El sector se re­signa a vender menos hi­po­tecas por el gran rally del Euribor

El mercado hipotecario inicia un ajuste todavía suave, pero que será duradero

La con­tra­ta­ción aún crece un 2,3% in­ter­anual en ju­lio, pero el re­gistro muestra una caída en el cre­ci­miento

Mercado de la vivienda
Mercado de la vivienda

Sólo era cues­tión de tiempo que el mer­cado hi­po­te­cario em­pe­zará a mos­trar los pri­meros efectos de una subida de los tipos de in­terés his­tó­rica por su in­ten­sidad y por la ra­pidez del mo­vi­miento. Aunque las ci­fras si­guen siendo buenas sin apenas ma­tices -en julio se cons­ti­tu­yeron casi 36.000 prés­tamos para vi­vienda, un 2,3% más que hace un año- en el am­biente ha que­dado el ti­tular de un des­censo del 16% res­pecto al mes de junio an­te­rior.

Pero estas cifras merecen una lectura más sosegada. No se puede dudar de que ha arrancado un proceso de ajuste. Pero, de momento, no hay una sola razón para pensar en un parón brusco. Desde el propio sector descartan un desplome a medio plazo del negocio hipotecario, aunque si asumen que la ralentización que parecen apuntar las cifras de julio se puede extender en el tiempo porque el fenómeno apenas acaba de comenzar.

“Venimos de un primer semestre absolutamente excepcional en el que la banca ha concedido cerca de 35.000 millones de euros en nuevas operaciones. No se había visto nada parecido en más de una década. Esa inercia no se va a perder de la noche a la mañana, porque la demanda de vivienda sigue siendo intensa y porque el sector financiero sigue ofreciendo unos precios muy atractivos, los más baratos de Europa”, explican en el sector.

Por lo tanto, hay tranquilidad entre los bancos, que asumen que el ritmo de contratación de la primera mitad de 2022 era sencillamente insostenible. Con los datos del mes de julio sobre la mesa se puede ver la botella medio vacía o medio llena, pero en las entidades se decantan totalmente por esta última opción. “No conviene sacar conclusiones precipitadas de los datos de un solo mes”, aseguran en uno de los bancos más activos en el negocio hipotecario.

Profunda metamormosis

En cualquier caso, la actividad hipotecaria está sometida a una profunda metamorfosis. Si hace apenas seis meses la consigna era ofrecer la hipoteca más barata -por debajo del 1% a tipo fijo si era necesario para mejorar la oferta del competidor- ahora de lo que se trata es de ir elevando los precios sin asfixiar a ese elemento clave que es la demanda. Sería fatal una combinación de hipotecas mucho más altas y un Euríbor ya al 2,2%.

Eso en tasa mensual, porque en la diaria el principal indicador para fijar el precio de las hipotecas alcanza ya el 2,6%. Una altura que provoca vértigo en el sector financiero, que asume que los precios actuales de los préstamos son insostenibles a corto plazo. Pero después de un gran primer semestre, la banca se puede permitir el lujo de hacer una transición suave hacia precios más altos. También ayuda que la barra de liquidez del BCE siga abierta.

“No se debe caer en el pesimismo. Muchas variables macroeconómicas dependen de la duración de la guerra de Ucrania, y un desenlace rápido del conflicto podría provocar una normalización rápida en algunos aspectos. Parece claro que se ha terminado la era de las hipotecas ‘low cost’, pero no veo razones para pensar en un cambio de ciclo radical. Habrá que ajustar la oferta a una demanda que va a ser menor”, señalan en un gran banco nacional.

De momento, no hay razones para el pesimismo. La contratación de hipotecas crece casi un 15% en el anual acumulado y, a pesar de los pesares, los registros de julio son los mejores de los 12 últimos años. Tampoco hay sorpresas en la alta dirección de los bancos españoles, que ya descontaban desde la pasada primavera que el ajuste era inevitable. De lo que se trata ahora es de minimizar las consecuencias.

Artículos relacionados