43% y la deuda externa ha pasado en cuatro años de 323.000 a 403.000 millones y Fernández tuvo que renegociar un acuerdo con el FMI para refinanciar el crédito otorgado a Macri por 45.000 millones.

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