Los prés­tamos que ge­neran in­tereses caen hasta los 463.541 mi­llones de euros

La financiación a empresas se derrumba en 20.000 millones y presagia males mayores

En un es­ce­nario de tipos de in­terés al­tos, las com­pañías se ajustan el cin­turón

Operaciones corporativas en alza.
Empresas.

El im­porte de las hi­po­tecas vivas que ge­neran in­tereses a los bancos se des­ploma en un seg­mento clave como el de las em­pre­sas. En agosto, el saldo vivo se situó en los 463.541 mi­llones de eu­ros, 8.600 mi­llones menos que el mes de julio an­te­rior. En nin­guno de los meses an­te­riores se había pro­du­cido una va­ria­ción tan ex­tra­or­di­naria que, por otro lado, no se puede achacar ex­clu­si­va­mente a un factor es­ta­cional como el mes de va­ca­ciones por ex­ce­len­cia.

El año pasado, la diferencia negativa entre julio y agosto fue de apenas 2.500 millones, mucho más acorde con las variaciones intermensuales habituales. Pero lo realmente relevante es que en los ocho primeros meses del año el descenso es de casi 20.200 millones de euros. Una caída que supera con mucho la que se está produciendo en el saldo vivo hipotecario. ¿Cómo se justifica un retroceso de esta envergadura?

Hay varios factores clave. El primero tiene que ver con el endurecimiento de las condiciones de financiación provocado por la subida de los tipos de interés. En agosto de 2022, el tipo medio de las nuevas operaciones se situaba en el 1,60%. Por entonces, la subida del precio del dinero en Europa no había hecho más que empezar y apenas se trasladaba al coste de los préstamos al segmento empresarial.

Ahora, las empresas pagan una media del 4,94%, un nivel sin precedentes en la última década. Por su parte, las renegociaciones se han encarecido hasta una media del 5,28%. El resultado es que las compañías están evitando a toda costa el endeudamiento bancario para salvaguardar sus costes financieros en un entorno de enorme incertidumbre económica. Es tan sencillo como que las cuentas no salen.

Liquidez acumulada

"Las empresas que se lo pueden permitir están tirando de la liquidez acumulada en depósitos y cuentas a la vista. El objetivo número uno ahora es reducir el endeudamiento a toda costa, en la misma línea que están haciendo las familias con sus hipotecas para evitar el alza del Euríbor. Es lo que toca en el actual escenario, porque la manguera de la financiación ya no llega a todo el mundo", señalan fuentes financieras.

Aunque es el factor más importante, el repliegue del saldo vivo de las empresas no es sólo una cuestión de coste. "Estamos viendo como la banca pide cada vez más requisitos. El proceso para obtener liquidez de la banca ahora es mucho más lento y exigente. Los tiempos en los que con tipos ultra bajos conseguir financiación era coser y cantar han pasado a la historia", señalan las mismas fuentes.

Las cifras avalan esta visión. El volumen de las nuevas operaciones a empresas cayó en agosto hasta los 19.521 millones de euros. Es la primera vez que el balance mensual se sitúa por debajo de los 20.000 millones en lo que va de año, en una demostración de que las empresas están apretando mucho más el freno. De momento, cae hasta niveles no vistos desde el año 2020. El descenso se puede prolongar en el tiempo.

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