OPINIÓN

ERC y Junts condicionan el futuro de Pedro Sánchez más allá de la amnistía

Las elec­ciones ca­ta­lanas y vascas no se ce­le­bra­rán, con toda se­gu­ri­dad, hasta la vuelta de Puigdemont

Oriol Junqueras de ERC
Oriol Junqueras de ERC

El nuevo go­bierno de coa­li­ción que pre­side el so­cia­lista Pedro Sánchez de­berá afrontar en primer lugar la apro­ba­ción del pre­su­puesto para 2024, im­pres­cin­dible para la apli­ca­ción de los Fondos eu­ro­peos. El apoyo ca­talán a los mismos está más que en en­tre­di­cho. Al margen del desa­rrollo de la con­tro­ver­tida Ley de Amnistía, un pe­dregal que ocu­pará a po­lí­ticos y jueces du­rante meses a lo largo del pró­ximo año, el ca­len­dario elec­toral eu­ropeo y las elec­ciones vascas y ca­ta­la­nas, con­di­cionan cual­quier ac­titud triun­fa­lista.

También influirá el inminente calendario electoral europeo, a unos 200 días vista para renovar el Parlamento Europeo y, posteriormente, la Comisión Europea.

En la amnistía los dos partidos catalanes proindependentistas ERC y Junts -la CUP va por otro lado- quieren avances rápidos, con reunión de la Mesa de Dialogo antes de Navidad. La tendrán. Otra cosa será que logren resultados inmediatos. Todo indica que el proceso será largo y los logros se mirarán con lupa, por parte del poder Judicial y las trabas de la oposición, sobre todo con mayoría del Partido Popular en el Senado .

Es evidente que Carles Puigdemont, expresident de la Generalitat, comerá los turrones en Waterloo, y Marta Rovira en Ginebra. Pero, tanto Junts como ERC afilan estrategias para unas elecciones catalanas, que "no serán hasta el fin de la legislatura en febrero de 2025”, según declaro esta semana l president Pere Aragonés, aunque pocos creen que no haya un adelanto.

Unas elecciones catalanas, quizás para otoño de 2024, en las que resultará interesante saber quiénes serán los candidatos a la presidencia de la Generalitat. En este. punto habrá codazos, sobre todo si ya han vuelto Puigdemont (Junts) y Rovira (ERC), libres de todo cargo y, por tanto, posibles candidatos.

¿Y que dirá Oriol Junqueras, secretario general de ERC, que cuenta con el aval de más de tres años de cárcel? ¿Intentará repetir mandato el joven Aragonés, que acaba de cumplir 41 años, y con toda su carrera política por delante? Un lio con malabarismos incluidos en la agenda electoral catalana ya en precampaña.

Firme posición socialista

El único partido catalán que parece tenerlo claro es el PSC, con Salvador Ylla al frente. No en vano fue, además, el partido más votado en las pasadas elecciones autonómicas catalanas. Un PSC que ya dio apoyo al actual presupuesto de la Generalitat y que, probablemente, lo repita cara al futuro presupuesto de 2024. A ERC y al PSC les une criterios en materia social, aunque divergen en el tema nacional catalán.

Mientras los partidos políticos ya están que hierven, los medios económicos y empresariales catalanes celebran una vuelta al redil de Junts, que no intranquiliza el panorama, como lo expresaron ya hace semanas tanto desde el Circulo de Economía, como desde Foment del Treball. Aunque saben que 2024 será un año de transición antes de que algunas de las grandes empresas y entidades financieras catalanes apuesten, o no, regresar a Barcelona con sus sedes corporativas, aunque nunca haya dejado, ni mermado, sus sedes operativas.

División empresarial

Los empresarios e inversores son pragmáticos y, junto al vaivén político, prefieren un gobierno con el que negociar y pactar a un ambiente de inestabilidad política. Aquí se miran los pactos de reojo, aunque el enfoque vaya hacia un IBEX que roza ya los 10.000 puntos, las previsiones de crecimiento que anuncia la Comisión Europea, que no están para echar cohetes, pero son mejores que los vecinos del norte, la progresión de las exportaciones y la clasificación de Barcelona y sus alrededores entre los cinco puestos favoritos de la Unión Europea para invertir.

Así es la “Realpolitik” con que se analiza el futuro en Cataluña tras al alumbramiento del tercer gobierno dirigido por el socialista Pedro Sánchez y dónde ha caído bien la cartera de Industria para el ex alcalde de Barcelona y presidente de Hispasat, Jordi Hereu, sin olvidar que la de Cultura, con el diplomático y bregado eurodiputado Ernest Urtasun, también genera empresas y hay proyectos en marcha para convertir Barcelona en un hub de industrias audiovisuales.

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