El mag­nate sigue au­men­tando su par­ti­ci­pa­ción en Metrovacesa a ve­lo­cidad de cru­cero

Carlos Slim esquiva el riesgo político y sectorial en sus inmobiliarias de España

Sus po­si­ciones en co­ti­zadas es­pañolas no pierden valor en un pe­ríodo con­vulso

Carlos Slim, con las Koplowitz.
Carlos Slim, con las Koplowitz.

El sector in­mo­bi­liario vive mo­mentos de zo­zo­bra, sin ha­berse re­cu­pe­rado to­tal­mente de los efectos de la pan­de­mia. Además, ha sa­lido za­ran­deado por un re­sul­tado de las elec­ciones ge­ne­rales que ha roto -a la es­pera de una po­sible re­pe­ti­ción de los co­mi­cios- la ex­pec­ta­tivas de un cambio de Gobierno que pu­siera punto y final a una Ley de Vivienda que el sector con­si­dera como le­siva. Además, si hay Gobierno de coa­li­ción de iz­quier­das, se puede en­du­recer la fis­ca­lidad de las so­ci­mis.

Pero, sobre todo, el ladrillo español se enfrenta a un escenario de tipos de interés temible. Que la rentabilidad del bono español haya superado el 4% tanto tiempo después, que la economía europea dé cada vez más señales de debilidad y la evidencia de que los tipos vayan a estar mucho tiempo en niveles altos -ya del 4,5% y quizá más elevados si la inflación sigue azotando- suponen un enorme desafío para las inmobiliarias.

Son muy pocas las compañías del sector que han capeado el temporal en bolsa. Entre ellas, Metrovacesa y Realia, las dos compañías cotizadas donde Carlos Slim concentra sus intereses inmobiliarios en España. Las dos cotizan en los mismos niveles o incluso algo por encima de los que tenían antes de las elecciones generales. Algo de lo que salvo alguna excepción como Neinor nadie puede presumir entre las compañías del sector españolas.

En la más grande de ellas, Metrovacesa, Slim no deja de aumentar posiciones. Acaba de superar a BBVA en el accionariado tras alcanzar el 20,93% del capital. El magnate mexicano sigue su estrategia de mancha de aceite en el valor, donde a ritmo de OPA o de compras de mercado no deja de ganar presencia. Tiene camino por delante para llegar al 30% nivel a partir del se vería obligado a lanzar una oferta por la totalidad.

"Hay una expectativa clarísima de operación corporativa en Metrovacesa que se está convirtiendo en un gran soporte para la cotización. La acción sigue ahí, muy cerca de los máximos del año, porque nadie se quiere bajar del barco por si hay noticia en cualquier momento. Slim siempre ha demostrado que lo suyo no son las prisas. Sabe ser paciente, pero está claro que pasará algo porque para los bancos Metrovacesa no es estratégica", señalan en fuentes del sector.

OPA poco satisfactoria

Efectivamente, tanto BBVA como Santander -máximo accionista con un 49,3% del capital- se consideran como potenciales vendedores si hay una oferta satisfactoria. "No consideraron que fuera atractiva la OPA parcial de Slim del año pasado a algo menos de 8 euros por acción. Pero en un escenario de tipos exigente y de debilidad macro como el actual, ¿por qué no podrían cambiar de opinión?", señala un veterano analista.

La realidad es que la compañía sube alrededor de un 22% en lo que va de año. Eso significa que el paquete de Slim se ha revalorizado hasta los 235 millones de euros. A esta cifra hay que añadir el 75% de Realia valorado en cerca de 650 millones de euros. Esta última compañía no ha bajado desde las elecciones y se mantiene muy estable alrededor de los niveles a los que acabó el año pasado.

Con muy poca liquidez en bolsa, la acción de Realia apenas ha fluctuado en lo que va de año, siempre alrededor de un euro por acción. Por lo tanto sus participadas están haciendo una gran ejercicio de resistencia, aunque tampoco parece que puedan tener mucho más recorrido al alza en bolsa. De momento, Carlos Slim salva los muebles en bolsa en un difícil 2023 para el sector inmobiliario mientras se prepara para el próximo movimiento.

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