La ope­ra­dora es­pañola ce­lebra un cuarto de siglo de pre­sencia en la bolsa bra­si­leña

Vivo/Telefónica rebaja su ritmo de inversión en Brasil tras el 'esfuerzo de los últimos años'

El des­pliegue de la red y ser­vi­cios 5G avanza más rá­pido de lo pre­visto

Vivo, Telefónica Brasil.
Vivo, Telefónica Brasil.

Christian Gebara, CEO de Vivo, ha an­ti­ci­pado que po­dría haber lle­gado la hora de ra­len­tizar el ritmo in­versor de la fi­lial de Telefónica en Brasil, dado el es­fuerzo rea­li­zado du­rante los úl­timos años. Desde 1998, la ope­ra­ción es­pañola en Brasil suma un vo­lumen de in­ver­sión de casi 100.000 mi­llones de eu­ros. Y du­rante el úl­timo año re­gistró un “pico his­tó­ri­co”, de 9.500 mi­llones de “capex”, des­ti­nados prin­ci­pal­mente al re­parto de la red móvil de Oi entre Vivo, TIM y Claro, y a la ad­qui­si­ción de li­cen­cias en la subasta de es­pectro 5G.

La anunciada ralentización de la inversión, comunicaxda en el XXV aniversario de la presencia de la operadora española en el país latinoamericano, no impedirá que Vivo siga apostando fuerte en el despliegue de la red de fibra óptica. Por lo menos, su objetivo es alcanzar el objetivo de los 25 millones de hogares pasados (HP’s) previstos para 2024. Pero Gebara advertía que cuando alcance los 30 millones de HP´s, Vivo se planteará seguir financiando el desarrollo de su red, o bien recurrir al alquiler de redes neutrales desarrolladas por otros actores del sector.

La clave, el 5G

Será entonces, ante el despliegue del 5G y un crecimiento exponencial previsto en consumo de datos, que Vivo deberá iniciar una nueva fase estratégica: conciliar la inversión en nueva capacidad de red y la expansión de su cobertura. De hecho, el CEO de la operadora advierte, al respecto, que un incremento acelerado de la capacidad de red podrá jugar una mala pasada, mermando recursos destinados a otros objetivos clave, como la expansión física de la red.

Christian Gebara estaría dispuesto a explorar nuevas eventuales oportunidades de adquisición de banda ancha. Lo que pasa, dijo, es que Vivo no encuentra en el mercado activos que respondan a sus posibilidades, a sus exigencias y a sus necesidades, teniendo en cuenta parámetros como el precio, la situación geográfica y la calidad de la infraestructura. Lo cierto es que los expertos no descartan la posibilidad de nuevas operaciones de concentración.

Cabe recordar que pese el haber vendido toda su red móvil, que quedó distribuida entre Vivo, Claro y Tim, la operadora histórica brasileña Oi sigue sin tener claro su futuro. El precio de la acción sigue en mínimos históricos y, sobre todo, Oi encuéntrase inmersa en una nueva operación de “recuperación judicial”. El sector también está muy pendiente del cambio accionarial en Telecom Italia, y como podrá afectar, eventualmente, al futuro de Tim Brasil.

Presidente de la patronal

El CEO de Vivo, que asume la presidencia de la patronal del sector GSMA, hizo en la B3 una llamada al “fair share” de las operadoras de Internet: en línea con la estrategia de la casa madre española. En ese sentido advirtió que parte del consumo exponencial de datos es fomentado por las compañías de Internet, con que deberían asumir parte del esfuerzo inversor realizado por el sector relacionado con la mejora de la calidad y el incremento de capacidad de la red.

Vivo también cuestiona las políticas estatales y federales brasileñas, reclamando al respecto reglas tributarias más favorables a la comercialización de los smartfones. Aunque son más de una centena los modelos ya homologados, los más económicos cuestan lo mismo que el salario minino mensual, equivalente a unos 230 euros y percibido por 30% de la población (otros 40% están en la economía sumergida), mientras que los más “exclusivos” superan los 3 000 euros.

En todo o caso, el despliegue del servicio 5G puro va más rápido de lo previsto inicialmente. A final de junio ya estaba disponible en 155 ciudades, concretamente en todas las capitales con más 500.000 habitantes y en la mitad de aquellas con más de 200.000 habitantes, sumando asi mas de 10 millones de usuarios. Según datos de Conexis Digital Brasil, para alcanzar el mismo objetivo la tecnología 4G necesito más del doble de tiempo, o sea 26 meses.

La explicación avanzada por Conexis, reside en que la subasta de las licencias 5G privilegió la inversión en el despliegue de la nueva tecnología. Sin embargo, quedan retos pendientes, relacionados principalmente con reglas municipales que frenan el despliegue de la nueva red teniendo en cuenta que la nueva tecnología 5G exige entre 5 y 10 veces más antenas que el 4G.

Según los expertos del sector, solo un 9% de las municipalidades tienen ya actualizadas sus leyes de antenas, para eliminar problemas de interferencia en el espectro de 3.625 y 3.700 MHz, y para el que tienen de plazo hasta 2024. Aun así, la limpieza del espectro avanza más rápido de lo previsto: son ya 2.456 las ciudades con espectro disponible para servicios 5G.

Según los últimos datos de Anatel, a finales de setiembre la operación comercial 5G cubría entre 30% y 40% del área urbana de 267 ciudades que concentran más de 80% de la población del país. Y, además, con medias de “download superiores a los 300 Mbps, dos veces más de la prevista. El despliegue del servicio supera los compromisos asumidos por las operadoras para cubrir el centro urbano de las grandes ciudades, como Sao Paulo y otras 27 capitales.

Estimaciones oficales

Así, de acuerdo con las últimas estimaciones oficiales, para junio de 2024, todo el país, con un total de 3.677 municipalidades, tendrá todo el espectro limpio para los servicios 5G, o sea un ano menos que el plazo previsto en la subasta 5G. Lo que representa 15.600 estaciones de ERB’s, la mayoría concentrada en tres grandes ciudades: Sao Paulo, Rio de Janeiro y Brasilia.

La actualidad en el sector reposa también en sendos pleitos entre Anatel y las concesionarias del servicio fijo, principalmente Oi y Telefónica, ante la posibilidad de migrar al régimen más flexible de la autorización. La operadora española reclama ante el Tribunal de Cuentas (TCU) el equivalente a 1.220 millones de euros, a cuentas del “desequilibrio financiero” sufrido con la concesión, mientras que Anatel reclama unos 180 millones en “compromisos de inversión”.

La situación de Oi, a brazos con una nueva “recuperación judicial” para evitar otra situación de quiebra, es de mayor calado: por los “desequilibrios financieros” sufridos con la concesión del fijo, reclama ante el TCU una suma de hasta 50.000 millones de Reales (unos 3.2400 millones de euros), que le vendrían de perla para mantenerse a flote. Tres otras concesionarias del fijo (Claro, Algar, Sercomtel) tienen el mismo problema, pero por sumas mucho más modestas.

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