OPINIÓN

Seguidores del Antiguo Testamento y el Corán si­guen des­tro­zán­dose

Las guerras y sus devastadoras consecuencias en Occidente

En EEUU y Europa cabe es­perar subida del precio del gas y pe­tróleo y mayor des­con­trol de la in­fla­ción

Israel
Israel

David Grossman, is­raelí, es un es­cri­tor, ciu­da­dano com­pro­me­tido con la paz entre ju­díos y pa­les­ti­nos, padre de un hijo -sargento del ejér­cito is­raelí- que ha muerto por un misil en la fron­tera norte de su país. Grossman es­cribe: “El acuerdo is­ra­lí-­saudí no es ajeno a lo su­ce­dido en el sá­bado negro en la fron­tera entre Gaza e Israel. La paz bus­cada es una paz de los po­de­ro­sos. Un in­tento para apagar los la­tidos del con­flicto.

Pero lo sucedido en Israel demuestra la imposibilidad de resolver la tragedia en el Oriente Próximo sin ofrecer antes una solución al sufrimiento de los palestinos.

Netanyahu traicionó a su pueblo, erosionó las instituciones judiciales, militares y el sistema educativo. Observando a Netanyahu y su familia vemos una pieza teatral de corrupción propia de los “Ceaucescus”. Grossman concluye: “Desconozco si Hamás y sus milicias pueden ser calificados de animales, pero sin duda, han olvidado su humanidad”.

Seguidores del Antiguo Testamento y el Corán siguen destrozándose desde 1948. Secuelas menores en Occidente: “subida de los precios del gas y del petróleo”, mientras la inflación no acaba de corregirse, aunque, eso sí, reduce su ritmo de crecimiento. Una bajada que no es suficiente para disipar la esperanza de un abaratamiento del dinero.

La economía real en USA y en la UE resiste, pero los préstamos se encarecen y los ahorros de las familias se van agotando. Mientras se encona el proteccionismo al alza, la financiación del tránsito a la economía verde, los gastos de defensa y el envejecimiento de la población.

La próspera Irlanda, espejo de éxitos económicos, tropieza con enorme dificultad de encontrar mano de obra sencillamente por la escasez y el encarecimiento de la vivienda. Dos tercios de sus jóvenes entre los 20 y los 30 años se ve obligada a volver al hogar de sus padres.

Esa Irlanda próspera afectada además por problemas estructurales como el desarrollo de los transportes, la energía y la salud. Las listas de espera se alargan hasta los 18 meses frente al compromiso oficial de 12 semanas para una cita.

Sánchez, a lo suyo

España, enconadísima por la amnistía y su precio; votos independentistas para conseguir un quorum suficiente en el Congreso a la hora de elegir al presidente del gobierno. La amnistía romperá España; es el precio pagado para que Sánchez sea presidente. Claman quienes se oponen a esa medida de gracia.

En efecto, la “conllevancia” con Cataluña propuesta por D. José Ortega y Gasset no entra en los argumentos de los acusadores. El PSOE y asociados lo único que buscan es el poder a costa de romper España.

Preguntas, por otro lado, pertinentes: ¿está España a punto de romperse cuando no hay ningún indicio o dato que sostenga semejante tragedia?

Los indicadores económicos, financieros y sociales, confirman todo lo contrario. La economía no sólo resiste, sino que crece en 2023 y prorroga su avance desde una cota más elevada en 2024. Los beneficios empresariales registran altos beneficios mientras crece el empleo y no se vislumbra ningún episodio de quiebra laboral.

Una Cataluña tranquilísima después de los indultos, un País Vasco absolutamente desconocido y en el extremo sur occidental tranquilidad entre los regantes de Doñana. Una factura por las guerras pendiente de llegar. ¿Más cara o más barata que la factura de la amnistía?

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