Encadenan dos meses en re­gis­tros po­si­ti­vos, pero to­davía muy mo­destos

La banca reanuda a pasos muy cortos la remuneración por los depósitos de empresas

Deja de pe­na­lizar la li­quidez de las com­pañías en plena subida de tipos

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El ve­rano está con­fir­mando el final de una fase de anor­ma­lidad sin pre­ce­dentes en la re­la­ción entre bancos y em­presas en lo que a los de­pó­sitos se re­fiere. Las úl­timas han de­jado de pagar a las en­ti­dades fi­nan­cieras a cambio de poner su li­quidez a buen re­caudo, una prác­tica que había sido ha­bi­tual a lo largo de 2021 y du­rante buena parte de 2022. La subida en marcha de los tipos de in­terés está dando un giro to­davía suave a esta si­tua­ción es­pe­cial.

Tanto que, en agosto del año pasado, los bancos estaban aplicando a las empresas un tipo medio ponderado negativo del 0,26%, que ha sido el más alto de los 12 últimos meses. Una penalización que se había mantenido sin demasiadas variaciones hasta el pasado mes de abril, cuando se situó en el -0,20%. Luego se reduciría hasta el -0,09% en mayo hasta entrar en registros positivos en los dos últimos meses contabilizados por el Banco de España.

En junio y en julio, las entidades financieras han vuelto a remunerar a sus clientes corporativos, con rentabilidades positivas del 0,33% y del 0,11% respectivamente. Son registros todavía muy discretos, y lo más sorprendente es que la cifra de julio es más baja que la del mes anterior. Lo lógico sería que, con los tipos de interés al alza, los rendimientos fueran creciendo mes a mes de forma más o menos significativa.

Por lo tanto, el proceso está siendo muy lento, porque los bancos están esperando a que el Banco Central Europeo (BCE) suba oficialmente el precio oficial del dinero para trasladar nuevas mejoras a los tipos de los depósitos. La institución subió 50 puntos básicos el pasado mes de julio, y el mercado espera otro alza entre 50 y 75 puntos básicos el próximo jueves 8 de septiembre que tendría continuidad en octubre.

En cualquier caso, la previsión es que la banca va a imponer un ritmo lento en el proceso de subida de los tipos que aplica a los depósitos a empresas. Lejos, a años luz, quedan las rentabilidades positivas superiores al 2% de los ejercicios 2011 y 2012. El año siguiente, 2013, fue el último año en el que los bancos remuneraron a las empresas más de un 1%, antes de entrar en fase en encefalograma plano y luego en tipos negativos.

Cambio de tendencia lento

La lentitud en el cambio de tendencia es algo que ya está ocurriendo en las imposiciones a particulares, que están levantando el vuelo muy lentamente, pero sólo gracias al esfuerzo de los bancos extranjeros. De momento, los españoles -y muy especialmente las grandes entidades, las que marcan tendencia- permanecen en un premeditado segundo plano, hasta que la realidad les fuerce a dar un paso adelante.

De hecho, las estadísticas de julio dicen que a pesar de que la subida de tipos lleva varios meses en marcha -el euribor avanza imparable hacia el 2%- la rentabilidad media de los depósitos para particulares se situaba en un muy pobre 0,09%. Es tan evidente que los retornos irán subiendo a lo largo de los próximos meses como que los bancos españoles intentarán poner el menor ritmo posible a ese proceso de recuperación.

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