La eléc­trica ganó 1.059 mi­llones a sep­tiem­bre, un 35% menos por me­nores plus­va­lías y la nueva tasa

José Bogas (Endesa) se une a Repsol y carga contra el 'impuestazo' y el pacto de Sánchez con Sumar

EL CEO dice que re­cu­rrirá de nuevo porque con­si­dera que la me­dida es “injustificada”

Mario Palermo y José Bogas.
Mario Palermo y José Bogas.

El con­se­jero de­le­gado de Endesa, José Bogas, se ha unido a Repsol en su opo­si­ción al “impuestazo” apli­cado por el Gobierno en fun­ciones de Pedro Sánchez y res­pal­dado por Sumar para se­guir con la po­lí­tica de “atacar” los be­ne­fi­cios re­gis­trados por las ener­gé­ticas y la banca.

Esta vez, el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, fue el "moderado y, en la presentación de los resultados del tercer trimestre, prefirió esperar a pronunciarse hasta conocer la formación del nuevo Ejecutivo y la coalición del grupo de partidos que apoyan la investidura de Sánchez.

Igual que lo viene haciendo en sus últimas comparecencias con analistas y la prensa, Bogas se sirvió de la presentación de los resultados obtenidos por la eléctrica hasta septiembre para atacar la prórroga que han pactado PSOE y Sumar de seguir aplicando el impuesto a las energéticas y ha afirmado que Endesa seguirá recurriendo la medida.

El CEO de la eléctrica española controlada por la italiana Enel ha vuelto a calificar dicha tasa de “discriminatoria e injustificada”, a la vez que considera que no sigue la legislación y la regulación europea. “Seguiremos apelando y veremos qué pasa”, ha señalado.

Por tanto, indicó que “si es discriminatorio este impuesto especial frente a los derechos de las empresas europeas, no tiene sentido continuar con eso”. Este gravamen ha supuesto a Endesa unos 208 millones de euros en este ejercicio, y que ha restado parte de los resultados que habría obtenido hasta septiembre. No hay beneficios caídos del cielo

El máximo ejecutivo de Endesa ha insistido en negar que las eléctrica no tienen esos Windfall profits (beneficios caídos del cielo), ya que en España se tiene un clawback de 67 euros/KWh, muy inferior a los 180 euros establecidos por la Unión Europea, a la vez que recordó que el impuesto debería aplicarse sobre los beneficios y no sobre los ingresos.

“En este sentido, decimos que es discriminatorio para las eléctricas españolas, ya que rebaja nuestra capacidad de inversión respecto a otros actores europeos. Tenemos una desventaja competitiva en términos del mercado europeo y esto no tiene sentido”, dijo ante los analistas.

En cualquiera de los casos, Bogas apeló a que todo el potencial debería centrarse en el desarrollo de las energías renovables y en reforzar las redes de distribución para abordar la transición energética. El próximo 23 de noviembre la eléctrica presentará un nuevo plan estratégico para el periodo 2024-2026 en el que actualizará la hoja de ruta para los próximos tres años.

Un día antes, el 22 de noviembre hará lo mismo la matriz Enel. La italiana está en plena reestructuración de sus funciones ejecutivas tras el nombramiento en mayo pasado de Flavio Cattaneo como consejero delegado tras la salida de Francesco Starace, en el cargo desde 2014.

Caída de un 35,9% de los beneficios

Por otro lado, Endesa ha obtenido un beneficio neto hasta septiembre de 1.059 millones de euros, lo que supone una caída de un 35,9%, debido a la menor presencia de extraordinarios y al impacto que ha tenido en la cuenta de resultados el “impuestazo” del Estado aplicado a las empresas energéticas. De no haber sido por estos dos factores, el beneficio neto ordinario habría caído un 27,9%. El dividendo previsto para este año es de 1 euro por acción.

El resultado bruto de explotación (Ebitda) ha caído un 3% hasta los 3.353 millones. El descenso del Ebitda se debe principalmente al efecto negativo del gravamen al sector energético que ha entrado en vigor este año y por el impacto positivo no recurrente no registrado en 2022 de la sentencia favorable del bono social. Excluidos estos efectos, el Ebitda hubiera registrado una subida del 7%.

La sentencia favorable registrada en 2022 sobre la financiación del bono social ascendió a 152 millones de euros y el pago del impuesto extraordinario realizado este año sobre las ventas se elevó a 208 millones de euros, lo que ha generado un efecto negativo en la cuenta de resultados de 364 millones de euros.

La eléctrica ha contabilizado una tasa fiscal efectiva del 29,5 %, afectada por el gravamen aprobado en 2022. El beneficio neto consolidado ha caído un 36% al no contabilizarse en 2023 ningún resultado extraordinario como sucedió en 2022 con la venta del negocio de movilidad eléctrica.

Se mantienen los objetivos financieros

La energética ha confirmado que mantiene los objetivos financieros para 2023 de registrar un Ebitda de entre 4.400 y 4.700 millones de euros y un beneficio neto de entre 1.400 y 1.500 millones de euros, a la vez que prevé el pago de un dividendo de 1 euro por título.

La inversión entre enero y septiembre ha crecido un 2%, hasta 1.509 millones de euros. El 76% de dicha inversión ha sido destinada a los pilares de la transición energética como son el desarrollo de redes y la apuesta por las energías renovables. La eléctrica tiene operativos 9.300 MW de potencia renovable en la península, unos 800 MW más respecto de final de septiembre de 2022.

La base de clientes en el mercado libre se ha incrementado hasta los 6,9 millones mientras que los clientes del mercado regulado ascienden a 3,7 millones. El porcentaje de ventas de electricidad a precio fijo cubiertas con producción sin emisiones alcanza el 73%. En total, Endesa, ha cerrado el mes de septiembre con una base de clientes estable de 10,5 millones en España.

La compañía tiene ya vendida el 100% de su producción propia de electricidad para 2023 y el 91% para 2024. En cuanto al negocio del gas, el volumen total comercializado se redujo un 8% hasta 70 TWh, debido a la caída del consumo en las centrales de ciclo combinado y pese al aumento registrado en clientes industriales y domésticos.

La deuda neta de Endesa asciende a 11.600 millones euros, lo que supone un aumento del 6% respecto al cierre de 2022, debido al pago de dividendos y las inversiones realizadas. En cambio la deuda bruta se reduce un 24%. La ratio de apalancamiento (deuda neta respecto al Ebitda) se sitúa en 2,2 veces.

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