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Línea Directa se atasca con el volante

Después de un muy buen debut en abril de 2021, el mer­cado ha ido per­diendo la fe en Línea Directa. La com­pañía inició su an­da­dura con un precio 1,37 euros y fue re­ci­bida con subidas de más del 20 %. Desde en­ton­ces, sin em­bargo, su de­clive ha sido cons­tante al no poder con­firmar la tra­yec­toria de re­sul­ta­dos.

Solo en este año, el valor retrocede más de un 15 % ante los decepcionantes resultados semestrales. El grupo asegurador ha perdido 15,5 millones de euros entre enero y junio frente a las ganancias de 49 millones contabilizadas un año antes. Un descenso que la compañía ha achacado a la fuerte presión inflacionista, que está impactando en sus márgenes, en especial en el ramo de automóviles.

Eso obligará al grupo a tomar medidas más agresivas para contener los costes y garantizar la rentabilidad frente al crecimiento. Algo con lo que se muestra moderadamente optimista gracias a la mejora del índice de solvencia en el segundo semestre, hasta el 186 %, lo que según la compañía es un indicador adelantado de la perspectiva de mejora de la rentabilidad.

Con todo, la gran mayoría de analistas que siguen al valor se muestran cautos con recomendaciones entre mantener e infraponderar con precios objetivos en torno a los 0,8 euros por acción. Es decir, por debajo de su actual precio de mercado. En general, señalan que aún le queda un largo camino por recorrer para lograr los objetivos fijados.

Eso justifica en buena medida que el valor cotice ahora mismo casi a la mitad de precio respecto a los máximos alcanzado en agosto de 2021 y con un perfil técnico que tampoco ofrece señales significativas para poder confiar en un próximo rebote.

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