ANÁLISIS

Sánchez apaña sin recato con los independentistas su permanencia en Moncloa

De nuevo ad­mite que apro­bará la am­nis­tía, al margen de lo que le im­pongan

Pedro Sánchez, Pte. del Gobierno.
Pedro Sánchez, Pte. del Gobierno.

Todo está a ex­pensas del paso ade­lante que dé en los pró­ximos días el líder de Junts .el pró­fugo de la Justicia, Carles Puigdemont-, para que la pre­si­denta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, ponga fecha de­fi­ni­tiva para la in­ves­ti­dura de Pedro Sánchez. Los me­dios in­for­ma­tivos más pró­ximos a La Moncloa, sus por­ta­voces ofi­ciosos en mu­chas oca­sio­nes, ex­plican en sus edi­ciones de fin de se­mana que ya no hay marcha atrás.

Que, sin un preacuerdo con los independentistas catalanes, Sánchez no se hubiera decidido a defender la amnistía, como hizo el pasado sábado ante el Comité Federal del Partido Socialista.

El candidato socialista a la presidencia de Gobierno ya admite lo que se negaba a hacer en fecha tan destacada como el 10 de noviembre de 2022, cuando defendió la eliminación del delito de sedición porque, según Sánchez, “el independentismo lo que pide, y lo saben los telespectadores, es la amnistía. Algo desde luego, que este Gobierno no va a aceptar y que desde luego no entra en la legislación ni en la Constitución”.

Lo que también rechazaba solo unos meses más tarde, el 20 de julio de este año, a tan solo tres días de las pasadas elecciones en una entrevista en ‘Al Rojo vivo’ en la que decía “A ver, ¿qué pedía el independentismo?”, pregunta Sánchez. “La amnistía”, responde García Ferreras. Ante lo que Sánchez sentencia “¿Y la amnistía es un indulto condicionado? El independentismo pedía la amnistía y pide un referéndum de autodeterminación. No ha tenido amnistía, no hay un referéndum ni lo habrá”.

“Desde ayer, ya no hay marcha atrás. Pedro Sánchez dio un salto adelante con la defensa explícita, ante el PSOE, de la amnistía a los encausados por el proceso independentista catalán”. O “no hay marcha atrás. Pedro Sánchez ha dado el paso definitivo, el que le pedían muchos desde hace semanas y al que se negaba en cada comparecencia pública con el argumento de que la negociación estaba en marcha y erar imprescindible ser discreto.

La amnistía, imparable

El líder del PSOE confirmó este sábado pasado que la “amnistía por los hechos acaecidos en Cataluña en la década pasada” es su oferta principal para que los independentistas voten su investidura y, explicó los motivos que lo empujan a esta decisión, incluido el de evitar la repetición electoral para no dar una segunda oportunidad a la derecha”.

Son testimonios del importante paso adelante dado por el candidato del Partido Socialista a la presidencia del Gobierno de los dos principales cronistas sobre las negociaciones entre el PSOE y los independentistas de los medios escritos hoy más próximos al actual Gobierno de Pedro Sánchez, ‘La Vanguardia’ y ‘El País’. Paso tan importante de Sánchez, que les lleva a concluir a ambos medios, correa de transmisión de los deseos de Moncloa, que la investidura está muy próxima.

No puede ser de otra forma. Si Sánchez, que defiende ahora abiertamente la amnistía viera que esta se frustra, se habría dado un tiro en el pie. Hasta ahora no ha dado nunca pasos en falso. Ha mentido, eso si. Ha cambiado de opinión, pero siempre lo ha hecho porque le facilitaba seguir ejerciendo el poder. Es lo que persigue ahora. Lo ha admitido en su comparecencia ante el Comité Federal del PSOE.

Según los medios más próximos a Moncloa, la Ley de Amnistía está ya redactada, incluso con el preámbulo en el que se justifica el motivo de la misma para que no pueda ser rechazada por el Tribunal Constitucional. También sostienen estos mismos medios haciéndose eco del mensaje de La Moncloa que quedan muchos pasos por dar para cerrar el acuerdo definitivo.

En especial con los independentistas del partido liderado desde Waterloo por Carles Puigdemont. Pero la necesidad de Puigdemont de que no gobierne el PP para que no sigan adelante todos los procedimientos judiciales que tiene pendientes, extradición incluida, hacen dar por hecho que el acuerdo llegará en las próximas semanas.

Investidura la segunda semana de noviembre

El PSOE piensa en la segunda semana de noviembre, una vez que se haya celebrado el próximo martes la jura de la Constitución ante las Cortes Generales por parte de la princesa Leonor en su 18 cumpleaños, acto de gran relevancia simbólica y jurídica y que dota de continuidad a la monarquía parlamentaria, y del que estarán ausentes tanto los representantes de Podemos, como los de los partidos independentistas, ERC, Junts, EH-Bildu, PNV y BNG.

En cuanto a las exigencias de ERC para la investidura de Pedro Sánchez, sus líderes en esta ocasión parecen haber rebajado el tono. Para ellos también lo principal es que no tengan que repetirse las elecciones abriendo una posibilidad a un gobierno del centro y la derecha. Consideran que habrá tiempo de confrontar sus proyectos con los demás partidos catalanes con ocasión de las próximas elecciones autonómicas, que previsiblemente se adelanten al 2024, sin esperar el cumplimiento del mandato en 2025. Adelantar las elecciones se ha convertido en tradición en Cataluña.

Muestra de la rebaja de las exigencias de los republicanos catalanes con el candidato Pedro Sánchez, han sido las palabras del presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, con ocasión de su visita a la Comunidad Valenciana el pasado sábado.

Según Aragonés, la amnistía era un paso imprescindible, ahora hay que trabajar por el referéndum. Conviene llamar la atención de la contundencia de las palabras con las que se refiere Aragonés sobre la amnistía, a la que describe como el “paso imprescindible y necesario para avanzar en la resolución del conflicto político”, mientras al hablar del referéndum, sencillamente dice que “lo que toca ahora, una vez confirmada la amnistía, es seguir trabajando en la resolución del conflicto, que desde nuestro punto de vista solo pueda pasar por el referéndum”. Repito sus palabras: “Desde nuestro punto de vista solo puede pasar por el referéndum”.

Qué lejos quedan las exigencias previas anteriores, condiciones sin las cuales no habría investidura, de una condonación total de la deuda catalana, de un tratamiento fiscal especial para Cataluña o el traslado de la gestión de los trenes de cercanías.

Los nacionalistas saben que lo urgente es llegar al 27 de noviembre Pedro Sánchez ratificado como presidente en el Congreso, para que no haya que repetir las elecciones.

Sánchez también ha argumentado que defiende la amnistía porque lo hace en nombre de España, para evitar una repetición electoral y no dar una segunda oportunidad a la derecha. De nuevo hay que preguntarse ¿cómo se puede argumentar que tomas una decisión en nombre de España, cuando quienes apoyan tu decisión están en contra de la unidad de España y de la igualdad de sus ciudadanos?

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